Domingo, 10 Febrero 2019 00:00

Informe Económico Semanal del Banco Ciudad - N° 483

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Esta semana, la cotización del dólar continuó moviéndose por debajo del límite inferior de la “zona de no intervención” dispuesta por el Banco Central, culminando el viernes en $37,85 a nivel mayorista, pese a las mayores compras de divisas de la autoridad monetaria.

 

El BCRA elevó sus compras de dólares en el mercado de cambios, llevándolas a inicios de esta semana al nuevo máximo diario de USD 75 millones anunciado para el mes de febrero, para luego retrotraerlas a USD 25 millones el jueves y viernes. De esta manera, en lo que va del mes la autoridad monetaria adquirió un total de USD 325 millones en el mercado, que sumados a las compras de enero llevaron el total adquirido en lo que va de 2019 a USD 885 millones y las reservas internacionales un nuevo récord de USD 67.000 millones.

Los pesos emitidos como contrapartida de las compras de divisas que viene llevando a cabo el BCRA han hecho que siga aumentando la meta oficial de Base Monetaria, la cual se situaba esta semana 2,3% arriba de la vigente a inicios de enero, antes que el Banco Central comenzara con sus intervenciones en el mercado de cambios y se previera un “crecimiento cero” de la cantidad de pesos en circulación. En este marco, el BCRA pudo continuar renovando sin inconvenientes los vencimientos de las Letras de liquidez (Leliqs), junto con una profundización de la tendencia a la baja de la tasa de interés pagada por estos instrumentos.

La tasa de las Leliqs cayó el viernes hasta 46,24%, acumulando en sólo 6 días de febrero un descenso de 7,44 puntos porcentuales, con un ritmo de recorte de más de 1 punto promedio diario. Este descenso implicó una aceleración respecto a la baja de 5,57 puntos que ya se había registrado en enero, acumulando una

disminución de 27 puntos desde los máximos de 74% del mes de septiembre.

Con una tasa de política monetaria que retoma un camino más definido a la baja, el resto de las tasas de interés de mercado también empiezan a mostrar un descenso más pronunciado. Entre las denominadas “tasas activas”, la tasa cobrada por los bancos por los adelantos en cuenta corriente mayorista (“call” a empresas de primera línea) descendió 3,7 puntos porcentuales en la última semana (-8,7 puntos en 2019), llegado al 54,9%, su valor más bajo desde agosto del año pasado.

Mientras que por el lado de las “tasas pasivas”, la tasa Badlar (pagada por depósitos a plazo fijo de más de $1 millón) presentó una baja de 5,1 puntos en la semana y 10,1 puntos en lo que va del año, finalizando la semana debajo del 40%.

En el plano fiscal, la AFIP dio a conocer los datos de la recaudación tributaria del mes de enero, con un aumento del 38,9% interanual. Este incremento si bien resultó inferior a la tasa de inflación, continúa mostrando un avance superior a la evolución del gasto primario, que en los últimos tres meses de 2018 había crecido a una tasa interanual promedio del 28%. En particular, el dato de recaudación de enero se vio favorecido por el buen comportamiento de las retenciones a las exportaciones (+327%) y por los tributos vinculados al consumo (IVA-DGI e impuesto a los débitos y créditos bancarios), en los que se observó un incremento mayor a la inflación (49,4% y 50,7%, respectivamente), una señal positiva en lo que hace a la evolución de la actividad económica.

Relacionado a la evolución de las finanzas públicas, en la licitación de LETES en dólares de esta semana el Tesoro volvió a alcanzar una tasa de refinanciación cercana al 100%, similar a la de las dos primeras licitaciones del año, por lo que hasta el momento el financiamiento de corto plazo obtenido excede cómodamente lo necesario para cerrar el programa financiero de 2019.

Adicionalmente, el gobierno colocó también esta semana un título ajustable por CER con vencimiento en 2020, algo que no estaba previsto en el programa financiero, y que contribuye de igual forma a despejar el escenario para el corriente año y comenzar a armar un colchón de financiamiento para el próximo.

Las mejores perspectivas en lo que hace a la posición financiera del gobierno nacional, combinada con un contexto externo más favorable, continuó viéndose reflejada en la evolución de la prima de riesgo país, que esta semana llegó a tocar los 635 puntos básicos, acumulando una baja de casi 200 puntos desde su máximo de fines de 2018.

En suma, en el inicio de febrero se profundizó la distensión de las condiciones financieras que había comenzado a vislumbrarse en enero, en un marco de mayor apetito por activos de economías emergentes a nivel global, el cual tuvo su correlato a nivel local, dando lugar a un mercado de cambios sobre ofrecido y crecientes compras de divisas por parte del BCRA. Como contracara de los pesos emitidos por las adquisiciones de dólares del Banco Central, se aceleró la baja en la tasa de interés de referencia, algo que más temprano que tarde tendrá su correlato en una descompresión del costo de financiamiento de familias y empresas, ayudando a dar vuelta la página de un 2018 signado por el estrés cambiario y financiero.

DERECHOS DE EXPORTACIÓN REFUERZAN EL CRECIMIENTO DE LA RECAUDACIÓN

En el primer mes del año la recaudación tributaria totalizó $363.927 millones, con un aumento de 38,9% interanual. De esta forma, si bien el crecimiento de los recursos tributarios resultó inferior a la tasa de inflación, continúa mostrando un

avance superior a la evolución del gasto primario, que en los últimos tres meses de 2018 creció a una tasa interanual promedio del 28%. En particular, el dato de recaudación de enero se vio favorecido por el buen comportamiento de las retenciones a las exportaciones y por los tributos vinculados al consumo (IVA-DGI e impuesto a los débitos y créditos bancarios), en los que se observó un incremento mayor a la suba de precios.

