Domingo, 12 Enero 2020 00:00

Hay un plan económico: se llama ajuste fiscal - Por Alcadio Oña

Escrito por 
Valora este artículo
(3 votos)

Queda claro en el reparto del impuestazo: refuerza el poder de Fernández y aprieta a las provincias. Y los gobernadores, sin caja, peregrinan hacia la Rosada en busca de plata.

Entre las explicaciones que giran alrededor del paquete fiscal del Gobierno, la oficial sostiene que no se trata de un impuestazo sino de un reordenamiento de cuentas públicas que el macrismo había dejado a la deriva. Otra, pariente directa de la anterior, señala que la movida busca pavimentar el camino hacia un acuerdo con el Fondo Monetario y darles ciertas garantías de pago a los acreedores.

Hay una tercera explicación, menos plástica y bien concreta. No excluye a las otras dos, pero remite a un antiguo apotegma de Néstor Kirchner que asocia caja y acumulación de poder y que, de hecho, permite alinear a unos cuantos actores políticos detrás de decisiones de la Casa Rosada. Kirchner acostumbraba a bajar la consigna a los secretarios de Hacienda, quienes acomodaban los gastos a sus arreglos.

Una primera aproximación al juego de la plata salta en el aumento de las retenciones a las exportaciones fijado en la Ley de Emergencia.

Los datos de la AFIP cuentan que durante 2019 los ingresos originados en esa fuente crecieron 250% y le aportaron al Estado nacional $ 398.000 millones o, si se prefiere, impresionantes 6.317 millones de dólares al actual tipo de cambio, bastante más si se toma el tipo de cambio promedio del año. Y todo con algunas retenciones fuertes que eran la mitad o menos de la mitad de las que ahora aplicará el Gobierno.

Valen aquí un par de precisiones. Una es que no estamos hablando de fondos que se coparticipan con las provincias, sino de fondos que quedan limpios de polvo y paja en la caja del poder central. La siguiente, que en los últimos meses de 2019 se apuraron exportaciones previstas para 2020, resintiendo ingresos fiscales de este año.

Pasa, encima, que del otro lado del mostrador sobran provincias con las cuentas fiscales en rojo y recaudaciones que corren varios puntos por detrás de la inflación. Esto es, gobernadores urgidos de recursos para afrontar necesidades inmediatas, empezando por el pago de los salarios.

Una muestra del problema asoma, nítida, en la fila de mandatarios que han comenzado a golpear las puertas de la Casa Rosada. Cinco del palo propio, los de Chubut, Chaco, Río Negro, Santa Cruz y Tucumán, ya consiguieron adelantos a cuenta de la coparticipación futura o directamente de la que recibirán durante enero: pan para hoy, podría llamársele al operativo.

Pronto se sumaron a la peregrinación los gobernadores de Jujuy, Entre Ríos, La Rioja y Tierra del Fuego. Habrá otros y uno que, seguro, no será dejado a la intemperie: el de Buenos Aires y favorito de Cristina Kirchner, Axel Kicillof, que anduvo a los tropiezos y sembrando diatribas con su finalmente desflecada reforma impositiva.

Las provincias tampoco cuentan con la caja del Banco Central, que en estos días le ha permitido al gobierno nacional saldar deudas por U$S 4.571 millones. Ni con el alivio financiero que representa asegurarse la colocación de títulos públicos por hasta el 70% de la cartera del fondo de la ANSeS, teóricamente destinado a garantizar el pago de las jubilaciones. De un plumazo se subió 40% un cupo que, antes de la Ley de Emergencia, era del 50%.

Llenos de papeles del Estado, ese fondo y el BCRA fueron clave en el pregonado desendeudamiento de la era K. El combo significó cambiar acreedores del exterior caros o cerrados por acreedores cautivos, pero sin que la deuda dejase de crecer.

Será para ver cómo se las arreglan, ahora y sin muletas propias, las provincias que este año deben enfrentar vencimientos en divisas que, según estimaciones privadas, ascienden a US$ 4.000 millones. Con Buenos Aires y Kicillof a la cabeza del lote de apremiados, está cantado que cualquier traspié implicaría una mala señal para la renegociación de la deuda.

