Miércoles, 17 Julio 2019 00:00

Dólar planchado, la clave para 'demoler' a Kicillof - Por Maximiliano Montenegro

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El Gobierno tomó la iniciativa de la campaña electoral, con un tono fuerte buscando extremar la polarización en las PASO del próximo 11 de agosto.

 

La clave de esa estrategia es "demoler" a Axel Kicillof en Buenos Aires, asociándolo al cepo, lo peor del pasado económico del kirchnerismo, al "marxismo" y a un eventual gobierno de la Cámpora a futuro ("Máximo Kirchner 2023") si llegara a ganar en la provincia. Si María Eugenia Vidal lograra reelegir en Buenos Aires, el mayor territorio donde peor le va a Mauricio Macri, mejor mide Cristina Kirchner y no hay ballottage, en la Casa Rosada creen que el impulso les daría el triunfo nacional. Al revés ocurriría si la gobernadora fuera derrotada en la elección.

El laboratorio de Jaime Durán Barba y Marcos Peña pudo pisar el acelerador en esa estrategia ("En esta elección está en juego la democracia", dijo el Presidente), gracias a la estabilidad cambiaria de los últimos 2 meses que quebró la desconfianza que prevalecía adentro y afuera.

Ahora los mercados creen que Macri tiene altas chances de ganar la elección y eso genera un "círculo virtuoso" para el oficialismo. Los "mercados" son los principales bancos de inversión extranjeros, que trasmiten a sus clientes un escenario electoral cerrado para las PASO, en el que Macri cuenta con más probabilidades de triunfar en un ballottage.

En un cuadro resumen de encuestas que elaboró el JP Morgan, el mayor banco de inversión norteamericano, se refleja esa percepción: en promedio, Macri sólo quedaría 3 puntos por debajo de la dupla Alberto Fernandez-Fernández en agosto.

Esa convicción alienta el "círculo virtuoso" conocido: entran dólares financieros (para aprovechar las altas tasas de interés con dólar quieto), ese ingreso ayuda a mantener el dólar planchado, lo cual contribuye a desacelerar la inflación, y el combo mejora las encuestas para Macri. Esos números, a su vez, habilitan una nueva ronda de optimismo.

Las altas tasas de interés, con dólar pinchado, no son sólo una tentación para el "carry trade" (ingresan dólares para comprar bonos en pesos) sino también para pequeños ahorristas. Entre mayo y la primera semana de julio, los depósitos minoristas (menos de 1 millón) subieron 9,2% ($ 45.400 millones). Pero atención porque para los vencimientos de plazo fijo de esta semana parte del entusiasmo se diluye: las renovaciones empezaron a caer después de las primarias.

Si el 11 de agosto se confirmara el escenario de paridad –con dinámica favorable al Gobierno-- que "compró el círculo rojo", es probable que la tendencia se potencie.

La pregunta es qué sucedería si en las PASO, la diferencia para Fernández-Fernández fuera mayor a la esperada, digamos 8/10 puntos. O si, como fruto de la polarización extrema, los Fernández en agosto no estuvieran muy lejos del 45% necesario para ganar en primera vuelta en octubre.

Si el dólar se sigue atrasando frente a la inflación, el camino de agosto a octubre –tensión cambiaria mediante—sería mucho menos relajado de lo que imaginan hoy los "mercados".

El último "staff report" del FMI lo señala así: "El mayor riesgo continúa siendo un cambio en el porfolio (de los inversores) alejándose de los activos argentinos como resultado de un aumento en la incertidumbre sobre el futuro paisaje político. Esto podría manifestarse en un incremento de la dolarización, lo cual dispararía las presiones devaluatorias, el traspaso a la inflación y una pérdida de reservas (del Banco Central) mayor a la proyectada en el escenario base".

Esa preocupación del FMI se traduce en la nueva autorización al Banco Central para poder vender una mayor cantidad de contratos de dólares futuro (el cálculo es que tendría disponible más de u$s 6500 millones) si fuera necesario después de agosto. Guido Sandleris sigue cavando la "trinchera anticorrida".

El Gobierno apuesta a que tres pilares confirmen su recuperación electoral.

El principal, el "dólar planchado", empieza a generar inquietud entre los economistas. El dólar real de septiembre pasado a valores de hoy (el dólar de cualquier momento histórico traído a la actualidad aplicándole la inflación del período) sería un dólar de $ 54. El dólar de diciembre de 2017 (el de Sturzenegger, tras el atraso cambiario de la última elección legislativa) sería un dólar equivalente a 32 pesos hoy. Muy cercano al dólar de 29 pesos a valor actual que dejó Kicillof, como ministro de Economía, en diciembre de 2015. El dólar mayorista en 42/43 pesos, en términos reales –si la inflación se mantuviera arriba en 2% mensual— sería un dólar de 39 pesos en octubre.

Hay diferentes caminos para evitar el dólar cada vez más barato. Redrado recomendó que el Banco Central envíe la señal de que podrá comprar dólares dentro de la banda cambiaria o apure la baja de la tasa. Melconián dice que "llama la atención que el Tesoro no disminuya o interrumpa la venta diaria de u$s 60 millones (del préstamo del FMI). Primero, son dólares que podrían reservarse para las necesidades fiscales (de deuda) de 2020. Segundo, en este contexto de alta incertidumbre el dólar calmo es política y económicamente bueno, pero calma no implica necesariamente que quede clavado y mucho menos que baje".

Nicolas Dujovne le dijo al grupo de economistas que convocó en el Ministerio, y le plantearon la preocupación, que el dólar de septiembre pasado era un dólar de "pico de crisis", imposible de sostener sin perpetuar la dinámica inflacionaria. Quiere un dólar intermedio entre el dólar barato de Sturzenegger y ese "super dólar". Les ratificó, además, que las tasas de interés seguirán altas (si la inflación proyectada para los próximos 12 meses es 30%, la tasa de referencia de las Leliq está casi 30 puntos arriba), como reaseguro del dólar controlado y la inflación desacelerándose en la campaña. Veremos.

Hoy el mega superávit comercial (con derrumbe de importaciones por la recesión: 15% menores al promedio de los últimos 10 años y 30% menos que el pico de 2013) y los agrodólares en estos meses; la venta de los dólares del préstamo del FMI al Tesoro; junto con los dólares financieros "golondrina"; más que compensan el atesoramiento de dólares de los argentinos (unos u$s 1500 millones promedio mes, con un salto en julio por el aguinaldo) y el déficit del turismo exterior (400/500 millones mensuales). Todo con una tasa de referencia cercana al 60% y la economía en recesión.

¿Qué sucedería si esa "demanda estructural" de dólares de los argentinos se potenciara con el dólar barato y la incertidumbre política diera la señal de partida a los capitales especulativos? ¿Se mantendrá la oferta actual de dólares en el segundo semestre si se atrasa más el dólar y se recupera el consumo/importaciones?

La segunda clave para el oficialismo en la campaña es que la desaceleración de la inflación, que viene a paso lento, se profundice.

El tercer factor es el estímulo al consumo (Ahora 12, Procrear, créditos ANSeS, subsidios para comprar autos y motos), desde el subsuelo que lo hundió la crisis cambiaria.

Para todo eso, la prioridad de Dujovne es garantizar la estabilidad cambiaria, más allá de discusiones sobre qué hacer después de octubre o noviembre si se llegara a la elección con un dólar atrasado.


Maximiliano Montenegro

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