Miércoles, 25 Septiembre 2019 00:00

¿Se podrá dejar de hablar del dólar? - Por Daniel Fernández Canedo

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Es importante la cantidad de cuentas en dólares en el sistema financiero. Dolarización, esa costumbre argentina.

 

El informe del Banco Central dice textualmente: "La cantidad de individuos que compró billetes a través del mercado de cambios en agosto totalizó 1.300.000, disminuyendo un 16% respecto de julio".

Y agrega: "El 97% de esa cantidad compró menos de US$10.000 cada persona, mientras que 32.000 individuos compraron más de US$10.000 cada uno". Con más y menos, la cantidad de personas físicas que vienen comprando dólares en la Argentina oscila este año entre 1.200.000 y un millón y medio en lo que constituye un número considerable más allá de la aplicación del control de cambios que le permite acceder a precio oficial a US$ 10.000 por mes. Sean las mismas personas o distintas, el hecho relevante es que más de un millón de personas cada mes destinan parte o la totalidad de su ahorro a la compra de billetes estadounidenses. En lo formal, existen en el sistema financiero 9 millones de cuentas en dólares. Y sólo a modo de comparación, la cantidad de titulares de cuentas en divisas representan el 47% de los 19.300.000 que alcanza la población económicamente activa de los conglomerados urbanos del país. O sea, de la población en condiciones de trabajar.

Habitualmente se habla de que los argentinos tienen guardados (cuentas en el exterior, colchones, macetas, etc., etc.) unos US$230.000 millones, una enormidad de ahorro que está fuera del circuito y que en los últimos 30 años se fue forjando bajo el argumento de la falta de garantías para los ahorristas.

Pero, también en años recientes, fue importante el crecimiento de los depósitos en dólares en los bancos cuyo monto llegó a superar los US$ 32.000 millones y con una especie de "garantía virtual" basada en que esas divisas están en encajes en el Banco Central, o fueron prestadas a empresas exportadoras que tienen capacidad de repago en moneda extranjera.

Esa fotografía del sistema financiero fue clave para explicar la resistencia de los bancos ante el cimbronazo que se vive desde comienzos de año y que se agudizó después del resultado de las PASO del 11 de agosto con el triunfo amplio de Alberto Fernández, candidato del Frente de Todos, sobre el presidente Mauricio Macri.

Las reservas del Banco Central bajaron el mes pasado US$13.799 millones al pasar de US$67.899 millones a US$54.100 millones.

Esa baja, a su vez, se explica por tres motivos: 1) US$ 5.300 millones por cancelación de deuda que hizo el Gobierno, 2) por ventas del Tesoro (US$60 millones por día) que no compensaron la mayor demanda del sector privado y 3) en US$4.800 millones por la salida de depósitos del sistema financiero.

El shock es importante y los bancos resisten en base a una decisión: el sistema de dólares no está "descalzado" ya que los depósitos en divisas fueron en gran parte al Central y menor medida a créditos a empresas que los pueden devolver en divisas.

En los bancos se insisten en que la salida de depósitos bajó considerablemente en la última semana, aunque el "goteo" persiste.

Es muy clara la acción defensiva de los ahorristas en base a un mecanismo que conocen bien y tiene vías aceitadas y probadas de efectividad. ¿Se puede ir contra la corriente dolarizadora?

El tema cobra relevancia a partir de un diagnóstico común que se fue gestando entre los economistas que siguen la macroeconomía: para crecer, a la Argentina le faltan y le faltarán dólares.

A lo que se agrega otro precepto: las devaluaciones fuertes del peso no generan saltos equivalentes en las exportaciones. Dicho de otra forma: después de las trepadas del dólar, las subas de las exportaciones son cada vez más moderadas.

El superávit de la balanza comercial en lo que va del año refleja una suba de las exportaciones, pero el grueso del esfuerzo lo pone la caída de las importaciones.

Esa baja de las importaciones es la consecuencia de la recesión que se viene prolongando y que no deja mucho margen para el optimismo de corto plazo.

Un dato que siempre destaca Daniel Artana, economista jefe de FIEL, es que las importaciones crecen tres puntos por cada punto de crecimiento económico.

Si la Argentina aspira a crecer al 3% en los próximos años las importaciones deberían aumentar en consecuencia y para eso se necesita una cantidad de dólares que hoy están lejos de las reservas del Central.

Para el Gobierno y la oposición estos se presentan como problemas de largo plazo en medio de una urgencia en la que la preocupación gira en torno a si el Fondo Monetario desembolsará o no antes del 27 de octubre (día de las elecciones) los US$5.400 millones de otro tramo del préstamo por US$57.000 millones que, aunque virtualmente, ya ingresó en zona de refinanciación.

Tanto por la propuesta oficial de "reperfilar" los compromisos (postergar los vencimientos sin quita de capital) como por las opiniones de Alberto Fernández en favor de renegociar todo con centro en el acuerdo con el FMI para evitar caer en otro default, la deuda entró en un camino acelerado de discusión y negociación.

Ayer, a la salida de su encuentro con David Lipton, el director a cargo del FMI, el ministro de Hacienda, Hernán Lacunza dijo que las negociaciones para destrabar los US$5.400 millones continúan con lo que, por ahora, las divisas no vendrán. Otra muestra de que hablar de dólares, esa constante de la Argentina actual, está lejos de poder cambiar.


Daniel Fernández Canedo

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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