Miércoles, 19 Diciembre 2018 00:00

Dólar quieto, riesgo país alto, ¿y si hoy EE.UU. sube la tasa? - Por Daniel Fernández Canedo

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Trump le pidió a la Reserva Federal que no aumente el tipo de interés de referencia. Posible impacto en Argentina

 

El presidente estadounidense, Donald Trump, le pidió durante dos días consecutivos a la Reserva Federal de su país que no cometa “el error” de subir la tasa de interés, una decisión que ese organismo daría a conocer en las próximas horas.

Los argumentos de Trump giran en torno a que no ve riesgos inflacionarios en EE.UU., a que China tiene previsto crecer menos y a que un encarecimiento del crédito en este momento afectaría el crecimiento.

La Reserva Federal es un organismo con larga trayectoria de independencia en la toma de decisiones y que ahora se vería en la obligación de de subir el tipo de interés (está en 2,25% anual), por lo menos, para demostrar que no se deja presionar por el jefe del Ejecutivo estadounidense.

Como corolario, los mercados se vienen adelantando y hay un “vuelo a la calidad” de los capitales que se refugian en los bonos del Tesoro estadounidense (pagan 2,83%) a la espera de una situación más previsible.

Ese vuelo “a la calidad” se traduce en salida de dinero de los mercados emergentes con destino a la “aspiradora” que resultan los títulos norteamericanos por ser de muy bajo riesgo.

El proceso viene desde comienzos de año y, como bien los saben los argentinos, la Argentina fue el país de la región que pagó más caro la desconfianza.

En su columna del domingo en Clarín, el economista Ricardo Arriazu, puso sobre la mesa el resultado de ese movimiento: “desde febrero, el precio promedio de las acciones en los países emergentes cayó 13,8%, el riesgo país promedio se incrementó 26,2% y las monedas se depreciaron en promedio 5,7%. En el caso argentino las acciones bajaron 44,5%, el riesgo país se elevó 77,2% y el peso se depreció 89,7%”.

La caída provocada como consecuencia de la sequía que afectó al campo, el corte del financiamiento y la estampida resultante del dólar desembocaron en recesión y desconfianza de inversores.

En un balance de 2018, la consultora Econviews de Miguel Kiguel, destaca que “los más afectados han sido los asalariados con una caída de 10% en el salario real, el crédito en especial a pymes, la industria en general y el consumo masivo y el de bienes durables”. ¿Quiénes se “salvaron” de la caída generalizada?.

El sector energético, la minería, “algunas economías regionales y las exportaciones de servicios”. ¿Y quienes podría mejorar en 2019?

Además de las exportaciones agrícolas, “todos aquellos que requieren de menor crédito y cuya demanda es menos elástica al nivel de la masa salarial”. Todo muy acotado.

La Argentina llega al fin de 2018 con una tasa de riesgo país en 780 puntos (debería pagar 7,8 puntos más que EE.UU. si consiguiese crédito) y, dentro y fuera del Gobierno, le asignan la trepada de los últimos tiempos a cuestiones de política electoral (mejora de Cristina Kirchner en las encuestas) y a que operadores grandes del exterior perdieron mucho dinero de la mano de los bonos argentinos.

Ninguno de esos dos motivos tendrían solución a corto plazo y, mientras tanto, la desconfianza en materia financiera sigue dando muestras de vitalidad.

Los bonos argentinos demuestran que hay un escalón muy marcado cuando tienen vencimiento más allá de 2019. Los rendimientos saltan a 11 o 12% anual y en el caso del DICA su tasa de retorno llega a 14% en dólares.

Esos rendimientos tan altos no logran seducir inversiones ni aún cuando la Argentina cumple con el pago normal de la deuda y en este diciembre desembolsará entre US$ 5.000 y US$ 6.000 millones para pagar cupones de bonos.

La contrapartida de la desconfianza es la tranquilidad del dólar que permitió una revaluación del peso desde que , en octubre, se implementó el sistema de bandas cambiarias móviles que se sustenta en el respaldo del FMI.

Otro dato es que hay US$ 29.000 millones de dólares depositados en los bancos. Hoy las colocaciones en divisas representan más que las de pesos aunque en ambos casos generan una escasa cantidad de préstamos.

El dinero depositado en dólares sólo puede ser prestado a exportadores que generen divisas para el repago del crédito. Y las altas tasas de interés actúan como una barrera infranqueable para que las empresas piensen en endeudarse.

Y sin una expansión del crédito es difícil pensar en una reactivación de la actividad económica: la caída de 3,5% del PBI en el tercer trimestre del año es también un reflejo de esa realidad.

Que mejoren las exportaciones de trigo, maíz y soja, que aporten las de gas, que la masa salarial comience a recuperarse a partir de una baja de la inflación, que haga su aporte al consumo la actualización de las jubilaciones y que el dólar siga de un carril de tranquilidad son los comportamientos esperados por los funcionarios para pensar en encarrilar el 2019 electoral.

Partiendo de un 2018 de malos resultados económicos, las dudas financieras del año electoral no encuentran andariveles confiables ni aún en las encuestas que le otorgan una mejora a la imagen del presidente Mauricio Macri. Para el corto plazo, la Reserva Federal y la decisión que tome respecto de la tasa de interés tendrán la palabra.

Daniel Fernández Canedo

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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