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Viernes, 24 Mayo 2019 00:00

Rumores y versiones sobre el armado electoral llegan a Wall Street - Por Marcelo Bonelli

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Existe inquietud. El JP Morgan emitió un informe para inversores. El Citi envió esta semana una misión. Y vendrán emisarios de Barclays.

 

Existe inquietud en Wall Street y entre los “popes” de los negocios argentinos por el tramo final del armado electoral en la Argentina. El domingo pasado -sólo un día después de la sorpresa de Alberto Fernández- el poderoso JP Morgan emitió un informe para inversores: “Cristina busca un frente más amplio kirchnerista-PJ, para consolidar una base electoral más fuerte en octubre y ganarle a Macri”.

El trabajo secreto de Diego Pereyra menciona a Sergio Massa como su potencial aliado y abre un sinnúmero de especulaciones sobre Cambiemos. Dos días después el establishment local se reunió en la fiesta de Fiat: sólo se hablaba de política, en encuentros informales de Eduardo Eurnekian, Miguel Acevedo, Daniel Pelegrina, Daniel Funes de Rioja y Teddy Karagozian.

El Banco Citi de Manhattan envió esta semana una misión. En unas jornadas vendrán emisarios de Morgan Stanley y de Barclays. En Wall Street aceptan la moderación de Alberto Fernández y lo asocian con la compulsión a pagar a los acreedores externos que tuvo el kirchnerismo, realmente y no en su relato. Pero Wall Street abre un interrogante: ¿Cristina lo dejará gobernar? O, a poco de andar, lo “condicionará”, como hizo con Scioli-gobernador. Guillermo Nielsen es clave para el armado externo.

Un informe de Nielsen fue decisivo para que Cristina diera un paso al costado: con crudeza profesional le dijo que su eventual vuelta como Presidenta iba a ser desaprobada por Wall Street con un fuerte ataque contra la Argentina.

La preocupación de los hombres de negocios obedece a una cuestión: hace ocho años que el país está estancado, fruto de los errores de Cristina y los desaciertos de Macri. Las grandes empresas perdieron un 40% de su valor y muchos temen seguir barranca abajo si no hay una solución política en las urnas. Hace una década que esperan un plan de crecimiento. Todas las dudas surgen desde que se desvaneció un sueño electoral: que Macri iba sin tropiezos rumbo a la reelección. La sucesión de equivocaciones de la Casa Rosada abre ahora innumerables interrogantes electorales. En los encuentros empresarios se insiste en un cambio de fórmula y se especula ahora con Vidal–Lousteau.

Martín Lousteau no quiere que utilicen su nombre. La gobernadora no habla, pero su entorno más íntimo es el que fogonea la información en el mundo de los negocios. Federico Salvai sostiene que en la Provincia el Presidente está 7 puntos debajo de Alberto-Cristina. Macri se defiende de los ataques: piensa que la UCR va a ratificar su candidatura.

Hay una pelea fuerte y personal entre Macri y Alfredo Cornejo. El gobernador repite a su equipo: “Yo con Macri tengo una cuestión insalvable, de piel”. El Presidente soporta paciente los embates. Lo mostró en los últimos encuentros en Olivos. Afirma que “Vidal no asegura el triunfo” y se entusiasma con el dólar quieto: “Poco a poco volverán a apoyarnos los indecisos de clase media”. Macri sufre ahora -otra vez- los errores de diagnóstico económico de la Casa Rosada.

Miguel Braun, el viceministro, publicitó con bombos y platillos que desde diciembre la economía crecía en relación al mes anterior.

Decía eufórico: “Ya tocamos el fondo y comenzamos la recuperación”. La estadística de marzo desmintió esa gran novedad. El Indec informó a Macri que en mayo la inflación será inferior al 3,2 %. Menor a abril, pero altísima con tamaña recesión. En verdad, no se están cumpliendo las promesas de los técnicos del Fondo Monetario y del equipo económico.

Ambos anticiparon una sustancial baja de inflación para el inicio del 2019 y también reanimación económica. Nadie cree ahora en esas optimistas proyecciones que incluyó Roberto Cardarelli para justificar el desembolso del FMI. Ahora, el funcionario está irritado porque tuvo que ceder sus convicciones en el manejo de la política cambiaria en Argentina. En Washington saben que lo hizo para complacer a la Casa Blanca.

Dentro de la Unión Industrial dicen que pronto se conocerá otro serio error del FMI: afirman que no habrá crecimiento en “V” como proyectó para la Argentina. Creen que fue, en realidad, un armado para justificar el fuerte apoyo del Fondo a Macri. En junio, Cardarelli emitirá su auditoría avalando el envío de nuevos recursos, pero se cubriría con advertencias para no quedar muy expuesto.

En la UIA se comentó mucho el encuentro que hace una semana mantuvo Roberto Lavagna con Rogelio Frigerio, aunque sus voceros dicen que fue con su hijo Marco. Fue una reunión cordial en la que se habló de muchas cosas: la situación electoral, el panorama económico y los motivos por los cuales Emilio Monzó rechazó una oferta -de Lavagna- para ser candidato a gobernador por Consenso 19. También en la central fabril se trasmitió que esta semana hubo una cena entre Alberto Fernández y Massa. El jefe del Frente Renovador lo desmiente: “Hace dos semanas que no hablo con Alberto”. Marcelo Tinelli se metió otra vez en la conversación.

La alusión de Juan Schiaretti no fue improvisada. El conductor habló el martes con el cordobés y tuvo una reunión de 5 horas el domingo con Massa. Ambos reflotaron su candidatura a gobernador. Tinelli volvió a mostrar ganas, pero pidió algo casi imposible de cumplir: que todo el peronismo Federal avale su postulación para derrotar a Cambiemos.


Marcelo Bonelli

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