Martes, 22 Enero 2019 00:00

Déficit cero: del poder de Dujovne a las dudas por las retenciones - Por Alcadio Oña

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Macri está forzado a cumplir con el FMI. Y además de bajar obras públicas, un punto clave pasa por la posibilidad de subir gravámenes.

 

Ha dicho Mauricio Macri de Nicolás Dujovne, en una reunión privada: “Es el ministro con más poder desde Cavallo para acá”. Ahí más poder debe leerse como vía libre para cortar el gasto público que juzgue necesario, incluso alterar prioridades, porque manda cumplir los acuerdos con el Fondo Monetario o, mejor dicho, manda que no se caiga el acuerdo.

Y aun cuando las cuentas fiscales de 2018 cerraron en regla, varios analistas creen probable que este año Dujovne deba usar a fondo la chapa que le ha dado el Presidente. Hablan de las dificultades que entraña coronar el déficit cero, sin intereses de la deuda, comprometido ante el FMI y barajan sus propios rojos: desde un 0,5% hasta el 1,1% del PBI.

Un ex Banco Central que acaba de llegar del exterior cuenta, justamente, que buena parte de las preguntas de los inversores giran en torno de esa variable. Dice: “Más que preguntas son dudas y pasan por el enorme esfuerzo que implica alcanzar semejante meta en tan poco tiempo, por los antecedentes de la Argentina y por el contexto electoral”.

Una proyección a mano alzada pone en plata las dudas de los inversores. Con el supuesto de un leve retroceso del PBI, bajar el déficit desde el 2,7% de 2018 a cero significa, entre recortes de gastos y aumentos de ingresos, un ajuste equivalente a alrededor de US$ 11.500 millones. Y si se agrega el que hubo el año pasado ya estamos, en apenas un par de saltos, por los US$ 16.000 millones.

Hay una pieza que los analistas consideran central, mirando el costado de los ingresos. Son las retenciones a las exportaciones, que el Gobierno reimplantó o aumentó por decreto, desde septiembre a diciembre de 2020, y luego sacralizó por ley a través del Presupuesto de 2019.

La recaudación de los también llamados derechos de exportación era una antes de septiembre y otra, muy diferente, después de septiembre. Por ejemplo, $ 6.400 millones con una suba poco menos que nula en agosto respecto de 2017 contra $ 15.800 millones y aumento del 325% en diciembre.

Retenciones más devaluación le dejaron al fisco nacional $ 114.100 el año pasado -73% más que en 2017-, el grueso en sólo cuatro meses y limpio de polvo y paja, pues los derechos de exportación no se coparticipan con las provincias. Para 2019 la cuenta de la Secretaría de Hacienda dice $ 440.000 millones y 47% por arriba de los ingresos asignados al impuesto al cheque.

Queda claro y ya se lo anticiparon los funcionarios a los empresarios que no se van a reducir las retenciones. Esto es, $ 3 para los bienes elaborados o industrializados y $ 4 para los productos primarios, sobre todo agropecuarios.

El problema es que esos 3 y 4 pesos irán licuándose y rendirán cada vez menos a medida que vayan corriendo los dos años de vigencia. Dicho de otra manera, no representarán el 7,9% ni el 10,5% del precio con que habían arrancado.

Ese desvío alimenta una hipótesis extendida en el mundo de los especialistas: dice que el Gobierno tiene atribuciones para retocar las alícuotas. ¿Hipótesis, aspiración fiscalista o fuente de controversias?

Según un artículo de la ley del Presupuesto, el Poder Ejecutivo está “facultado para fijar derechos de exportación por hasta el 33% del valor imponible o del precio...”. Pero otro artículo, que valida los decretos originales, habla de un arancel del 12%, aclarando que “no podrá exceder de $ 4” ni superar “el límite de $ 3”.

Obvia de toda obviedad, traducida a plata la diferencia resulta enorme y, por lo mismo, sacude un ingreso clave. Afirma un funcionario de Hacienda: “No vamos a aumentar las retenciones. Esa es una decisión del Presidente”. Pregunta al aire: ¿no las van a aumentar en medio de la campaña electoral y tampoco durante 2020?

Vale aclarar que en 2020 el Gobierno tiene comprometido superávit fiscal del 1% del PBI, unos US$ 5.000 millones que implican seguir por la misma senda. Y también que incumplir algún punto del pacto hará caer el financiamiento del FMI, aunque está descontado que cierto desliz será admitido por el organismo.

Entre marzo y diciembre, en cuatro tramos de US$ 5.700 millones cada uno, la Argentina recibirá US$ 22.800 millones del Fondo. Más los US$ 5.900 de 2020, el macrismo se garantiza el pago de los intereses de la deuda durante todo este año y parte del próximo.

Nada queda libre de otros ajustes fuertes, como los que cayeron sobre el gasto público en 2018. Medidos en valores reales, o sea, descontada la inflación, en obras públicas muchas imprescindibles tocó una poda del 26%; del 29% en los giros a las provincias para usos corrientes y del 10% en salarios estatales.

Habrá de la misma especie este año, junto a los recortes de subsidios-aumento de tarifas en gas, electricidad y transporte y a una baja a la mitad -unos US$ 650 millones- de la subvención destinada al gas natural de Vaca Muerta. Caramelos surtidos, y no todos precisamente dulces.

Alcadio Oña

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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