Martes, 23 Julio 2019 00:00

Argentina, en el telón de las proyecciones del FMI - Por Marina Dal Poggetto

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A siete meses del segundo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que alejó a la Argentina del riesgo de default y de la espiral inflacionaria en la que estaba entrando en octubre pasado, y con la autorización del quinto desembolso (sumado a los anteriores acumula 44,5 mil millones de dólares), el organismo distribuyó un nuevo reporte con la cuarta revisión del acuerdo.

 

En el mismo se reescribieron algunas de las condiciones que se habían ido ajustando, sobre todo la “discrecionalidad” para intervenir en el medio de las bandas cambiarias de principios de mayo, y la ampliación de la posibilidad de operar en el mercado de futuros de dólar.

En concreto, se amplió la capacidad vendedora a 3.600 millones de dólares, que se suman a la posición compradora que, según el mismo informe, había adquirido el Banco Central (BCRA) a junio, acumulando una capacidad de intervención de 6.600 millones de dólares por esta vía.

El documento no incluye definiciones respecto al resultado electoral ni toma en cuenta la visión binaria del mercado sobre las opciones de la polarización ni la riesgosa concentración de vencimientos de la deuda de corto plazo que se sigue acumulando en septiembre/octubre cada vez que vence una Lete.

Sólo plantea un escenario que parte de una dinámica estable (con un dólar por debajo del techo de la banda) en la segunda mitad del año y proyecta una apertura del crédito de cara al año que viene, cuando se agoten los recursos del organismo, aunque al final vuelve a armar los ejercicios de sustentabilidad de la deuda bajo distintos supuestos de la macroeconomía.

El escenario incluye un dólar de 49 pesos a diciembre próximo y proyecta una inflación en la zona de 40 por ciento a fin de año, consistente con un ritmo de aceleración de precios anualizada entre junio y diciembre parecido al 32 por ciento (2,3 por ciento mensual). Incluye una recuperación en el margen de la economía, con una caída en promedio de 1,3 por ciento en el año.

Con los pies en 2020

Montado sobre esta dinámica, el FMI proyecta que en 2020 la inflación se mantendrá en el ritmo de 32 por ciento de la segunda mitad del año, consistente con un dólar que se movería 25 por ciento entre puntas.

Si bien no especifica las políticas, se desprende del documento una tasa de interés real de la de política monetaria que sigue siendo muy positiva (12 puntos por encima de la inflación, luego de alcanzar 17 puntos a fin de 2019) y un crecimiento de los agregados monetarios de apenas el 14 por ciento, la mitad de la inflación proyectada para 2020.

En la simulación del FMI, esta rigidez monetaria alcanza para sostener el atraso cambiario que convalida la desinflación y un crecimiento muy magro de la economía (sólo 1,1 por ciento en 2020).

El proceso de desinflación es mucho más lento que el que preveía el organismo en el tercer reporte (21 por ciento para 2020) y del que incluso proyecta el relevamiento de expectativas (REM) del mercado del BCRA para el próximo año (27 por ciento).

Lo mismo el crecimiento, que contrasta con el 2,2 y el dos por ciento que proyecta el REM. Ambas estimaciones (crecimiento e inflación) se acercan a nuestro escenario de transición ordenada y solución de mercado en 2020 (uno por ciento y 35 por ciento, respectivamente).

Sector público

El documento está en línea con la corrección incluida en las metas fiscales de 1,4 puntos porcentuales del producto interno bruto (PIB) del próximo año. Pero lo interesante es que el ajuste para 2020 lo “dibuja” aumentando la presión impositiva muy por encima de la caída del gasto público. Y esto se produce a pesar de la baja de alícuotas incluida en la reforma tributaria (con un costo de 0,5 por ciento en 2020) y de la indexación del gasto previsional que agregaría, por sí sólo, 0,7 puntos al gasto del próximo año.

Desde el lado del sector externo, se parte de una subestimación de las importaciones que ayuda a la corrección.

Cuando todavía faltan 20 días para las Paso, más de tres meses para la primera vuelta en octubre y un eventual balotaje en noviembre, con un mercado que reacciona en forma binaria a los dos extremos de la polarización y con una concentración que se viene acumulando de vencimientos en dólares para octubre, mientras el Tesoro vende las divisas del FMI para mantener la paz cambiaria en la transición, proyectar 2020 parece ciencia ficción.

Sin embargo, lo que el documento del FMI indica es que aún en un escenario de transición estable (a priori, sólo consistente con una reelección), y con los planetas alineándose, la necesidad de avanzar en la corrección de las distorsiones que todavía persisten en un país sin moneda, y con un mercado exigiendo la consolidación del ajuste, determina un bajo crecimiento y una reducción moderada de la inflación.

La expectativa detrás de los números del organismo es que un resultado electoral que convalide la reelección ayude a alinear también a la política, para pasar a las reformas estructurales que el mercado y el propio organismo exigen para habilitar una solución de mercado.

El riesgo es que en un país dividido y con un Congreso partido al medio, los consensos para avanzar en estas reformas no se alcancen y tornen inestable el camino, aún si la apuesta a la reelección se convalida.

Marina Dal Poggetto
Directora ejecutiva de Eco Go Consultores
Colaboró Juan Paolicchi, analista de Eco Go

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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