Domingo, 17 Marzo 2019 00:00

Nicolás Dujovne y la estabilidad que no vemos – Por Alcadio Oña

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El ministro de Hacienda aseguró que “la estabilidad macroeconómica está garantizada”. Un discurso bastante temerario a la luz de los números.

 

Seguramente con la intención de dar vuelta expectativas cambiarias poco propicias y de “vender” el paquete de US$ 9.600 millones que terminaba de armar, entre otros, con recursos del Fondo Monetario, Nicolás Dujovne se aventuró con un discurso bastante temerario. Sostuvo: “Tenemos un esquema muy potente en lo fiscal (...) y una política monetaria muy consistente. Y en ese marco pensamos que la estabilidad macroeconómica está garantizada”.

Eso ocurrió el jueves, alrededor del mediodía y antes de que a las 4 de la tarde, puntualmente, el INDEC difundiera la inflación de febrero. Lo menos parecido a la estabilidad macroeconómica pregonada por el ministro de Hacienda, la estadística cantó 3,8% y 51,3% durante los últimos doce meses.

Dujovne no podía ignorar que en el calendario del organismo que depende de él ese día tocaba índice de precios al consumidor, y tampoco que el resultado venía muy próximo al 4%. Pero la necesidad de sembrar buenas ondas parece más fuerte, si no es una consigna del equipo de campaña.

Algo semejante hubo en el disparo que le dedicó a Roberto Lavagna-candidato con chances del peronismo no K: “Parte de los problemas que tuvimos que enfrentar nosotros vienen de su gestión”, afirmó. Por si no se recuerda, Lavagna fue ministro de Economía hace entre 13 y 16 años.

Y ya que estaba en ese tren, le pegó a Domingo Cavallo y a la convertibilidad de los 90. Motivo: Cavallo integra un grupo de economistas que prepara un plan, previsiblemente de ajuste general, con la pretensión de presentárselo a quien gane las presidenciales.

De vuelta a las desventuras de este tiempo, el informe oficial también dice que en febrero el costo de los alimentos saltó 5,7% y 58,3% contra febrero de 2018, anticipando un empeoramiento de los indicadores sociales; entre ellos, el de la pobreza. Y golpeando, obviamente, justo allí donde se concentran los gastos de los sectores que no llegan a fin de mes.

Como en una góndola bien surtida, hay ya 13 meses consecutivos con la inflación por encima del 2%. Con opción a cuatro a unas cuatro adicionales: la consultora LCG estima subas próximas al 4% en este bimestre marzo-abril, otras de alrededor del 3% y recién inferiores al 2% durante el segundo semestre apretadas por el torniquete monetario.

Así, algunos estudios privados empiezan a levantar la proyección inflacionaria anual al 35%. Eso arrojaría alrededor del 250% al final del ciclo macrista.

Está claro que tanto número junto abruma, aunque si esa es la cuestión más abruma la magnitud de los números.

Dicho esto, siguen otros para este boletín: entre 2016 y 2018, el rubro alimentos con todo adentro aumentó 144%; el costo de la electricidad, según la estadística de la Ciudad, 900% y el del gas, 480%. Se sabe: alimentos y servicios públicos representan el grueso del gasto de las familias.

Sobre la política monetaria “muy consistente” habla un interminable sube y baja -últimamente, un sube acelerado- que desde enero acumula cambios en la tasa de interés del Banco Central por 35 puntos porcentuales. Hoy el rendimiento de las Leliq que emite la entidad está al mismo nivel que a mediados de noviembre. Esto es, el 63,7% de cuatro meses atrás o una política monetaria que en lugar de muy consistente luce muy errática.

Siempre con la estrategia de enfrentar la inflación secando de pesos el mercado y apuntándole directo a la demanda de dólares, Guido Sandleris, el jefe del BCRA soltó una explicación si se quiere más sincera. Admitió ese mismo jueves: “El dato de febrero muestra que tenemos mucho por hacer y que se requieren medidas adicionales”. Nada parecido a aquello de que “la estabilidad macroeconómica está garantizada”.

Ahora, “el esquema muy potente en lo fiscal”. Cualquier especialista conoce las dificultades que la Secretaría de Hacienda enfrenta para alcanzar el déficit cero o cercano a cero, aun cuando la inflación haga la conocida tarea de licuar gasto público. Comenta uno de ellos: “Quizás lleguen, porque esa es una pieza clave del acuerdo con el FMI, y quizás el FMI tolere algún desvío de la meta”.

Existen ciertos detalles dentro del paquete de US$ 9.600 millones donde aparece la mano del Fondo. Uno, del propio Dujovne, señala que no toda será plata del FMI, sino que ahí también entra una parva de dólares atesorados por Hacienda. El ministro no precisó cuánto sale de cada caja.

Otro dato del mismo paño asoma en el formato riguroso de la operación. Serán licitaciones de divisas a cambio de pesos diarias, prefijadas y nunca mayores a 60 millones. Puesto de otra manera, no habrá sorpresas ni política cambiaria sino todo muy acotado y bien parecido a lo que dicta un punto del Convenio Constitutivo del Fondo Monetario, el reglamento básico del organismo.

Dice el Artículo VI sección 1: “Ningún país miembro podrá utilizar los recursos generales del Fondo para hacer frente a una salida considerable y continua de capitales. Y el Fondo podrá pedir al país miembro que adopte medidas de control para evitar que los recursos generales del Fondo se destinen a ese fin”.

Traducido linealmente: no se podrán usar sus préstamos para financiar fugas de capitales.

En continuado capotó la idea de acotar la amplitud de la banda cambiaria, establecida en el 30% entre el piso y el techo y por lo tanto semejante a un régimen de flotación limpia. Tampoco prosperó la intención de bajar techo.

Según la corrección de la banda que anunció Sandleris y para citar un ejemplo, en mayo el Central sólo podría intervenir en el mercado vendiendo dólares cuando el precio de la divisa supere los 53 pesos. Mayo es el momento, previo a las elecciones, en que los analistas ven probable el comienzo de una movida fuerte de pesos a dólares. Plantean: “Frente a ese riesgo, los 60 millones diarios parecen escasos”.

En principio, el paquete de US$ 9.600 millones y sobre todo las súper tasas del BCRA han conseguido contener al demonio verde. Pero esta película sigue en desarrollo, tal cual reconoció Sandleris.

Y si se vuelve la vista hacia el reglamento del FMI, es posible deducir que los técnicos del Fondo han sido muy cuidadosos con las concesiones, por no decir cerrados. En el directorio hay posiciones críticas al manejo del acuerdo, como las de Alemania, Japón y Holanda, pero manda Donald Trump y su objetivo de apostar a la reelección de Macri.

Claro que para quienes negocian con el Gobierno también cuenta mucho preservar los abultados beneficios que perciben. No vaya a ser que cambie el viento y terminen en la biblioteca, como le pasó a alguien que no fue suficientemente duro con la Argentina.

Alcadio Oña

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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