Los derechos de exportación siguen ganando protagonismo a partir de su generalización a fines del año pasado al conjunto de las ventas de bienes, y la ampliación ya este año a las exportaciones de servicios. En enero, estos alcanzaron una variación interanual de 327%, es decir, multiplicaron por más de 4 veces el registro de enero de 2018. Aislando el efecto del ajuste en la paridad cambiaria, el alza en enero fue 117%, resultando superior a la variación de diciembre (+99%). A su vez, con un crecimiento que supera ampliamente al del conjunto de los recursos tributarios, los derechos de exportación realizan ahora un mayor aporte al crecimiento de la recaudación, habiendo alcanzado este los 4,6 puntos porcentuales en enero, en comparación con 1,9 puntos en 2018. En contraste con estos datos, los tributos que gravan las importaciones muestran variaciones mucho más moderadas, reflejo de la caída que han venido experimentando las compras externas en los últimos meses. Los derechos de importación crecieron 17,8% en enero (-40% medida en dólares), al tiempo que el IVA aduanero se incrementó 2,5% (-48% en términos de dólares), si bien en este último caso influyó también la reducción de las alícuotas sobre determinadas posiciones arancelarias.

También se observó en enero un comportamiento favorable del IVA-DGI y el Impuesto a los débitos y créditos bancarios, ambos, como se señaló, con alzas superiores a la inflación. En lo que hace al primero de estos tributos, la recaudación se incrementó un 49,4%, variación similar a la registrada el mes previo, mientras que en el caso del impuesto a los débitos y créditos bancarios el alza fue de 50,7%, marcando una aceleración respecto al ritmo de crecimiento del último tramo de 2018, con una variación promedio de 43% en el cuarto trimestre.

Favorecido por las nuevas escalas en las deducciones, el impuesto a las ganancias evidenció un buen comportamiento en enero, experimentando una variación de 45,7%. Por su parte, las contribuciones a la seguridad social se incrementaron 28,5%, marcando cierta aceleración en relación a los meses previos, en línea con el comportamiento de los salarios que al mes de noviembre (último dato disponible) presentaban un crecimiento de 28,7%.

INDUSTRIA Y CONSTRUCCIÓN: PREVISIBLE BAJA EN EL CIERRE DE 2018

Durante esta semana, el INDEC publicó los últimos datos del año 2018 referidos a la producción industrial y a la actividad de la construcción, cerrando un año en el que la actividad en ambos sectores se vio fuertemente influenciada por episodios de estrés cambiario y financiero. Por otra parte, el INDEC dio inicio a una nueva metodología para el cálculo de la performance de la industria manufacturera, que permitirá, a partir de ahora, contar con una serie del nivel de producción comparable en el tiempo sobre la base de un exhaustivo relevamiento de todas las actividades económicas que conforman el sector de la industria, con cobertura para el total del país. En conjunto, todas las variables seleccionadas aportan, con periodicidad mensual, datos sobre más de 5.000 establecimientos industriales manufactureros.

En particular, para el nuevo Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI Manufacturero), la industria registró una baja de 14,7% interanual (i.a.) en diciembre, cerrando el año con una caída de 5% acumulada anual. En términos

desestacionalizados (s.e.), la contracción durante diciembre del año pasado fue de 1,7% en relación a noviembre, mes en que ya se había contabilizado un retroceso de este indicador.

En cuanto a la apertura por bloques industriales, el nuevo indicador toma en consideración dieciséis ramas, todas las cuales registraron bajas interanuales en diciembre. Para el acumulado del año, la producción de metales básicos y la industria automotriz se mantuvieron en niveles positivos en relación a 2017, con alzas de 3% y 2,8% anual, respectivamente. Entre las principales contracciones durante 2018, se destacaron las referidas a otros equipos de transporte (-24,1%), maquinaria y equipos (-18,4%, por menores ventas de maquinaria agrícola y electrodomésticos) y otros equipos e industrias (-18,3% y -12,6%, respectivamente).

La industria textil también se vio afectada a lo largo de 2018 (-10,7% acumulado anual), debido a la merma en la demanda desde sectores relacionados con la industria de la indumentaria, la automotriz, la fabricación de colchones y la actividad de la construcción.

En el caso de la actividad de la construcción, el último mes de 2018 se vio afectado no sólo por las condiciones macroeconómicas sino también por las intensas lluvias que se sucedieron durante gran parte del mes. El Indicador Sintético de Actividad de la Construcción (ISAC) experimentó una retracción de 3,3% en su medición sin estacionalidad frente al mes de noviembre. El sector también registró una baja interanual de 20,5% en diciembre, aunque culminó el año con una leve alza frente a 2017, de 0,8% acumulado anual.

Esta retracción de la actividad de la construcción también se vio reflejada en la demanda de sus insumos, que en su mayor parte registraron caídas interanuales.

Banco Ciudad de Buenos Aires  
Presidente: Javier Ortiz Batalla
Economista Jefe: Alejo Espora  
Estudios Macroeconómicos y Sectoriales:  
Daniela Canevaro  
Esteban Albisu  
Francisco Schiffrer  
Luciana Arnaiz  
Juan Pablo Filippini  
Sarmiento 611 Piso 6 (C1005AAH)  
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