Miércoles, 04 Septiembre 2019 00:00

Con un dólar más controlado y los depósitos en dólares en la mira - Por Daniel Fernández Canedo

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El mensaje de los banqueros y del Banco Central sigue siendo monolítico: los dólares para los ahorristas que quieran llevárselos están a disposición. La historia de las crisis financieras demuestra que ese es el camino más eficiente para enfrentar una reducción de la confianza.

 

El primer día de operaciones a pleno del control de cambios que lanzó el Gobierno en el fin de semana generó resultados contundentes: caída de 12% de las acciones en la Bolsa y de 9% de los bonos públicos en un marco más acotado para el dólar y con la mirada de los operadores del mercado concentrada en la salida de depósitos en divisas de los bancos.

Fue el martes muy tenso, después de un lunes sin operaciones en Wall Street. Las acciones sintieron el impacto del nuevo esquema cambiario por el que las empresas pueden comprar dólares para pagar importaciones y cancelar deudas en el exterior, pero no para atesoramiento. Además, los bancos necesitan autorización previa para el giro de utilidades.

El impacto fue fuerte y la síntesis se focalizó en que la acción de YPF tocó el precio más bajo desde la crisis de 2001. El valor bursátil de las compañías marca un mínimo a partir del cual algunos operadores del exterior comienzan a mirar esos papeles con interés.

Los operadores en materia cambiaria se mantienen en alerta y su atención está diversificada entre si el Banco Central logrará estabilizar al dólar y el sensible devenir de los depósitos en dólares.

En lo que hace al dólar, el mayorista cerró en $55,98 después de que el Banco Central debutase con intervenciones directas, sin licitaciones, en el segmento de contado.

Desde el equipo de Guido Sandleris dijeron que el monto de las intervenciones fue "insignificante", que en el mercado se leyó como entre US$40 y US$50 millones, mucho menos que en los últimos tiempos de libertad cambiaria total pero todavía deficitario. El dato más preocupante se conoció al caer la tarde: las reservas del Central bajaron US$ 995 millones respecto del lunes y US$1.900 millones en dos días.

Desde los principales bancos del mercado se dijo que la salida de depósitos en divisas había bajado entre 20% y 40% respecto de la caída sensible del jueves, viernes y lunes.

El mensaje de los banqueros y del Banco Central sigue siendo monolítico: los dólares para los ahorristas que quieran llevárselos están a disposición. La historia de las crisis financieras demuestra que ese es el camino más eficiente para enfrentar una reducción de la confianza.

Un informe del fin de semana de la consultora eco go sostuvo que "la caída de depósitos en dólares acumulada hasta el 26 de agosto ascendería a US$3.355 millones (10% del stock)."

Y agrega: "la reducción de las reservas brutas alcanza los US$10.268 millones desde el resultado de las PASO".

También será un foco de atención la liquidación de divisas por parte de los exportadores que ahora tienen sólo 5 días para hacer efectivo el ingreso de los dólares.

Para la consultora Analytica "las exportaciones de bienes no liquidadas ascienden a US$15.000 millones. Lo que implica un monto considerable, teniendo en cuenta que el volumen de dólares operado en el mercado mayorista no supera los US$1.000 millones diarios".

Son días de reacomodamiento a dos medidas potentes: el "reperfilamiento" de la deuda de corto plazo en pesos y dólares que generó un problema serio en la caja de las empresas que manejan su capital de trabajo colocando efectivo en fondos comunes de inversión. Y el control de cambios.

Una discusión fuerte en el sector privado gira en torno a reclamarle al Gobierno que dé marcha atrás con la reprogramación de vencimiento de la deuda de corto plazo. Entienden que, con el control cambiario y la obligación de liquidar exportaciones, el Banco Central ya tiene elementos para construir un dique para las reservas.

Pero Hacienda aseguran que no hay marcha atrás y que todo dependerá de la negociación que encaró el presidente Mauricio Macri con Alberto Fernández y Roberto Lavagna para lograr consenso en el Congreso sobre los proyectos de reprogramación de la deuda que anunció la semana pasada el ministro Hernán Lacunza.

Los proyectos de Lacunza contemplaban originalmente la extensión voluntaria de los plazos de la deuda con jurisdicción local sin proponer quita de capital ni intereses. E iniciar un proceso para postergar los pagos, también sin quita ni de capital ni de intereses, para los bonos con legislación extranjera bajo las cláusulas de acción colectiva que establece que con el 75% de aceptación de las acreencias se evitan los juicios de los fondos buitre.

El paquete incluye el anuncio del comienzo de las conversaciones con el Fondo Monetario para extender el plazo de los vencimientos de 2022 y 2023 cuando habría que desembolsar unos US$ 20.000 millones por año.

Las dudas crecen porque el Gobierno le propondrá al FMI comenzar a conversar una extensión de plazos de repago de un crédito cuando necesita el desembolso de US$ 5.400 millones del tramo correspondiente de las metas del segundo trimestre que fueron cumplidas y en medio de la campaña electoral. ¿Esperará el organismo hasta ver el resultado de la elección del 27 de octubre para desembolsar los fondos?

Dentro y fuera del Gobierno hay conciencia de que la situación financiera es tan delicada que los resultados habrá que seguirlos día a día y los comportamientos a seguir siguen siendo el del dólar y el de los ahorristas con los depósitos en dólares.


Daniel Fernández Canedo

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