Domingo, 09 Diciembre 2018 00:00

El juego dólar-tasa: un alivio afuera y el riesgo país testimonial - Por Daniel Fernández Canedo

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La menor creación de empleo en EE.UU. genera menos presión para que suba la tasa y es mejor para los emergentes

 

El dato sobre la creación de empleo en los Estados Unidos que se conoció el viernes actúo como un bálsamo sobre el ánimo de los mercados mundiales, que venían caldeados por la detención en Canadá de la hija del dueño de Huawei y que implicó una vuelta de tuerca en la disputa entre EE.UU y China por la primacía de la innovación tecnológica en los próximos años.

El mes pasado se crearon 155.000 empleos cuando el consenso de los pronósticos era de 198.000 y eso descomprimió casi automáticamente buena parte de las presiones que se habían acumulado en los últimos días.

La lectura de ese dato es que la menor creación de empleo estaría indicando una menor tensión inflacionaria y, por tanto, le sumaría argumentos al presidente Donald Trump para pararse frente a la Reserva Federal y pedirle que frene el sendero delineado de suba de tasas en los EE.UU.

Hubo reacciones inmediatas como la baja de 2,89% a 2,87% de la tasa de los bonos norteamericanos a 10 años de plazo, la baja del dólar en el mundo contra el euro y las principales monedas emergentes (incluido el peso argentino) y hasta el petróleo en el comienzo pero después se disparó al calor de la baja de los mercados internacionales.

El posible alivio llegó, además, cuando en Argentina entraron en pista cambios relevantes en materia de política monetaria de la mano del anuncio del Banco Central, conducido por Guido Sandleris, de la reducción del piso de 60% anual para la tasa de interés de referencia.

Aunque partiendo de las alturas, los pronósticos de inflación para los próximos doce meses bajaron del 30% y abrieron una nueva etapa que, al decir de los funcionarios, estará caracterizada por la prudencia en la baja de las tasas de interés.

Esa definición del Central pasa a alinear la política económica de los próximos meses en un esquema que el Gobierno define con tres puntos clave: “la tasa de interés le tiene que ganar a la inflación en cuatro o cinco puntos y, a su vez, el aumento de los precios debería superar al del dólar en una proporción similar”.

El esquema implica volver a un postulado original del Gobierno pero que es posible después de la fuerte devaluación del peso, que dejó la suba de 100% en el dólar en lo que va del año.

Aquella corrida cambiaria es el origen, entre otras consecuencias, de los datos preocupantes sobre la caída de la actividad económica.

La caída de 6,8% en la industria, de casi 50% en la venta de autos, de 40% en la de electrodomésticos o de viviendas son el claro reflejo del violento cambio de las condiciones que generó la devaluación.

Pero hubo otros importantes pero que actúan más lento en términos de mejora de competitividad.

La industria siderúrgica, por ejemplo, comprobó que el costo laboral se equiparó con el brasileño cuando hasta el año pasado prácticamente lo duplicaba.

Pero, en general, la industria exportadora está notando que la mejora cambiaria quedó esmerilada en parte por la suba de impuestos en que se apoyó la rebaja del déficit fiscal a la que se comprometió el Gobierno frente al FMI para lograr financiamiento.

Y en términos de financiamiento, un dato relevante fue la suba de la tasa de riesgo país, que de algo más de 600 puntos superó en los últimos días los 700.

Los operadores argumentan que esa suba del sobrecosto debería pagar la Argentina para conseguir fondos en el exterior responde a motivos político electorales. Le ponen nombre y apellido y el título es el miedo a que Cristina kirchner pueda ganar la elección de octubre suponiendo que daría de baja el acuerdo con el FMI y podría llegar a repudiar la deuda.

Con ese fantasma los capitales se guardan y esperan otra oportunidad y desatan esa suba del riesgo país (también asociada a la realidad de que el Gobierno emitió mucha deuda para financiar el gradualismo en la primera parte de su gestión) que, a los efectos prácticos, resulta hoy más testimonial que efectivo.

La Argentina tiene los mercados cerrados y nada parece indicar que se vayan a abrir por bastante tiempo más.

Daniel Fernández Canedo

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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