Jueves, 08 Noviembre 2018 00:00

Paritarias al rojo vivo: la pelea por el bono traba acuerdos salariales y ahora se suma la amenaza de bloqueos a fábricas - Por Juan Manuel Barca

Escrito por  Juan Manuel Barca
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Mientras la CGT define si suspende la convocatoria al paro general, el "efecto bono" ya se siente en las negociaciones abiertas por actualización salarial

 

Por estas horas, la principal preocupación del Gobierno es frenar el paro general que la CGT amenaza con definir hoy en su reunión de Consejo Directivo. Las autoridades quieren despejar el clima de conflictividad previo a la cumbre del G20. Pero la posibilidad de que el bono de fin de año negociado en las últimas hoars suplante la revisión de los acuerdos salariales pendientes sumó malestar en la cúpula sindical y comenzó a recalentar las paritarias.

“No me cierran cifras no remunerativas, ni en cantidad y ni en calidad del salario”, dijo a iProfesional Sergio Romero, titular de la Unión de Docentes de Argentina (UDA) y miembro del consejo directivo de Azopardo, en una frase que sintetiza el clima reinante en la central sindical.

Como adelantó este medio, el bono se pagará en noviembre y enero en dos sumas fijas no remunerativas de $2.500, que a su vez serán negociadas en cada actividad y estarán destinadas a aquellos convenios que quedaron por debajo del 40%, la inflación que espera el Gobierno para fin de año. El ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, precisó que apuntará a los sectores que ya no pueden activar cláusulas de revisión o que no tienen pendientes cuotas de incrementos salariales ya acordados.

Funcionarios, asesores sindicales y técnicos del sector empresario estuvieron reunidos ayer puliendo los detalles del decreto que se conocería en las próximas horas, con el objetivo de neutralizar la quinta huelga de la CGT prevista para noviembre, según confirmaron a este medio fuentes gremiales. Los tironeos por letra chica de la medida, sin embargo, no tardaron en trasladarse a las negociaciones salariales en curso en la alimentación, metalúrgicos, empleados de comercio, la construcción y el transporte urbano.

El titular del Sindicato de la Industria Alimenticia (STIA), Rodolfo Daer, anticipó que realizará bloqueos a partir del lunes en las plantas de Arcor, Bimbo, Pepsico, Molinos y Mondelez, luego de que se interrumpieran en forma abrupta las conversaciones que mantenían desde semanas atrás. El gremio firmó un 24% de aumento (11% en dicho mes, 7% en octubre y 6% en enero) con una cláusula de monitoreo a partir de enero, y buscaba adelantar el último tramo acordado, pero el bono generó incertidumbre en el empresariado.

“Veníamos viento en popa con el 6% y ahora los empresarios dieron marcha atrás por el decreto. Vamos a bloquear a partir del lunes todas las fábricas”, advirtió Daer a iProfesional. De no haber cambios, la definición será adoptada en el plenario que mantendrán este viernes los delegados de las principales empresas en la sede de la federación gremial.

El freno en las tratativas coincidió con el guiño que envió ayer Sica al sector privado al sugerir que en las actividades que ya firmaron nuevos ajustes para los próximos meses, podrían pagar la suma a cuenta de futuros aumentos. Mientras que aquellas que no pudieran hacerlo podrían contar con financiamiento estatal, tal como propuso Daniel Funes de Rioja, vice de UIA y titular de la Cámara de la Alimentación (Copal), quien aseguró que más del 60% de las firmas no podían pagar el refuerzo.

En el ámbito sindical, en cambio, la intención de supeditar las paritarias al eventual decreto generó una onda expansiva de rechazo, que no se limitó al sector duro encabezado por Hugo Moyano. En la otra vereda, el sindicalista de la industria alimenticia cuestionó que el bono fuese un sustituto de los aumentos pendientes o un adelanto de las negociaciones futuras, y aseguró que su postura es compartida por su hermano, el triunviro Héctor Daer, quien integra el ala dialoguista de la CGT.

“Si el decreto es vinculante a la negociación salarial, no sirve y mi hermano piensa lo mismo”, sostuvo, adelantando cuál podría ser la postura de la dirigencia sindical en su reunión de mañana si no hay cambios en la letra chica. No son los únicos que meten presión en la industria: el metalúrgico Antonio Caló también tuvo ayer nuevos escarceos con las cámaras de la actividad para revisar el acuerdo que este año elevó el salario en un 24%, con la expectativa de ahora llevarlo al 40%.

En el rubro comercio, la discusión por el bono también amenaza con generar un fuerte conflicto. Luego de retomar las paritarias con las cámaras para revisar el aumento del 25% obtenido hasta ahora, el líder sindical Armando Cavalieri se enfrentó ayer con una ruidosa protesta frente a la sede del gremio, encabezada por su rival Ramón Muerza. La manifestación, que terminó con un guardia de seguridad herido, fue para reclamar un aumento salarial del 45%.

La misma cifra pide el colectivero Roberto Fernández, quien ayer fue recibido por el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich. El titular de la UTA emitió señales ambiguas en las últimas horas al destacar la necesidad de diálogo para que el Gobierno termine su mandato, al tiempo que avaló un endurecimiento de la central obrera en caso de que el acuerdo social fracase. Lo que ocurra con su paritaria será clave: su gremio junto con el de los ferroviarios de La Fraternidad garantizan la contundencia de un paro.

Juan Manuel Barca

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