Viernes, 12 Julio 2019 00:00

Aminora el riesgo PASO y Macri crece para octubre - Por Guillermo Kohan

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La recuperación del Gobierno según todas las encuestas y estudios de opinión que se publican en estas horas comienza a generar un factor que puede ser determinante para la economía y el humor social a la hora de definir las elecciones en octubre o noviembre próximos.

 

La percepción de que Mauricio Macri prácticamente empató la carrera contra Alberto Fernández y Cristina Kirchner permite ir disipando el riesgo de un resultado dramático e irremontable para el Presidente en Elecciones PASO de agosto, con lo cual se remueve un escollo importante en el camino a octubre: cada vez parece menor el riesgo de una PASO fatal para Macri que desate nuevas tensiones financieras. La recuperación económica que se anota en todas las estadísticas desde mayo y sobre todo en junio no correría peligro, podría ir consolidándose si se mantiene la racha favorable para el Presidente, y terminar mejorando el clima económico para el último trimestre del año, que es cuando se vota y se define por los puntos en primera o segunda vuelta.

La percepción de un Macri otra vez competitivo corre el arco del riesgo político algunos meses más, y permite que se apueste al dólar quieto más allá de las PASO, en principio hasta la primavera. En calma las expectativas con el dólar se alarga el escenario de paz financiera sin arriesgar y en muchos casos acelerar la recuperación en la economía real.

Conviene recordar que hasta ahora el Gobierno no tuvo que usar ni un solo dólar de emergencia del Fondo Monetario Internacional para contener una corrida. Cada día que pasa, se fortalece la artillería del Banco Central para el trimestre post PASO, agosto septiembre y octubre.

En el mercado de futuros, a la vez, se notó la experiencia de Gustavo Cañonero en la mesa de decisiones del Banco Central, ya que ahora también le sobra paño a la entidad, unos 3000 millones de dólares, para operar vendiendo dólar futuro si fuera necesario para mantener la estabilidad cambiaria.

Las noticias del mundo no pueden ser mejores para el oficialismo. Tasas bajas garantizadas en EE.UU. por todo el año para la reelección casi segura del aliado Donald Trump, protagonismo del presidente Macri en la agenda global con el G20 el respaldo del FMI y el acuerdo Mercosur Unión Europea, y Brasil otra vez con mejores expectativas de recuperación, con Bolsonaro recomponiendo confianza después del avance de la reforma previsional en Brasilia.

Todos los indicadores económicos que se publican y los estudios que miden la confianza de los consumidores coinciden que en a partir de mayo y junio, mejoran en forma consecutiva los números en la medición contra el mes anterior. Pero aún en la comparación de ventas o actividad respecto del año pasado, a partir de ahora las caídas resultan más moderadas. Es una lógica estadística previsible, pero que impacta cuando llega. A partir de ahora la economía de hoy se compara contra el periodo del año pasado en que la crisis empezó a golpear en forma más severa. Se confirma que el segundo semestre de de este año, cuando se vote, tendrá mejores números económicos que el año pasado.

Pero además es evidente que han dado resultado político las medidas que aceptó el Presidente para el año electoral, una vez acordado con el FMI frenar al dólar con lo que sea necesario: congelamiento de tarifas desde junio, créditos populares para consumo vía la ANSeS, estímulos para la compra de autos y electrodomésticos y demás medidas que según calculó Miguel Ángel Broda suman unos $ 200 mil millones en la calle para ganar en octubre (nota de María Iglesia en este diario esta semana)

Con la economía más estable y mejorando las expectativas para los próximos meses, la agenda del debate electoral se le torna menos compleja para el Gobierno, más difícil para la principal oposición. Fuera del drama de la inflación, los tarifazos y el ticket del supermercado; en el resto de los temas claramente tiene ventaja Mauricio Macri si se compara su gestión con la era Kirchner. Por mencionar algunas, cuestiones determinantes como el respeto a la Constitución, al régimen republicano, y a la diversidad de opinión y pensamiento; la mayor decencia y eficiencia en la contratación de la obra pública, el respecto a las reglas básicas de la libertad económica y de los mercados, la generación de estadísticas confiables, o la política exterior alineando el país con las democracias capitalistas.

Se suman finalmente dos elementos más para formatear esta racha favorable por la que está pasando Macri, al contrario, es obvio que su principal adversario. Hoy la mayoría de los expertos en marketing político opinan que Alberto Fernández no resulta un buen candidato. Nunca ganó una elección, no es buen orador, tiene voz finita, no luce ni joven ni saludable y se viste antiguo. Y claramente es víctima de su interminable archivo. En las redes sociales se multiplican audios y videos de Alberto en los cuales defiende y critica a los Kirchner con igual frenesí. Cada vez le cuesta más defender lo indefendible.

Al competidor de Macri le cuesta sumar votos moderados. No solo tiene que sortear las críticas por el pasado impresentable de Cristina, sino que el presente se le torna también dramático para dar señales de civilidad a la clase media. Pueden terminar beneficiando a Macri el plan de paros salvajes que desataron los gremios aeronáuticos, o la violencia sindical en el gremio de la carne, o la reaparición de ex líderes guerrilleros como Fernando Vaca Narvaja reivindicando la violencia de los 70s, todo eso asociado a los sectores más de izquierda que representa Cristina. Ni hablar de la embestida del gremio bancario contra Mercado Libre y las Fintechs, en general las empresas que más identificación tienen con los jóvenes.

Son rachas. Hoy favorables a Macri y complicadas para Alberto. Conviene recordar que hacer 60 o 90 días, al presidente prácticamente se lo daba por liquidado. Le reclamaban dar un paso al contado a favor de María Eugenia Vidal y los radicales lo amenazan con abandonarlo en busca de Roberto Lavagna.

Hombre del futbol al final del día, Mauricio Macri habrá escuchado tantas veces una reflexión habitual de los técnicos cuando están en racha ganadora. Ni antes éramos un desastre, ni ahora somos un fenómeno.

Debería no confiarse el Gobierno, mucho menos trasmitir que la elección ya está empatada. Podría derivar en que mucho electorado independiente, potencial votante de Cambiemos, ni vaya a votar en las PASO, total el riesgo Cristina está disipado.


Guillermo Kohan

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