Domingo, 14 Abril 2019 00:00

Inflación: una apuesta con color electoral - Por Alcadio Oña

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Necesidades frente a un complicado panorama en las elecciones.

 

No es control de precios, tampoco congelamiento y mucho menos una muestra en pequeño de algún gran acuerdo nacional. Nada de eso, ningún nombre que huela a pasado y a pasado peronista. ¿Pero cómo decirle entonces al nuevo esquema oficial? “Acuerdos de no incrementos de precios por determinada cantidad de tiempo”, fue la mezcla de artificio y trabalenguas que ensayó Rogelio Frigerio, el ministro del Interior y Obras Públicas, en una definición de apuro.

Se afirmará también que son medidas dirigidas a estimular el consumo y a movilizar la economía. Cierto, pero limpia de toda hojarasca la cuestión de fondo se llama temor a que el proceso inflacionario termine desbocándose y desbocándose justo cuando crujen las encuestas presidenciales.

Ese temor prendió fuerte en la Casa Rosada después de que Nicolás Dujovne comentara que el índice de marzo había superado el 4% y de que allí se conociera y analizara, simultáneamente, una encuesta que coloca a la inflación bien arriba entre las grandes preocupaciones de los argentinos. A considerable distancia aparece la corrupción; por si no se entiende, la corrupción kirchnerista.

Sondeos de consultoras privadas están revelando que el índice de abril viene bastante parecido al de marzo, con una primera semana agitada por el lado de los alimentos. No son datos desconocidos para el gobierno, pues han sido obtenidos por gente del palo del gobierno.

El punto es que lejos de aflojar, la curva de la inflación sigue empinándose: del 2,6% de diciembre al 4 y pico de marzo, en estos cuatro meses. Mientras tanto, la llegada del bendito menos de 2%, un indicador nada deslumbrante por cierto, continúa en lista de espera y en lista de espera desde el 1,8% anotado en el lejano enero de 2018.

Está claro que aún cuando la Jefatura de Gabinete haya decretado una veda informativa, el foco de “los acuerdos de no incrementar precios” está puesto sobre los alimentos. El rubro que los identifica en las planillas del INDEC marca 9,3% en el primer bimestre de este año y 58,3% durante los últimos doce meses. Deja atrás nada menos que al siempre incómodo renglón dedicado al costo de la electricidad, del gas, de los combustibles y del agua.

Las estadísticas del gobierno porteño señalan, también para los últimos doce meses: pan, 65%; aceite, 70%; leche y lácteos, 58%; carne, 65% y café, té y yerba, 68%. Esto es, aumentos notables en productos que no son precisamente del rubro suntuarios.

Con este panorama a la vista, en el poder brotó una salida bajo el formato Precios Cuidados o recontra cuidados. “Serán acordados prolijamente y sin nada que se parezca a los viejos controles tipo Guillermo Moreno”, confía un funcionario al tanto de algunas entretelas del operativo.

“El problema es que se ha sumado la presión de nuestros socios”, apuntan otras voces que salen desde la Casa Rosada. Aluden, obviamente, a los gobernadores radicales que arribaron críticos a un encuentro cumbre con Marcos Peña, temerosos por la suerte electoral que pueda tocarles en sus distritos y hasta acompañados por sus ministros de Economía.

Que las noticias no son de las mejores surge nítido del vaivén que el Fondo Monetario imprimió a sus propias estimaciones, que es como decir las estimaciones de un organismo que es arte y parte en el programa de ajuste.

Un comentario de la consultora ACM recuerda que el cálculo inicial del FMI proyectaba una inflación del 17% para 2019. Luego la levantó al 20,2% y finalmente al 30,2%: en tres saltos, una diferencia o un error de 13,2 puntos porcentuales.

Eso habla sobre la pericia de quienes monitorean la economía argentina. Y si la jefa de ellos, Christine Lagarde, sostiene que los resultados “en términos de inflación decepcionan” la misma decepción les cabe redonda a sus técnicos.

Probablemente haya nuevas correcciones y nuevas decepciones. Las cifras del primer cuatrimestre, abril incluido, podrían arrojar alrededor del 15%, la mitad de la última proyección del FMI consumida en apenas cuatro meses. El más reciente de los relevamientos de expectativas que el Banco Central realiza entre medio centenar de estudios privados plantó un 36% anual.

La necesidad y el apuro mandaron más y más concretos Precios Cuidados. En eso trabaja a destajo, día y noche, el ministro de Producción, Dante Sica, que se reúne por tandas tanto con empresas proveedoras como con supermercadistas. Pese al hermetismo impuesto por la Jefatura de Gabinete, de esos encuentros empiezan a aflorar algunas precisiones.

Entre ellas, una suena clave: que los precios convenidos se mantengan durante seis meses, o sea, hasta octubre, o sea, hasta la crucial elección presidencial.

Según cuenta un supermercadista de los que pesan en el negocio, el eje de las negociaciones pasa por una canasta de alimentos de consumo masivo y de primera necesidad. “Son tan variados como que van desde la yerba, el aceite y el azúcar hasta la harina y los lácteos”, dice evitando abundar en mayores detalles.

Un empresario agrega: “Estamos hablando de 12 categorías de bienes, de 40 a 60 productos y de más de una marca, pues la idea es que no existan privilegios ni cartelitos ocultos en las góndolas. Todo debe estar a la vista y disponible para que los consumidores puedan elegir”. Dicho de una manera menos elegante, que no haya ni trampas ni trampitas.

Previsible, el sistema tendrá un amplio espectro geográfico lo cual significa que alcanzará a comercios de todo el país. Igualmente, previsible, habrá una tarea fina de la Dirección de Defensa de la Competencia y de las organizaciones de consumidores.

“Para nosotros puede resultar una gran dosis de oxígeno en un mal momento”, comenta otro supermercadista. Se refiere a una caída de las ventas que no cede y que, según el último dato del INDEC, sólo durante enero llegó al 10,5% real, descontada la inflación.

Y si todo el esquema cierra bien, el Gobierno entrará en la cosecha. Y sacará réditos por partida doble: tanto porque los índices de precios lucirán mejor o mucho mejor como porque crecerá el consumo y, de seguido, la actividad económica.

Nuevamente atado a resultados, como se dice en el mundo de los negocios, falta añadir al combo nada menos que el ánimo de los electores. Pregunta: ¿alcanzará para dar vuelta pronósticos de varias encuestas que hoy pintan complicados para Macri?

Alcadio Oña

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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