Domingo, 09 Junio 2019 00:00

La gente necesita pesos y el Central encontró cómo dárselos - Por Daniel Fernández Canedo

Escrito por 
Valora este artículo
(2 votos)

Guido Sandleris y una jugada para evitar subir la tasa de interés. Se hace sentir el rigor de la contracción monetaria.

 

Como en actitud religiosa, el Banco Central viene cumpliendo mes a mes con su compromiso de que la cantidad de dinero en circulación crezca "cero" tras el objetivo de contribuir a la baja de la inflación.

El plan, acordado con el Fondo Monetario, arrancó en octubre y hasta mayo su comportamiento fue seguido puntillosamente en el entendimiento de que, si no hubiese pesos dando vueltas, la gente no tendría efectivo para presionar sobre la demanda de productos de consumo ni sobre el dólar.

El trasfondo de la medida se apoyaba en que el Banco Central dejó de emitir pesos para prestarle al Tesoro y que todo cerraría con una tasa de interés superior a la inflación y a la variación del dólar. Así, los ahorristas se sentirían tentados en hacer un depósito a plazo fijo.

El inconveniente fue una inflación rebelde que metió la cola y el esquema entró en tensión. Una causa fue que buena parte de las variables económicas clave de la Argentina están indexadas al pasado y un crecimiento cero de la cantidad de dinero, y aumentos del costo de vida del orden de 4% mensual, entraron en colisión.

Jubilaciones, pensiones, planes sociales, alquileres, tarifas, salarios y gran parte de los contratos de servicios privados están indexados al un costo de vida que en el último año superó 50%. Y que, en ocho meses, convivió sin que la cantidad de pesos aumente.

Es claro que para pagar salarios, tarifas, alquileres, etc, que se actualizan a la inflación, la gente demanda más pesos. Y lo mismo sucede con el Tesoro que tiene que pagar con pesos una alta porción del gasto público, por caso, las jubilaciones.

El Tesoro consiguió los pesos vendiendo diariamente US$ 60 millones del préstamo del FMI, además de los que logró por la recaudación de impuestos, pero, en mayo aplicó una "flexibilidad" en el uso de la plata del Fondo.

Si bien tenía el compromiso de mantener quieto el dinero surgido de la venta del crédito del FMI, el 24 de mayo le pasó al Central unos $24.000 millones que, de esta forma, salieron de la inmovilización.

El Banco Central, por otro lado, logró otra "ayuda" para cumplir con el crecimiento cero de la base monetaria (circulante más encajes en bancos) sin necesidad de subir la tasa de interés. Se trató de una operación de pase por $40.000 millones que colocó el Nación en el Central.

Así la contracción monetaria se mantuvo pero Guido Sandleris evitó subir la tasa de las Letras de Liquidez (Leliq), que está en 70,5% anual y constituye un motivo de crítica permanente de sectores productivos, comerciales y de la oposición política.

En ese punto se concentra la tensión de un problema clave: industriales, políticos, pymes y cualquier persona que se dedique al comercio le pide al Central que baje la tasa porque resulta insoportable y tienen razón.

En la otra vereda, Sandleris está diciendo que no puede bajar la tasa porque, si lo hace, eso podría disparar el precio del dólar y desatar una suba aún mayor de la ya elevada inflación.

Para el Gobierno el discurso es claro: hoy no tiene otra herramienta a mano más eficiente que la estabilidad del dólar en el intento de moderar la marcha de la inflación.

Pero el stock de Leliqs (unos US$ 24.000 millones) constituye un motivo de preocupación permanente cuando el financiamiento externo está cortado y la incertidumbre política pone en juego la capacidad de respuesta financiera que tendrá la Argentina a partir de diciembre próximo.

Entre tanto, el Tesoro debe cumplir en la semana con el pago de vencimientos de deuda por US$ 833 millones y el ministro Nicolás Dujovne ofrecerá por primera vez Letes en dólares con vencimientos en 2020.

La clave estará en la tasa que deberá pagar (en mayo pagó 6,21% anual) por tomar dólares cuyo pago caerá en el tiempo de un nuevo gobierno. Será otro indicador del grado de confianza del mercado que, en las últimas semanas, estuvo bajo presión por los cambios financieros de la región y se reflejó en una tasa de riesgo país algo por debajo de los 1000 puntos.

Los capitales del mundo estuvieron saliendo de los países emergentes y se refugiaron en los bonos del Tesoro de los EE.UU. que ahora bajaron su tasa y pagan 2,07% anual.

La Reserva de los EE.UU., que hace un año pronosticaba una suba sostenida en la tasa de interés, ahora tiene la expectativa de bajarla de un nivel que ya es reducido.

El mundo desarrollado impulsa una reducción de las tasas en el intento de favorecer una mejora de la actividad económica. Ese escenario debería jugar a favor en el mediano plazo de países como la Argentina.

Pero, por ahora y acá, la incertidumbre electoral manda y acuerdos necesarios como uno para intentar desarmar la indexación de algunos contratos clave, o sobre el futuro del pago de la deuda pública, deberán esperar otro tiempo político.

Daniel Fernández Canedo

Visto 238 veces

Fundado el 4 de agosto de 2003

Top
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…