En el mientras tanto, el fisco nacional cosecha de todos lados. Cosecha un 41% de lo que reporte el aumento del impuesto a los bienes personales, el 40% por el congelamiento de la alícuota que las empresas pagan por Ganancias y por el diferimiento del ajuste por inflación, más el ahorro derivado de la suspensión de la movilidad previsional. Con una solidaridad controvertida por donde se la mire, el Gobierno sacó un bono limitado a los haberes mínimos, pero lo banca el impuesto al turismo.

Descontada la tajada que se quedará la Nación, 23 provincias y la CABA compartirán el 59% de bienes personales y el 60% de los cambios en Ganancias. Así de concreto es el modo como el nuevo gobierno entiende el federalismo fiscal, parecido al modelo que Cristina cuestionaba antes de que ella y su esposo llegaran a la Rosada: “Dios está en todas partes, pero atiende en Buenos Aires”, voceaba desde Santa Cruz.

Grande o mediano, según quien lo calcule y después de restar gasto público e intereses de la deuda, el Gobierno dispondrá de un paquete de recursos libres que podrá manejar bajo la regla caja-acumulación de poder. Esa que Alberto fatigó en tiempos de Néstor.

Ahí talla la discrecionalidad, el reparto según convenga en cada oportunidad y generalmente bajo un sistema de premios y castigos. Por ejemplo, cuando sea necesario aprobar una ley, cuando se decida a quién dedicarán ciertas obras públicas o cuando algún gobernador pida ayuda para sueldos.

Privilegio y ratificación de alianza política, este miércoles Fernández inauguró en Chaco, junto al gobernador Jorge Capitanich, un complejo de viviendas financiado por la Nación. El jueves tocó anuncios en San Fernando, otro territorio amigo.

Todo viene contorneado por una interminable, a veces confusa, desordenada y contradictoria cadena de noticias oficiales. Hay un menú variado, al modo que conviene al poder central: desde aumentos salariales para trabajadores privados y estatales nacionales; promesas a los docentes y congelamientos selectivos de tarifas acompañados de subsidios, hasta precios cuidados o más o menos cuidados; controles a las importaciones; dólar clavado y emisión monetaria teledirigida.

Mucho de la factura irá a la cuenta de los gobernadores, sin que ellos hubiesen tenido ni arte ni parte en las decisiones. Y todo será capitalizado políticamente por un Presidente que no parece tener sosiego.

En medio del mar de anuncios asoma una pregunta de cajón: ¿en qué plan se inserta semejante catarata de medidas? Que se sepa hasta ahora, en ninguno. A menos que el verdadero plan sea el impuestazo.

Existe otro lado ciego de la misma especie: ¿cuáles son los instrumentos que el Gobierno piensa utilizar para reactivar la economía?

De eso hablan informes muy recientes del INDEC. Uno dice que la industria sigue en caída libre y que ya acumula 19 meses marcha atrás. Revela, también, que apenas el 8,7% de los empresarios proyecta aumentar la plantilla de personal contra un 91,3% que oscila entre dejar las cosas tal cual están y despedir, o sea, igual que hoy, o sea, igual de mal.

Un panorama casi idéntico, si no idéntico, cantan los números de la construcción: 15 meses consecutivos para abajo; 14 de caída en el empleo y un 90% de los empresarios sin ningún interés en tomar gente.

Hay más para este boletín, como que el consumo habría terminado 2019 con un rojo del 8%; que las ventas reales en supermercados -descontada la inflación- retroceden desde julio de 2018, igual que las de los shoppings, salvo el octubre último.

Así de profundo es el pozo del que parte el mini paquete proconsumo, suficientemente hondo para limar la posibilidad de que con eso solo se pueda activar la economía.

La buena noticia, para el gusto del mercado y el de los acreedores, fue que el FMI hubiese dicho que las primeras medidas se “están moviendo en una dirección positiva”. Por si falta aclararlo, alude sobre todo al ajuste fiscal y a la suspensión de la movilidad jubilatoria.

Alcadio Oña

Visto 651 veces

Fundado el 4 de agosto de 2003

Top
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…