Viernes, 07 Junio 2019 00:00

Riesgos y oportunidades de acordar con un gigante - por Rodolfo Cavagnaro

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El posible acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea debería representar una oportunidad para el acuerdo sudamericano ya que este tipo de convenios permiten a los grupos o países más pequeños acceder a un mercado mucho más grande, con mayor nivel de desarrollo y con un poder adquisitivo por habitante mucho mayor que el que se registra en nuestros países.

 

El problema se presenta la hora de satisfacer las exigencias de los compradores, ya que muchos empresarios de nuestros lugares no están preparados.

Para el caso de Mendoza, los países europeos son una buena razón para exportar vinos, tanto a granel como fraccionados, aunque hay que dar reciprocidad y en esto algunos expresan dudas. Es que el mercado de Brasil tenía un privilegio para los productos argentinos mientras el resto debía pagar aranceles y ahora estarían liberados. Esta es una queja defensiva porque no se miran las oportunidades que se aben en todos los países de la región.

Lo mismo se presenta en cuanto al aceite de oliva. Europa es un fuerte productor y subsidia a algunos productores, sobre todo de Italia y España y el Mercosur era un área donde nuestros productores podían ingresar protegiéndose de los competidores europeos. La misma queja se puede presentar respecto al ajo, aunque en la actualidad Argentina tiene una cuota de exportación de ajos blancos sin arancel que hace mucho tiempo no se completa porque los productores casi han abandonado este cultivo.

Con respecto a frutas y otras hortalizas frescas el problema es la distancia, ya que los tiempos de barcos son de 25 a 30 días y muy pocos productos pueden soportar este tiempo de viaje. Por lo demás, Mendoza no tiene volúmenes de importancia, salvo la nuez que ha venido creciendo en los últimos tiempos. Desde ese punto de vista la apertura del mercado significaría una oportunidad para encarar producciones, aunque el nivel de respuesta no sería inmediato.

Pero el problema más serio para los argentinos será cumplir con las exigencias de normas de calidad que abundan en el grupo europeo. Para comenzar es básico contra con certificación ISO 9000 en casi todos los productos. En alimentos hay que agregar normas como las que establecen los puntos críticos de control, las que certifican inocuidad de alimentos, las que certifican cumplir con normas ambientales, las que certifican la responsabilidad social de tener todos los empleados con salarios dignos y en blanco. Además, algunas cadenas de compradores tienen sus propias normas, que es fundamental conocer.

En la reciprocidad, podrán ingresar productos que ya vienen con alta calidad, aunque por la situación cambiaria lo harán con pecios elevados. Para sostener estos acuerdos no se debe atrasar el tipo de cambio. Además, las empresas van a requerir bajar impuestos porque son una carga que deja fuera de competencia la mayoría de los productos argentinos.


Rodolfo Cavagnaro

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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