Miércoles, 10 Julio 2019 00:00

¿Viento de cola mata incertidumbre electoral o viceversa? - Por Marina Dal Poggetto

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El contexto ayuda, pero los escenarios siguen siendo múltiples de cara al resultado de las elecciones.

 

Dos semanas atrás, cuando titulamos esta columna “¿Polarización estabilizadora?”, un lector, a través de la red social Twitter, se mofó al contrastar ese concepto con el de apenas un mes atrás, cuando afirmamos que la polarización era inestable. Hubo, incluso, quienes opinaron que la frase del título era un oxímoron.

Es cierto que ambos conceptos van a exactamente a contramano. También que la palabra “polarización” y “estabilizadora” son un contrasentido; es muy complicado avanzar con consensos necesarios para corregir los fundamentos de la macroeconomía que destraben el crecimiento en un país donde el Congreso resultante de la primera vuelta electoral va a quedar partido al medio.

Pero lo que también es verdad es que, en la transición, el movimiento de los dos extremos, con la incorporación de Miguel Ángel Pichetto como candidato a vicepresidente de Juntos por el Cambio, y de Alberto Fernández, como candidato a presidente del Frente de Todos, es una polarización distinta a la competencia entre el “caos” y el “abismo”, como se definían ambos extremos poco más de un mes atrás.

No menos importante es que, por entonces, el mercado reaccionaba frente a la posibilidad del “abismo” y convalidaba en los precios de los activos la imagen de “caos” que transmitía la dinámica electoral frente a la recesión y la aceleración de la inflación.

Además, este movimiento de los extremos al centro se da cuando, en el mundo, la noticia es el retorno de la liquidez.

La tasa de interés de los bonos federales a 10 años de Estados Unidos perforando el piso de dos por ciento avivó la búsqueda global por rendimientos con capitales volviendo a los mercados emergentes.

No es casual que, en la última semana, empresas como YPF, Pampa Energía y Cresud colocaran bonos a tasas por debajo de los rendimientos de la deuda soberana argentina. Mientras, el riesgo país siguió cayendo hasta ubicarse por debajo de los 800 puntos.

Estrategia

A diferencia de enero, cuando el Banco Central aprovechó el ingreso de capitales para comprar dólares y bajar en forma agresiva la tasa de interés, esta vez se movió con mucha más cautela.

Por un lado, avisó que no iba a comprar divisas en el mercado durante todo julio, aun si esta toca el límite inferior de la banda; por otro, puso una base de 58 por ciento a la tasa de interés y anunció una baja de encajes para abastecer la mayor demanda de dinero por factores estacionales (aguinaldos y vacaciones de invierno).

Según anunció, este último movimiento sería reabsorbido en octubre con Leliq, lo que en los hechos permite achicar el spread entre la tasa de política monetaria y la que pagan los plazos fijos (depósitos que enfrentan una mayor competencia con la posibilidad de hacer operaciones sin tener cuenta en el banco).

El Central, por precaución, también aumentó la compra de futuros y, en simultáneo, le adquirió al Tesoro en forma directa 1.200 millones de dólares originados en la suscripción de Lecap, con lo que recompuso la capacidad de intervención.

El mercado reaccionó de manera positiva a la señal y el dólar siguió cayendo, perforando el piso de 42 pesos en la semana que cerró, en un contexto en el que la oferta del agro continúa y además el Tesoro sigue volcando 60 millones de dólares diarios al mercado cambiario.

Nuevo ciclo

La política empieza a iterar en el margen de manera virtuosa con la economía. El dólar estable permite que la inflación se modere (2,6 por ciento, según nuestro relevamiento de precios en junio) y ayuda a la recomposición de la capacidad de compra de salarios, de jubilaciones y de planes sociales.

A la vez, la batería de medidas con subsidios (plan para autos nuevos y financiación de las facturas de gas) y de crédito (Argenta, Ahora 12 y Procrear) empiezan a mejorar el consumo de bienes durables y la demanda de la construcción, justo cuando la cosecha se normaliza, la producción de gas y petróleo aumenta y el turismo empieza a reaccionar.

Los brotes verdes que habían aparecido en enero y en febrero, y que se marchitaron en marzo y en abril, vuelven a aparecer en mayo y se habrían sostenido en junio.

En mayo, según el Indec, la industria creció 0,6 por ciento intermensual y la construcción, 2,3 por ciento (serie desestacionalizada). En ambos casos, la caída interanual se recortó a 6,9 y a 3,4 por ciento, respectivamente.

¿Se sostiene? No es seguro. La incertidumbre electoral sigue jugando con un mercado que, a pesar del viento de cola, valúa en forma binaria el resultado electoral.

Exante, el riesgo país de la fórmula de Juntos por el Cambio es mucho menor que el riesgo país del Frente de Todos, y los precios de los bonos hoy asignan a la reelección una probabilidad mucho mayor a la paridad que muestran las encuestas si se llega al balotaje.

La respuesta está asociada a si la dinámica financiera termina por convalidar el cambio de ciclo económico y tuerce el resultado electoral a favor de Juntos por el Cambio, o si, por el contrario, la las encuestas o el resultado de las Paso obligan al Banco Central a entregar reservas en el mercado cambiario, lo que pondrá en riesgo el programa fiscal, financiero y monetario en un contexto en el que el Tesoro sigue vendiendo dólares y los supuestos de refinanciación de las Letes y de Lecap no se sostienen.

Si bien cada vez falta menos, los escenarios múltiples para lo que resta del año se sostienen y dejan un punto de partida distinto para quien tome las riendas en 2020.

Marina Dal Poggetto
Directora ejecutiva de Eco Go Consultores
Colaboró Juan Paolicchi, analista de Eco Go
Ilustración de Eric Zampieri

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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