Domingo, 28 Julio 2019 00:00

La economía que cuentan los números - Por Alcadio Oña

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Triunfadores y perdedores en el proceso: del agro al empleo pasando por el consumo.

 

Menos explorado que otros territorios o explorado por especialistas, el mercado de combustibles también es una muestra de los sacudones que provoca la crisis económica. Un dato adicional que surge de ahí mismo revela que, detrás de los fuertes cambios en el consumo que el proceso arrastra, emergen triunfadores y perdedores.

Dentro de ese mundo, el caso más sonoro aparece en el derrumbe de la no hace mucho imbatible nafta premium. Más cara que la súper sin demasiados fundamentos técnicos, arrasaba con la súper; gracias a un consumo por las nubes, no paraba de ganar mercado e incluso había salido indemne de las devaluaciones de enero de 2014 y diciembre de 2015. Todo viento en popa, hasta que la agarró la crisis de 2018-2019, y encima la agarró mal.

Las ventas, que medidas en cantidades habían escalado 150% entre 2010 y 2018, empezaron a capotar a partir de septiembre pasado, con rojos siempre arriba del 20%, que llegaron al 29% en octubre y al 30% en noviembre. Así, el sin precedentes 32% del mercado que había logrado capturar a comienzos de 2018, ahora se ha reducido a un 25%.

Evidente, aumentos de precios en el orden del 50% anual y repliegue continuo en los ingresos de las capas medias y medio altas, terminaron por dejar a la reina de las naftas casi con la misma tajada del mercado que tenía en 2014. Esto es, en un año perdió la ganancia que había amasado durante gloriosos cinco años.

La contracara fue un obvio repunte en las ventas de nafta súper, con subas del 3 al 4% desde enero. Insuficientes de todos modos, pues el combo completo anota bajas del 8% a fines de 2018 y de entre 4 y 7% en lo que va de este año.

Y si aquí pega directa la caída en el poder de compra de los automovilistas, los casos que siguen tienen incorporadas performances productivas o situaciones económicas muy diferentes:

Claramente entonado por la cosecha récord, el consumo de gasoil en el agro crece a los saltos este año; por ejemplo, 10,5% en mayo y 25% en febrero. Para que se entienda mejor, dentro del último estimador económico del INDEC el rubro que le toca al sector agropecuario anota un par de crecimientos impresionantes: 49,5% en mayo y 41% en abril. Ni hace falta decirlo, por aquí no pasó la crisis.

El gasoil, nuevamente, y ahora el que consumen el transporte de cargas y el transporte de pasajeros. La cuenta dice derrapes que superan el 20% entre marzo y mayo y trece meses consecutivos debajo de cero. Mezcla de recesión y de problemas laborales, por aquí sí que pasó la crisis.

Sólo para completar el cuadro, el gasoil que se destina al campo representa poco más del 13% del mercado y un 15% la suma que viene del transporte. En el resto, un 57% corresponde a operaciones canalizadas a través de las estaciones de servicio.

Nada de fondo muy diferente a lo que hay y cantan los números, implica el repunte económico del 2,6%, que el INDEC acaba de anunciar para mayo contra mayo de 2018, así sea el primero tras un año de caídas sucesivas. Algunas de ellas, vale añadir, tan profundas como el 7,2% de noviembre, el 6,9% de diciembre o el muy reciente 6,9% de marzo, apretado por un rebrote de la tensión cambiaria.

Según datos de la consultora LCG, la economía está hoy en niveles muy similares a los de fines de 2010 y principios de 2011, o sea, a los de ocho años atrás. Y este es justamente el punto, el de un país que no termina de salir del pozo.

La estadística del INDEC cuenta, además, que el repunte de mayo fue casi todo campo, pues en el extremo opuesto el comercio retrocedió 11,4%; la industria, 6,5% y la construcción 3,1%. Estamos hablando de tres sectores con caídas que llevan de 10 a 13 meses sin parar y que, juntos, representan alrededor de la mitad del empleo.

Cifras más cifras menos, siempre cifras, las del Ministerio de Trabajo han informado que entre mayo de 2018 y mayo de 2019 se perdieron 217 mil puestos en blanco. De ellos, hubo 67 mil en la industria; 50 mil en el comercio y 14.200 en la construcción.

Queda claro, entonces, por qué resulta crucial lo que pase con estos tres sectores. Es que en la suma de miles surge, nítido, que de allí salió el 60% de los empleos que se cayeron durante el último año. Todo un contraste, en el mismo período la agricultura aportó 8.900 ocupados nuevos.

De manual o del manual de la Argentina: una economía que no crece mal puede crear trabajo. Y puede mantener por años un 30% de su fuerza laboral en negro, con sueldos equivalentes a la mitad de los que cobran quienes están en blanco, sin seguro de desempleo y sin coberturas sociales básicas.

Por si hace falta aclararlo, estamos hablando de unos cuantos gobiernos, desde aquellos llamados del campo popular y a los llamados neoliberales.

De vuelta al presente, las estadísticas del INDEC de mayo 2019 contra mayo 2018 dicen bajón del 13,5% en las ventas de los supermercados y del 18,7% en las de los shoppings. Para ambos, señalan retroceso sin pausa a lo largo de once meses.

Una buena: en junio las ventas del comercio minorista aumentaron 18,2% respecto de mayo. Mucho de Ahora 12 y de aguinaldo afirma CAME, una entidad que agrupa a pequeñas y medianas empresas. Claro que si la referencia es junio del año pasado, el signo se invierte y da un rojo del 12,2%.

Todo junto significa, llanamente, impacto directo de la caída salarial en el consumo o sobre una variable que representa el 70% del PBI. Si se prefiere, un motor que mueve la economía como ningún otro y que, cuando se atranca, atranca la actividad económica. Es como decir, dónde estamos parados.

Se verá si los nuevos sueldos surgidos de las paritarias y los planes pro consumo o consumo PRO mejoran el panorama, tal cual esperan el ministro Nicolás Dujovne y la Casa Rosada. Y si lo mejoran, cuánto lo mejoran.

Por de pronto, la consultora LCG advierte que “las perspectivas para el resto del año son de un crecimiento mínimo” y apuesta a un PBI final del 1,3% negativo. Otras pronostican repliegues del 1,3 al 1,4% y todas, un resultado menos crítico que la caída del 3,1% de los primeros cinco meses.

Siempre resultará clave que el Banco Central mantenga el dólar bajo control contra vientos y mareas, aunque eso solo difícilmente sirva para ganar las elecciones. Ahora faltan apenas 14 días para el primer round, que, tal como pinta, será mucho más que un primer round. Y si es por eso, los tantos de la economía ya están jugados.

 

Alcadio Oña

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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