Miércoles, 10 Julio 2019 00:00

El camino a la competitividad - Por Rodolfo Cavagnaro

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La firma del Tratado obliga a avanzar rápidamente en reformas en el Estado y el sector empresario.

 

Luego de largas negociaciones, los representantes del Mercosur y la Unión Europea llegaron a un acuerdo para la firma de un Tratado de Libre Comercio (TLC). La noticia fue bien recibida por muchos sectores, otros lo hicieron con reparos y otros, directamente, se manifestaron en contra.

Hay que partir de la base de que la competitividad es concepto sistémico. Nadie puede ser competitivo en un contexto donde no todas las empresas tienen las mismas exigencias, pero, sobre todo, donde uno de los principales proveedores de servicios es el Estado y es el menos eficiente y el menos competitivo. El desafío es que el Estado sea competitivo y para eso requiere funcionarios y políticos competentes para llevar adelante funciones muy importantes.

La estructura impositiva argentina atenta contra la producción ya que está destinada, principalmente, a gravar el valor agregado. Un caso típico es Ingresos brutos, que hace 15 años equivalía al 1,4% del BI y hoy llega al 4%. El caso de la nómina salarial es muy complicado porque, además de las cargas propias del sistema laboral, se ve recargado con otros impuestos.

El Presidente se ha comprometido en avanzar en las reformas necesarias y los empresarios saben que la composición legislativa le requerirá al próximo gobierno, de cualquier signo, contar con un acuerdo político amplio para poder avanzar. Pero una rebaja impositiva como la que se requiere implica bajar el gasto público, avanzar en una reforma administrativa para mejorar la eficiencia y eliminar privilegios sectoriales que agravan costos en forma innecesaria.

Las empresas, por su parte, deberán también mejorar sus niveles de eficiencia y competitividad. Esto significa que las que quieran vender en la Unión Europea deberán tener certificaciones ISO 9001, como mínimo. Si se cierra el acuerdo de libre comercio con los países nórdicos se agregarán notas exigencias como huella de carbono y certificación es respecto al trato del capital humano de las empresas.

Hay que tomar el ejemplo de Chile. En ocasión de cerrar su acuerdo con la Unión Europea, se inició un trabajo liderado desde ProChile para que todas las empresas chilenas trabajaran con certificaciones de calidad ISO 9000 para poder acceder a estos mercados. Esta fue una acción conjunta en la cual participaron organismos públicos, entidades empresarias y sindicatos. La economía argentina es muy pequeña para quedar encerrados. Solo abriendo nuestras fronteras alcanzaremos escalas para mejorar en calidad y en eficiencia de costos.


Rodolfo Cavagnaro

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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