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Martes, 27 Agosto 2019 00:00

El baile de los dólares, o de los US$ 5400 millones del FMI - Por Alcadio Oña

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Cosas enormes y en espejo: el superávit comercial vs. la necesidad de una mano fuerte de EE.UU, ante el FMI. O de Trump a Macri.

 

Parece una paradoja, que un país que vive corriendo detrás de los dólares termine de anotar un superávit comercial casi histórico de US$ 6.540 millones entre enero y julio y esté, a la vez, sobresaltado por la posibilidad de que el Fondo Monetario le suspenda un giro de US$ 5.400 millones.

Se trata sólo de una paradoja aparente o de ninguna paradoja, al fin. Ese superávit es en principio recesión pura, caída del 26,8% en las importaciones, y no exportaciones que vuelan sino ventas que viajan al 3,3% medidas en divisas contantes y sonantes. Y es encima un resultado agarrado con alfileres, que puede desaparecer apenas repunte una economía muy dólar-dependiente.

Mejor sería decir que desaparece antes de que la economía despierte, pues, así como entran los dólares comerciales se van por diversos canales. Entre ellos, en pagos de la deuda; en el giro de dividendos y utilidades de las compañías; por el turismo al exterior y las compras de empresas y particulares y por la incontenible fuga de capitales.

El problema con los US$ 5.400 millones del FMI es que puede ser mucho más que un problema, si el staff del organismo aplicara a rajatabla ciertas condiciones sacadas de sus propios reportes.

Según especialistas, una plantea que la falta de financiamiento de la Argentina hacia adelante “inhibe los desembolsos”. Otras van sobre la sustentabilidad de la deuda, o sea, la capacidad de pago nuevamente, y algunas apuntan al incumplimiento de metas monetarias.

Visto desde el interés de los inversores financieros, todo se expresa en un riesgo país que subió 106% desde el viernes previo a las PASO. El dato también pesa en los movimientos que decida el staff del Fondo.

Dice un analista: “Los técnicos del FMI están enojados, porque el Gobierno ha estado tomando medidas que comprometen objetivos fiscales sin consultarlos. Pero bloquear los 5.400 millones sería bastante parecido a mandar el país al default. Y dudo que se van a atrever a tanto”.

Queda la alternativa del teléfono rojo, esto es, una llamada de Mauricio Macri a Donald Trump y la orden del presidente norteamericano de parar la mano. Traducido, girar los dólares si no a mediados de septiembre, durante octubre y siempre antes del 27.

Sin contemplación alguna, pues estamos hablando de mucha plata, a partir de hoy y hasta fin de año habrá una cadena de test clave para la salud financiera del país. Son vencimientos de letras en dólares por alrededor de US$ 8.700 millones y en pesos por encima de $ 400.000 millones.

Más de la mitad del total está en manos de inversores privados y hacia ahí apunta el operativo oficial. En busca de convencerlos de que refinancien el mayor monto de letras posible y del modo como suele convencerse a los operadores, con dinero, o sea, pagándoles una tasa de interés considerable.

Tentativamente, en una consultora trabajan con una renovación del 40% de la deuda, lo cual, dicen, no estaría nada mal dada la situación del país y la incertidumbre que planea sobre la capacidad de pagos del país. Obviamente, el porcentaje que no sea renovado deberá ser afrontado en dólares o en pesos.

Quienes han estimado el 40% también dan por hecho el giro de US$ 5.400 millones y concluyen, así, en que el Banco Central tendrá reservas disponibles por US$ 15.000 millones. “Y ahí zafamos”, se entusiasman, aunque se entusiasman hasta ahí nomás.

De vuelta al Fondo Monetario, Hernán Lacunza ya tiene armada una planilla sobre el impacto en las cuentas públicas de los recortes al monotributo y al Impuesto a las Ganancias. Una de las columnas dice que el Tesoro Nacional perdería el equivalente al 0,2% de la coparticipación.

También le mostrará a la misión números fiscales holgados hasta julio, pero tendría dificultades con las metas de fin de año. Dice un analista, a cuento de ese juego: “El nivel aceptable sería un déficit del 0,5% del PBI, pero el real del año andará en los alrededores del 0,8%. Lacunza deberá conseguir que no insistan en cuestionarle decisiones fiscales de las que se enteraron por los diarios”.

Por el lado de los economistas de Alberto Fernández un compromiso firme ante los técnicos del Fondo pasará por ahí, justamente, por mantener el equilibrio fiscal durante los cuatro años de mandato. Esperan y lo plantearán ante el FMI, que el Gobierno preserve las reservas, lo cual sonaría semejante a un contrasentido: hasta último momento, Cristina Kirchner usó las del Banco Central a destajo y en eso consistió, al fin, el pregonado desendeudamiento kirchnerista.

Está claro que aún con ese antecedente, el ministro de Hacienda se cuidará mucho de rifar las reservas, porque cualquier especialista sabrá si eso está pasando apenas comience a pasar, y habrá ruido. Pero también ha dicho que “no sirve tener reservas estables y el dólar como un barrilete”. Obvio, todo manda evitar nuevos sacudones cambiarios.

Dos datos del balance comercial, solo por los contrastes. Uno: las exportaciones de estos siete meses sumaron US$ 10.000 millones menos que las de 2011, o sea, las de hace 8 años. En el mismo 2011 las ventas industriales representaban el 34,6% del total; hoy apenas llegan al 29%.

Alcadio Oña

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