Miércoles, 05 Diciembre 2018 00:00

¿En medio de la recesión? - Autos, departamentos y dólar, también sin pronósticos precisos - Por Daniel Fernández Canedo

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El Presidente se niega a pronosticar sobre la economía. Y se viene la baja de las tasas

 

El presidente Mauricio Macri inauguró una nueva etapa sobre cómo pararse frente a la previsible adversidad de algunos datos clave que vienen en materia económica.

Fue al anunciar que no tiene previsto hacer más pronósticos en materia económica en el entendimiento, como lo dijo, de que se vienen tres o cuatro meses “difíciles”.

Trascartón, se conocieron los datos oficiales sobre que la actividad industrial cayó 6,8% en octubre respecto del mismo mes del año anterior y que en el caso de la construcción la baja había sido de 6,4%.

Pocas horas antes, se difundió que las ventas de autos habían bajado casi 46% en noviembre y que la caída en los despachos de motos había superado el 50% respecto de un año atrás.

Cifras impactantes que en el caso de los electrodomésticos, por ejemplo, coronaron una reducción de 40% en la venta de heladeras. Autos, motos, electrodomésticos, todos con altos componentes importados y, por tanto, con precios ligados a la evolución del dólar, viven ahora la contracara de los años en los que el precio del dólar jugaba relativamente atrasado y, por tanto, permitía que, en algún momento, la suba de los salarios superase a la de la divisa y a la inflación.

Ahora, y después de una suba de 100% del dólar en el año, la historia que se escribe es la contraria: la devaluación limó el poder de compra de los ingresos de la gente y el Banco Central recurrió a la suba de las tasas de interés para frenar al dólar.

Esa suba de tasas (el 8 de octubre tocaron su pico en 74% anual) contribuyó, junto al encarecimiento del dólar, a deprimir la construcción y el circuito inmobiliario: las escrituras de departamentos también cayeron 40% de un mercado que todavía no logra ver la luz al final del túnel.

En la historia de la devaluaciones recientes de la Argentina hubo un círculo que terminaba cerrándose cuando el “efecto riqueza” de los tenedores de dólares terminaba derramándose en la compra de autos, camionetas o departamentos.

Ese círculo funcionó más o menos así: se disparaba el dólar, eso hacía caer los precios de los bienes y servicios medidos en dólares. Y todo desembocaba en que aparecian tenedores de dólares enriquecidos en su poder de compra y se lanzaban sobre los autos e inmuebles desvalorizados en términos de divisas.

Pero el esquema actual podría escribir otra historia en base a la esencia de la crisis y a que la política ingresó de lleno en el año electoral.

La esencia de la crisis fue que a la Argentina le cortaron el financiamiento y el prestamista que le presta auxilio, el frondoso FMI, dice que no está dispuesto financiar una expansión del consumo basada en atrasar al dólar.

La política metió la cola porque, aunque con matices, la oposición comenzó a adelantar que si llega a ser gobierno después de 2020 renegociará el acuerdo con el FMI.

Cabe recordar que el préstamo del FMI por US$ 57.100 millones cubre todos los vencimientos de deuda de 2019 y habrá que comenzar repagarlo en 2023.

Eso ya abrió una ventana de incertidumbre que el Presidente buscará contrarrestar, con sus definiciones posteriores a la reunión del G20, volviendo a lo fue su plan original de considerar que, a esta altura, lo más reactivante sería bajar la inflación.

Aunque con diferencias -la principal es la fuerte devaluación y los dos meses de estabilización cambiaria-, parece que la estrategia oficial vuelve a apostar a un esquema en el que las tasas de interés le ganarían a la inflación y después vendría la evolución del dólar apostando a que en las paritarias del año próximo los salarios puedan recuperar poder de compra.

Parte del esquema entró en acción: el Banco Central apuró un poco la reducción de la tasa de interés (en el mercado creen que podría bajar la de referencia de 60% a 55% anual en las próximas semanas) y el dólar tuvo su respuesta.

El martes, el dólar mayorista subió 2,47% cerrado en $37,40 y recuperando la baja del día anterior, cuando el post G20 desembocó en un día de baja de dólar, tasa y riesgo país.

Es claro que además de haber entrado en una etapa sin pronósticos, también se trata de un período de sintonía fina en el que el Banco Central deberá transitar, tal vez, un camino sinuoso para bajar la tasa de interés.

El Presidente pronosticaba tiempos difíciles y hubo un dato de la recaudación impositiva del mes pasado que le estaría adelantando el resultado.

Ese dato es el aumento de sólo 22% en la recaudación del Sistema de Seguridad Social, 20 puntos abajo de la inflación, la mitad del avance de los precios.

La recaudación del sistema previsional es sensible tanto al nivel de de ingreso de la gente como a la cantidad de trabajadores que involucra. El dato aumentó la intensidad de las luces de alerta sobre la situación del empleo en varias ramas de actividad. La industria, según los datos oficiales, perdió 100 mil puestos de trabajo en tres años y la crisis complicó el panorama.

Se viene la baja de las tasas, y aunque se desconoce la intensidad, tampoco nadie quiere hacer pronósticos.

Daniel Fernández Canedo

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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