Domingo, 03 Marzo 2019 00:00

Menos pesos, más tasas y el dólar juega otro partido - Por Daniel Fernández Canedo

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El Banco Central definió su estrategia de corto plazo para pelearle a la inflación. Persistencia y circulante escaso

 

El Banco Central anunció una vuelta de tuerca en la dureza monetaria para marzo después del "veranito" financiero de febrero que había posibilitado una baja de la tasa de interés.

Guido Sandleris, presidente del Central, respaldó en la semana el mal pronóstico de la inflación de febrero (una suba del orden del 4%) y adelantó los términos del comunicado que emitiría el último día de febrero reafirmando el plan de contracción de la cantidad de pesos en circulación y de tasas altas.

Además, anunció que las compras de dólares en el caso de que la divisa cotice por debajo de la banda cambiaria serán de US$ 50 millones diarios y no US$ 75 millones como había sido el mes anterior.

Así definió un regreso a la dureza como respuesta a la "sorpresa" inflacionaria de febrero y no sería casual que haya ocurrido después de la visita de los funcionarios del FMI que se alejaron conformes con el cumplimiento de la meta fiscal (déficit cero) pero no con el objetivo de reducción de la inflación.

En el salto de costo de vida del mes pasado tuvo una incidencia importante la suba de tarifas (casi un punto según cálculos privados) pero también fue clave el aumento de la carne. Para los economistas eso demuestra hubo subas tanto de precios regulados como los flexibles, que no esperaban.

Tal vez, por eso, es que el Central dijo que está dispuesto a comprar menos dólares con el objetivo de "reforzar su cautela" a la hora de emitir pesos.

Así el costado financiero de la economía parece tener definida su hoja de ruta de corto plazo: Vuelven las tasas al 50% anual de las Letras de Liquidez y, por tanto, habría que esperar una suba en las de plazo fijo para los ahorristas. Y eso se encamina, una vez más, a la ansiada búsqueda de la estabilidad cambiaria.

Pero, en el esquema actual, la estabilidad aparece asociada a la indexación cambiaria. En febrero el dólar mayorista subió 5,3% y lejos de una situación de atraso.

Sandleris destacó que el dólar de hoy está 59% por encima del nivel previo a la salida de cepo y validó el vínculo entre el tipo de cambio y la evolución de los precios. Pero todo indica que el acuerdo con el FMI habría dado por tierra con la posibilidad de favorecer algún atraso del tipo de cambio para moderar la escalada de los precios.

¿Es necesario seguir subiendo ahora las tarifas? se preguntaba sobre el fin de semana un funcionario destacado en el armado político de la campaña oficialista.

La pregunta no encuentra eco en la Casa Rosada pero el posible 4% de inflación en febrero golpeó fuerte la expectativa de recuperación del poder de compra de los salarios en la primera parte del año.

El presidente Mauricio Macri abrió una ventana al anunciar la suba de 46% en la Asignación Universal Por Hijo con parte de los fondos del préstamo del FMI. Eso es poner plata en los bolsillos de los más necesitados para enfrentar la inflación y, también, atender necesidades políticas.

Macri insistió en la apertura de las sesiones del Congreso que la baja de la inflación es el camino elegido para reducir la pobreza y mejorar el consumo, pero, en el corto plazo, las subas de las tarifas, de los combustibles, de los servicios privados y de la carne fijan un marco complicado para empezar a discutir los aumentos de salarios de este año.

Según la letra del Central "la principal misión es reducir la inflación, que sigue siendo muy elevada" y "la perseverancia y disciplina monetaria son indispensables para bajarla". Y agrega estar "preparado para mantener este sesgo contractivo por el tiempo que fuese necesario".

Ese tiempo no responderá sólo a la decisión de los funcionarios en términos de mantener una tasa de interés alta que haga efectivo el control de dólar.

Los tironeos entre técnicos y políticos son habituales y también lo es el aumento de la tensión en tiempos electorales. Casi un espejo de lo que vive con la relación peso-dólar.

Un esquema de tasas de 40% anual para los depositantes y de más de 50% para los bancos podría volver a ser la realidad de la estrategia defensiva en el intento de allanar el camino financiero hasta las elecciones de octubre. Pero los mercados también tendrán algo que decir.

Daniel Fernández Canedo

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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