Martes, 10 Septiembre 2019 00:00

¿Y si miramos a Irlanda en lugar de a Portugal? - Por Daniel Artana

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El supuesto milagro portugués cuyo gobierno de centro izquierda desafió el ajuste para lograr salir del pozo ha despertado la tentación por encontrar un atajo que nos permita una recuperación rápida de la economía. Sin embargo, lo ocurrido fue bastante diferente.

 

La crisis de 2008 significó un duro golpe al nivel de vida de los países desarrollados. Los Estados Unidos y algunos países del norte de Europa se recuperaron más rápido. Pero los del sur de Europa sufrieron un segundo golpe ante la necesidad de reducir los elevados déficits externos que tenían al inicio. Y también debían lidiar con una elevada deuda pública que le restringía el acceso al mercado voluntario de capitales para financiar sus mayores déficits fiscales (agravada en algunos países por la debilidad de sus sistemas bancarios, que terminó en salvatajes parciales).

En el año 2015 los gobiernos recién elegidos de Grecia y Portugal cambiaron el discurso, poniendo énfasis en la necesidad de moderar el ajuste impuesto por la "Troika". En Grecia, el cambio duró unos pocos meses. Portugal aparece como un ícono de la "resistencia". En cambio, España en aquellos años cumplía con el ajuste al pie de la letra.

Es interesante comparar el desempeño de las principales variables macroeconómicas de estos tres países con el de Irlanda, que también sufrió un receso importante, pero que lo revirtió antes.


Como puede verse en el cuadro adjunto, el desempeño de España fue algo mejor que el de Portugal, y ambos significativamente mejores que el de Grecia. El PBI será este año 8 % mayor en España que hace 12 años atrás; en Portugal, sólo 3 %; mientras que en Grecia estará todavía 22 % por debajo. Irlanda, en cambio, creció 66 % en el mismo período, mucho más que los otros países.

La caída de empleo en Portugal fue algo menor que la de España entre 2007 y 2019, pero la diferencia se explica por lo ocurrido antes de 2015. De hecho, el empleo aumentaría 10% en España y 8% en Portugal entre 2015 y 2019. Irlanda es el único país de los cuatro que tendría este año más empleo que en 2007.

La primera reacción de los cuatro países ante la crisis fue hacer políticas anticíclicas. Puede verse que entre 2007 y 2009 hubo un deterioro enorme en el resultado fiscal primario, pero las dificultades para lograr financiamiento privado obligaron a ajustes importantes: en los seis años que van de 2009 a 2015 Irlanda mejoró el balance primario en 13 puntos del PBI, España y Portugal en siete puntos y Grecia en 11 puntos. Desde entonces, Irlanda lo mejoró un punto adicional, España, Grecia y Portugal en alrededor del 2,5 % del PBI.

El ajuste en las cuentas externas es de una magnitud similar, en parte explicado por una reducción importante en la inversión.

La diferencia

La diferencia más notoria se observa en el peso del Estado en la economía.

El país más exitoso por lejos de los cuatro, Irlanda, tendrá este año un Estado que ha reducido su peso en la economía en un tercio respecto del punto de partida. Los ingresos públicos que eran 36% del PBI en 2007 serán 26% este año, mientras que el gasto se redujo en 11 puntos del PBI.

España y Portugal mantienen el mismo peso del estado en la economía que en 2007 pero lo han reducido entre dos y tres puntos respecto de lo observado en 2015.

En conclusión: luego de mucho esfuerzo Portugal logró enderezar su economía pero no se ve un resultado mejor que el otro país de la península ibérica. Ambos tienen un desempeño mucho mejor que el griego pero mucho peor que el de Irlanda que además aprovechó la crisis para reducir el tamaño del Estado.

La fascinación por encontrar atajos que nos caracteriza como sociedad nos impulsa a leer sólo los titulares de los diarios o a prometer cosas de dudosa viabilidad. Un ejemplo es la sugerencia de "ponerle plata en el bolsillo a la gente". Vale la pena recordar que de algún lado la plata tiene que salir. La esencia de la política keynesiana es que el Estado pueda endeudarse, pero es evidente que eso no es posible en la Argentina del reperfilamiento de deuda. Si se pretende gastar más, sería interesante saber cómo se financiará ese gasto adicional. ¿Con mayor inflación o con mayores impuestos? En cualquier caso, el impacto neto sobre la economía, si es que hay alguno, es mucho menor porque los que sufren la mayor carga impositiva también consumen e invierten.


Daniel Artana       
Economista Jefe de FIEL

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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