Martes, 09 Abril 2019 00:00

La podadora de gasto público no anda con demasiadas vueltas - Por Alcadio Oña

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El Ministerio del Interior sólo ha usado el 15% de su presupuesto anual y el de Transporte, un 19%. Concentran viviendas, rutas y servicios básicos.

 

El Fondo Monetario ya no pide “una mayor restricción en el gasto gubernamental para lograr un déficit primario cero en 2019”. Mejor dicho, pide eso y además “tomar otras medidas que incrementen los ingresos fiscales”. Lisa y llanamente, plantea profundizar el ajuste por las dos vías posibles o por todas las vías posibles, porque considera y hace saber que, así como marchan las cuentas el Gobierno no llega al déficit cero.

Es obvio que los técnicos del FMI encargados de negociar con la Argentina conocen con puntos y comas el estado de los números y debieran tener claro, entonces, que no es poco el esfuerzo que ya se ha puesto en achicar el gasto público. Pero por lo visto, hace falta bastante más.

De eso hablan planillas de la Secretaría de Hacienda que llegan hasta el 2 de abril, o sea, que cubren el 25% del año. Este 25% resulta importante en un punto: es la referencia que permite medir con cierta aproximación cómo andan las cuentas y cómo son algunos alcances del ajuste fiscal.

En principio, la cuenta más grande, el Presupuesto Nacional, canta que se ha ejecutado el 19% de un gasto fijado en $ 4,2 billones para todo el año. Esto da 6 puntos porcentuales por debajo de la referencia del 25%.

Cosas parecidas dicen otras cifras de Hacienda, como que el Ministerio del Interior y Obras Públicas sólo ha utilizado un 15% de los $ 52.900 millones que tiene disponibles. Esta vez, 10 puntos porcentuales menos.

Allí dentro pueden encontrarse datos muy cercanos a la referencia del 25%: el 23% que le toca al gasto en Vivienda y Desarrollo Urbano y el 22% a Infraestructura Urbana. Es decir, construcción y mejoramiento de viviendas para sectores de muy bajos ingresos, redes viales y acceso a servicios básicos.

A diez puntos de la referencia, con el 15%, aparece el rubro Recursos Hídricos, que entre otras cosas significa provisión de agua potable y construcción de alcantarillas. Y clavado en un 0 redondo está el uso de la partida asignada al Saneamiento de la Cuenca Matanza-Riachuelo: ni un peso sobre los 4.600 millones proyectados para mejorar las condiciones de vida de cerca de 5 millones de bonaerenses.

Una más. Dentro de la Jefatura de Gabinete asoma el presupuesto destinado a Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable y ahí la planilla de Hacienda cuenta que de un gasto calculado en $ 2.080 millones se han gastado 293 millones, el 9,5%.

Los números pueden aburrir y también revelar, como se habrá advertido, que a la hora de cortar la podadora del Gobierno no anda con demasiadas vueltas.

Ahora, el turno otro organismo cargado de obras públicas. Sobre un cupo de $ 107.300 millones, el Ministerio de Transporte lleva utilizado el 19% o 6 puntos porcentuales promedio menos que el parámetro del 25%.

Al interior del presupuesto que administra Guillermo Dietrich, hay partidas para construcción, mantenimiento y pavimentación de autopistas, autovías, rutas y caminos. Y gastos que, contra el monto asignado, hoy rondan el 13, el 16 y el 21% en el mejor de los casos.

A un lado y al otro de este muestrario, por cierto, muy parcial, existen inversiones en infraestructura económica y social ausentes e imprescindibles que ya venían recortadas de 2018 y por el ajuste adicional que se les aplicó en el Presupuesto Nacional 2019. Varias de ellas deberán seguir esperando.

Entre lo que quedó y con el 22% del paquete final, Buenos Aires lucía como la gran ganadora. En ese lote de arriba, la Ciudad Autónoma tiene asignado 19,%; un 4,3% Córdoba; 3,9% Santa Fe y 2,6% Mendoza.

Otro cantar suena cuando se pasa a los hechos, al menos a los hechos que hoy surgen de las planillas de Hacienda. Según esa versión, la CABA está recibiendo un 25% del total; Córdoba 21,5% y Buenos Aires 19% junto a Santa Fe y Mendoza.

Luce raro que María Eugenia Vidal haya quedado tan rezagada en el ranking o muy rezagada respecto de Horacio Rodríguez Larreta y de Juan Schiaretti. “Pensemos en que la diferencia puede salir de algunas cortesías y de planes de obras más maduros”, advierte un analista que prefiere dejar afuera cualquier encontronazo político.

De vuelta a las cuentas fiscales, un problema o uno de los problemas es que el FMI calcula que este año la recaudación impositiva se quedará corta en $ 10.000 millones respecto del monto proyectado. Quizás mejor sería decir corta en por lo menos $ 10.000 millones, pues algunas consultoras ya estiman que, entre los ingresos reales y los presupuestados, ya existe un agujero de $ 25.000 millones durante el primer trimestre.

Casi ni hace falta decir que la salida de la encerrona difícilmente pase por subir impuestos, con la presión tributaria en niveles récord y las elecciones por delante. Será para ver, entonces, si el Gobierno se anima con la medicina que propone el Fondo: eliminar exenciones, retocar alícuotas diferenciales del IVA o ir sobre los monotributistas.

Siempre aliada en tiempos de ajuste, la inflación seguramente apuntalará ingresos y licuará gastos. Pero ahí nada sale gratis: el riesgo de una escalada sin límites tiene cada vez más inquieto al Presidente, como bien saben Guido Sandleris, el jefe del Banco Central, y Dante Sica, el ministro de Producción.


Alcadio Oña

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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