Miércoles, 05 Junio 2019 00:00

Modo 2015: debaten shock económico para salir - Por Guillermo Kohan

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Cauteloso alivio y mucha ansiedad en los hombres de máxima confianza que rodean al Presidente. Suponen que lo peor se vivió en marzo y abril, y confían que la calma cambiaria de mayo que se mantiene en el arranque de junio consolide una tenue mejora en el humor económico del padrón electoral que, por mínimo que sea, permita a Mauricio Macri dar pelea por la reelección a partir de las PASO en agosto.

 

Dialogaban ayer optimistas en los imponentes salones de la Bolsa muchos funcionarios que asistieron al encuentro del Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires, evento al que asistió el Presidente y, consecuentemente, toda su corte. Sus amigos, el círculo íntimo. El macrismo de paladar negro.

Hacia las 17 de ayer, ninguno tenía la menor idea si se iba a cerrar un acuerdo entre Sergio Massa y María Eugenia Vidal. Pero la mayoría dudaba que el tigrense terminara en los brazos de Cristina, salvo que para acordar elegantemente con ella decida que la enfrenta en una interna como candidato a presidente contra Alberto Fernández.

Hombres cercanos a Horacio Rodríguez Larreta estaban entusiasmados por la mañana en distintas dependencias del gobierno porteño --La Biela, Caffe Tabacc y Pizza Cero-- con la supuesta movida de su amigo Massa. Informaban que al ex intendente de Tigre le aseguraban levantar las listas de Cambiemos en los municipios bonaerenses donde gobierna el massismo, sobre todo en Tigre, de modo que Malena Galmarini podría vengar a su esposo de la supuesta traición del sucesor de Massa en el territorio, el actual intendente Julio Zamora, que ya se fue con Cristina.

De todo esto se dialogaba en la Bolsa, donde el senador Miguel Pichetto no paraba de recibir elogios de la logia macrista en su condición de "hombre de Estado", todo por haber dicho en Nueva York ante banqueros que existe un peronismo en la Argentina que respalda la sensatez económica y no tiene nada que ver con la izquierda autoritaria que representa Cristina. Pichetto cree que al Gobierno no le conviene la polarización extrema, y que es necesario un espacio de centro para garantizar el ballottage.

Ernesto Sanz opinaba igual, y reclamaba para el segundo gobierno de Macri, si es reelecto, un verdadero gabinete de coalición y acuerdos con el peronismo no K para gobernar. "El susto que se pegaron por no haberlo hecho, y cómo estamos llegando con la lengua afuera a las elecciones, te garantiza que en el próximo lo van a hacer", decía uno de los fundadores de cambiemos cuando se le preguntaba por qué creía que el segundo Macri sería distinto del primero.

Todos celebraban las novedades que trajo el siempre optimista Adelmo Gabbi al final de la rueda: se derrumbó el dólar, cayó el riesgo país y volaron las acciones argentinas afuera. Así las cosas, Macri tiene vida política todavía. Una encuesta que lo había sepultado semanas atrás, de pronto ayer lo colocaba cincopuntos arriba en el ballotage. De la primera vuelta, ni noticias.

Más opinado e incierto se pone el debate a la hora de entrar en los detalles. Con independencia de las expresiones de deseos, entre empresarios e inversores se preguntan si se puede afirmar que habrá un segundo Macri mejor que el primero en términos de agenda económica.

¿Cómo hará el Presidente, si gana, para pasar por el Congreso las reformas duras que no pudo sostener en el primer mandato? ¿Y el gasto público indexado y dolarizado en jubilaciones, subsidios, planes, salarios, intereses de la deuda? ¿Cómo se desarma la bola de nieve de las Leliq al 70% con depósitos al 50%? ¿Cómo se va a enfrentar a la oposición dura y antidemocrática que enloqueció a Macri desde el primer día y lo corrió sistemáticamente al centro izquierda, hasta que por el estallido del dólar en 2018 terminó en el FMI?

Las preguntas sin respuestas podrían resumirse en dos cuestiones que lo vienen acompañando al Presidente, como una pesadilla, desde que llegó a la cima del poder. Se está hoy discutiendo en Argentina lo mismo que se debatía en la campaña y cuando asumió Macri en 2015. Retrocedimos cuatro años.

La clave es si el Presidente va a reconocer que existe en la Argentina un serio desequilibrio macroeconómico que no da para más. Un drama que heredó de Cristina y que no pudo corregir: el tamaño del Estado, el esquema de pagos de prestaciones sociales dolarizadas, el déficit fiscal verdadero creciente y el nivel delirante de impuestos que espanta en vez de atraer inversores.

Nadie sabe hoy si está crisis de fondo será enfrentada con un nuevo programa integral a cargo de un equipo económico con amplio poder y respaldo, o si el Gobierno cree que aquí el problema solamente es el miedo a Cristina. Al hablar con los hombres del equipo económico, parece escucharse los mismos argumentos que presentaba Alfonso Prat-Gay y Federico Sturzzennegger en 2015: la sola victoria de Macri y la derrota de Cristina despejará tanto las dudas y habrá de generar tanto entusiasmo entre los inversores, que lloverán dólares. "Olvidate Willy, me decía un allegado al Ministro de Hacienda, vamos a tener al Fondo al lado nuestro por 10 años"

Otro tópico que hoy se discute es si a Macri le conviene algún acuerdo explícito de gobernabilidad con la oposición democrática, un gobierno o gabinete de Coalición. La espina más clavada que el Presidente tiene contra el círculo rojo. Está convencido de que hizo bien en ir a las elecciones de hace cuatro años sin Massa, al punto que nunca retrocedió y extremó el antiperonismo durante su Gobierno, colocándose más cerca de Elisa Carrió que de sus aliados radicales y peronistas no K, hoy más requeridos según parece.

No parece el Gobierno dispuesto a reconocer errores. Lo advirtió en materia económica el brillante Rodolfo Santángelo. "Si creemos otra vez que la economía argentina va por una autopista alemana en un auto alemán, y que el unció problema que tenemos es la niebla política en la ruta, y que cuando se disipe esa niebla salimos del problema, nos la vamos a poner de sombrero otra vez como en 2018".

Todos los economistas profesionales, igual que en 2015, advierten que los desequilibrios son muy severos. Que hay que prestarle atención a la macroeconomía. Que no es cierto que se haya avanzado en el ajuste fiscal, simplemente se devaluó y aplicaron retenciones. Y si no se hace nada, no va alcanzar y habrá nuevas devaluaciones Y los analistas y dirigentes de todos los partidos democráticos reclaman acuerdos y gobiernos de coalición para salir de la encrucijada.

Tal vez a los máximos referentes del oficialismo les cabe la reflexión que le formuló Marcos Peña al entonces obcecado Federico Sturzenegger, cuando primero lo intervinieron, y luego lo invitaron a abandonar el Central en 2018. "Entendemos lo que decís Federico, pero todos los que están en esta reunión opinan distinto que vos, y dicen que estás equivocado".

 

Guillermo Kohan

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