Miércoles, 09 Octubre 2019 00:00

La nueva receta del FMI para que los países salgan de una crisis - Por Daniel Sticco

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En su primer discurso al frente del organismo de crédito multilateral, la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, no se refirió al caso argentino, ni a los desafíos que plantea la necesidad de salir de la estanflación, pero sus recomendaciones parecen que aplican con justeza

 

En su primer discurso formal como directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, se abstuvo mencionar el caso argentino, y prefirió concentrarse en los desafíos que plantea un nuevo escenario internacional, en particular por las disputas comerciales entre los EEUU y China y sus efectos en 2020: "Para la economía mundial, el efecto acumulativo de los conflictos comerciales podría significar una pérdida de alrededor de USD 700 mil millones, o alrededor del 0,85 del PBI. Como referencia, esto es aproximadamente del tamaño de toda la economía de Suiza”, o una vez y media el PBI de la Argentina.

Sin embargo, de su amplio y sesudo mensaje, se pueden extraer conceptos que pueden tener claras implicancias sobre la economía argentina, según sean las políticas que se adopten. Por ejemplo:

1. “A pesar de la desaceleración general, se pronostica que cerca de 40 economías de mercados emergentes y en desarrollo tendrán tasas de crecimiento del PBI reales superiores al 5%, incluidas 19 en África subsahariana. Aunque en algunas de las economías de mercados emergentes más grandes, como India y Brasil, la desaceleración es aún más pronunciada este año. En China, el crecimiento está bajando gradualmente del rápido ritmo que vio durante muchos años”.

Esto significa una buena noticia para la Argentina, proveedora principalmente de alimentos al resto del mundo, porque las economías emergentes tienen mayor propensión al consumo que las desarrolladas y avanzadas, y por tanto prenuncia más compras de producción nacional, si no se desaprovecha la oportunidad con la suba de impuestos al comercio exterior que desalienten la inversión productiva.

2. En alusión a la guerra comercial entre los EEUU y China, la directora gerente del FMI estimó: “implicará una caída del comercio global en unos USD 700 mil millones para 2020”, casi una vez y media el PBI de la Argentina. Y agregó: “La clave es mejorar el sistema, no abandonarlo. El acceso a nuevos mercados es esencial para elevar el nivel de vida. Cuando se trata de mejorar la vida de las personas, el trabajo duro comienza en casa. Aprendí esta lección de primera mano al crecer detrás de la Cortina de Hierro. Vi los altos costos de las malas políticas. Y también vi cómo un cambio hacia buenas políticas, con apoyo internacional, puede ayudar a que un país y su gente vuelvan al camino de la prosperidad”.

De ahí se desprende que la recomendación de política económica de la nueva conducción del FMI es abrirse más al mundo, para mantener un comercio activo, mejorando el acceso a los mercados, más a que limitarlos o descuidarlos, con más impuestos.

3. “Las tasas bajas prolongadas también conllevan efectos secundarios negativos y consecuencias no deseadas. Piense en los fondos de pensiones y las compañías de seguros de vida que están asumiendo inversiones más riesgosas para cumplir sus objetivos de rendimiento. En nuestra vigilancia, vemos un aumento de la toma de riesgos por parte de los inversores en todo el mundo”.

Para la Argentina esa definición puede leerse como la recomendación del mantenimiento de tasas reales de interés positivas, niveles nominales superiores a la tasa de inflación. “En algunos países, las empresas están utilizando tasas bajas y acumulando deuda para financiar fusiones y adquisiciones en lugar de invertir”, observó Georgieva.

4. “Las políticas monetarias y financieras no pueden hacer el trabajo solo. La política fiscal debe desempeñar un papel central. En todos los países, la reducción de las deudas y los déficits siempre debe hacerse de una manera que proteja la educación, la salud y el empleo. Una forma de crear más espacio fiscal es a través de la movilización de ingresos internos. Reducir la corrupción y utilizar herramientas digitales en la recaudación de impuestos puede desbloquear recursos y alimentar nuevas inversiones en las personas”.

De ahí se desprende un mensaje a favor de políticas más orientadas a la búsqueda de la eficiencia del gasto público, que en pensar en nuevas formas de imposición que reducen el ingreso disponible para consumo e inversión productiva.

5. "Una nueva investigación del FMI, centrada específicamente en los mercados emergentes y las economías en desarrollo, muestra cómo las reformas estructurales pueden aumentar la productividad y generar enormes ganancias económicas. Estos cambios son la clave para lograr un mayor crecimiento a mediano y largo plazo. Las reformas correctas en la secuencia correcta podrían duplicar la velocidad a la que los mercados emergentes y las economías en desarrollo alcanzan los niveles de vida de las economías avanzadas.

Acciones superadoras

La directora gerente del FMI dio ejemplos de los resultados que obtuvieron países cercanos y, no tanto, que optaron por políticas orientadas a la superación de deficiencias estructurales, como la baja participación de la mujer en el mercado de trabajo, la alta corrupción, y la burocracia estatal, entre muchas otras, como la adaptación de la legislación laboral para enfrentar el desafío del desarrollo tecnológico:

Chile, los programas de cuidado infantil aumentaron la participación femenina en la fuerza laboral y ayudaron a la economía. Probar, por cierto, que empoderar a las mujeres es un cambio económico;

Ghana, la legislación anticorrupción creó más transparencia y responsabilidad; y

Jamaica, está completando un programa respaldado por el FMI, reducir la burocracia facilitó el inicio de un nuevo negocio. Este tipo de reformas ayuda a las personas a encontrar nuevas oportunidades, reducir la desigualdad excesiva y permitir a los países prepararse para las crisis.

El mensaje de Georgieva concluyó: “Nuestra investigación muestra que los cambios en el gasto son más efectivos y tienen un efecto multiplicador cuando los países actúan juntos. O, dicho de otra manera: si la desaceleración sincronizada empeora, es posible que necesitemos una respuesta de política sincronizada. Hemos visto cuán efectivo puede ser este enfoque en el pasado reciente. Piense en 2009 y el compromiso del G20 con un estímulo conjunto”.

Para la dirigencia argentina esa conclusión podría leerse como una invitación a mirar a los países que lograron superar crisis recurrentes de inflación y estancamiento, en lugar de pensar en atajos que han demostrado repetidamente ser ineficaces.

Daniel Sticco
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