Miércoles, 14 Agosto 2019 00:00

La estampida del dólar abrió otra puja clave: las reservas del Central - Por Daniel Fernández Canedo

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Alberto Fernández, que ya había anticipado que quería un dólar alto, en las últimas horas agregó: “No estamos preparando una economía cerrada y con cepo” y “lo más peligroso es dilapidar las reservas para sostener artificialmente al dólar”.

 

El dólar mayorista cerró el martes en $55,80 con una suba de 5,3% respecto al lunes y acumula 23,3% de aumento en los dos días posteriores a las PASO derramando fuertes consecuencias sobre el corto plazo económico

Las respuestas a la estampida cambiaria fueron rápidas y costosas en el esquema de precios y salarios.

Hay retracción de la oferta de productos, remarcaciones e incertidumbre sobre el traslado del salto cambiario sobre los precios de los alimentos y los combustibles, y el consiguiente golpe al poder de compra de sueldos e ingresos.

Los pronósticos previos a las PASO sobre una inflación de 2,3% este mes quedaron atrás y ahora las consultoras apuntan a una cifra que comience con tres.

La necesidad de estabilizar al dólar vuelve a ocupar el centro de la escena en medio de una fuerte puja política con intereses claramente opuestos entre Mauricio Macri y Alberto Fernández, el claro ganador del domingo.

El núcleo de la disputa gira en torno al nivel del dólar y la utilización de las reservas del Banco Central desde ahora hasta el 10 de diciembre cuando asumirá el nuevo presidente.

Alberto Fernández, que ya había anticipado que quería un dólar alto y en las últimas horas agregó tres conceptos: “No estamos preparando una economía cerrada y con cepo" y "lo más peligroso es dilapidar las reservas para sostener artificialmente al dólar".

En otras palabras, Fernández quiere que Macri pague el costo de la escalada del dólar y el impacto inflacionario para arrancar en caso de llegar al Gobierno con esas variables bien altas y, además, que le deje reservas en el Banco Central.

El Gobierno, por su parte, inauguró en los últimos dos días la regla, no escrita con precisión, de intervenir en el mercado cambiario si el dólar supera $60.

El lunes vendió US$105 millones y el martes US$150 millones que se adicionaron a los US$60 millones que vende diariamente el Tesoro de la plata del FMI e incrementó así la oferta de divisas en el pico de la suba de la divisa.

La estrategia de dejar que el dólar suba para intentar bajarlo después responde a cuidar las reservas de libre disponibilidad que rondan los us$20.000 y constituyen un reaseguro para el Gobierno.

Paradójicamente tanto a Macri como a Alberto Fernández les conviene preservar las reservas del Central pero uno y otro se cruzan culpándose sobre la responsabilidad de tener que gastarlas.

La tasa de las Letras de Liquidez (Leliq) en 75% anual y con un salto de diez puntos en cuestión de horas habla también de la escasez de pesos que le agregarán un condimento bajista adicional al sogazo recesivo del salto cambiario.

El otro punto sensible a seguir con atención es la evolución de los depósitos en el sistema financiero que el Gobierno apuntala a base de pagar 75% anual por las Leliq.

Ayer, el Banco Nación, y por lo menos 4 entidades privadas más, ofrecían 59%anual para colocar el dinero en plazo fijo, una tasa récord que también marca la necesidad de pesos y la elevada incertidumbre.

En algunos bancos grandes se notó que algunos ahorristas renovaron el 50% del vencimiento de los plazos fijo y el otro 50% lo dejaron en cuentas a la vista, pero los pesos, dicen los funcionarios, quedaron dentro del sistema.

A la hora de preguntar sobre los casi US$32.000 millones que están depositados en divisas, los operadores mostraron tranquilidad argumentando que esas divisas o están en encajes obligatorios en el Banco Central o en efectivo en las entidades.

Pero los 1700 puntos de riesgo país hacen palpable el alto grado desconfianza de los inversores sobre el costado financiero argentino: un bono que vence en 2021 tiene un rendimiento en dólares de 45% anual en un mundo de tasas bajísimas y liquidez fluida.

Para los expertos, además, la trepada del dólar prende más luces de alerta en el tablero del control del financiamiento que necesitará el país, cualquiera sea el presidente, para 2020.

Según cálculos preliminares la Argentina necesitará US$8.000 millones de "financiamiento neto". En otras palabras, lo deberá conseguir en un mercado que hoy le dice claramente que no está dispuesto a prestarle aun cuando pague tasas siderales.

Los operadores esperan una reacción del Gobierno en el intento de serenar al dólar y sacarle combustible a una trepada de precios (¿otra suba de retenciones?) que limaría cualquier posibilidad de recuperación del consumo.

También esperan definiciones poco amigables de Alberto Fernández especulando con que en los próximos 70 días navegaría entre críticas fuertes a las tasas de interés altas que atentan contra la actividad económica y apostando a que el dólar suba lo más posible.

En la otra vereda, Mauricio Macri, deberá evaluar hasta qué punto destina reservas del Central para defender un nivel determinado del dólar.

¿Será impracticable algún tipo de acuerdo para hacer menos traumático el tránsito hasta el 27 de octubre? La grieta por los dólares se presenta extremadamente potente y vuelve a multiplicar costosas incertidumbres por los cuatro costados.

Daniel Fernández Canedo

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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