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Domingo, 03 Febrero 2019 00:00

Pese a todo, la súper tasa reina en las alturas - Por Alcadio Oña

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Tras los recortes, el BCRA dejó la tasa casi en el 53%, 23 puntos por encima de la inflación anual que se espera.

 

Nada aconseja entusiasmarse demasiado con la seguidilla de recortes que el Banco Central viene aplicándole a la tasa de las Leliq, la referencia que le pone precio al costo de los créditos. Mientras no se vea algo más que la pata de la sota, estamos hablando de letras que rinden casi 53%, o sea, 23 puntos porcentuales por encima de la inflación del 30% anual que proyectan los analistas, y también de una tasa de interés real difícil de encontrar en el mundo. De manual: inversión financiera mata inversión productiva.

Ocurre, luego, que semejantes alturas son las que el BCRA cree necesarias para mantener el dólar a raya, y mantener el dólar a raya es parecido a una cuestión de Estado: en ese terreno, no hay temor del Presidente que supere al temor a una corrida cambiaria. Sobre todo, después de que el descontrolado 100% del año pasado sacudiera variables tan decisivas como son el índice de precios, las tarifas y las cuentas fiscales.

Casi ni hace falta agregar que un tipo de cambio bajo control es la carta fuerte del macrismo, si no la única carta económica fuerte que podría agitar camino de las elecciones. Dudas obvias: ¿hasta dónde se aceptará un nuevo retraso? ¿O se lo aceptará pese a todo?

A propósito del cuadro completo, un indicador muy reciente del Central señala que en el último trimestre de 2018 el PBI habría caído un 2,3%. Argumentos: “La marcada reducción de los ingresos en términos reales” y el impacto de la “incertidumbre” en las decisiones.

Pero aun cuando el informe advierte cierta mejoría durante diciembre, concluye en que ella “no es suficiente para afirmar que la fase recesiva de la actividad llegó a su fin”. Es igual a decir que la economía todavía no ha tocado fondo.

Hay un comentario adicional que conecta el dólar con un riesgo presente en cualquier análisis privado. Dice: “El escenario de normalización de la economía podría verse alterado por la incertidumbre habitual que generan los procesos electorales”. Cierto y probado, solo que el problema no es la habitualidad, sino que la incertidumbre electoral también cruce al gobierno de Macri.

Otra luz amarilla, contante y sonante, aparece en un reporte de la Fundación Capital. Cuenta que entre octubre y diciembre los plazos fijos crecieron $ 270.000 millones, que casi todos son de empresas y que vienen empujados por el desarme de las Lebac y por la decisión del BCRA de reservar el negocio de las Leliq sólo a los bancos. Dos datos más: rinden un muy atractivo 49% anual y están colocados a menos de 59 días.

¿Y cuál sería aquí la cuestión? Que mantenida siempre a corto plazo y por lo tanto siempre a tiro, esa montaña de plata representa una potencial fuente de inestabilidad. Dicho sin vueltas, un peligro de dolarización a escala importante en plena batalla electoral.

Según alguien que ha vivido trances similares, el Central debiera tener un arsenal US$ 20.000 millones listo para cualquier contingencia. Y salirse un poco del molde: comprar más dólares de los que compra, aprovechando un mercado hoy muy ofertado.

Alcadio Oña

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Alcadio Oña

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