Miércoles, 15 Enero 2020 00:00

Deuda: Kicillof y los bonistas en el riesgoso juego de la gallina - Por Daniel Fernández Canedo

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El gobernador pide postergar un pago hasta mayo. El rol de Guzmán y la estrategia del Tesoro de no brindarle auxilio.

 

Dice Wikipedia sobre el "Chicken game" o juego de la gallina: "Es una competición de automovilismo o motociclismo en la que dos participantes conducen un vehículo en dirección del contrario; el primero que se desvía de la trayectoria de choque pierde y es humillado por comportarse como un gallina".

El gobernador de la Provincia de Buenos Aires​ anunció que no está en condiciones de pagar el vencimiento de capital de un bono que vence el 26 de este mes e inaugura el calendario de vencimientos de deuda de 2020.

Previamente y por un aviso publicado en los medios adelantó que la provincia "solicitará el consentimiento de los tenedores de sus Bonos 10,875% con vencimiento en 2021 para aprobar ciertas enmiendas a sus términos y condiciones".

Así, formalmente, Kicillof​ formuló una convocatoria de acreedores buscando el consentimiento del 75% de los bonistas para prorrogar hasta mayo el vencimiento de capital de ese bono que forma parte de los US$ 3.000 millones que, según el gobernador, vencen este año.

Kicillof descargó sobre su antecesora, María Eugenia Vidal​, la responsabilidad del aumento de la deuda (en total vencen US$8.800 millones en cuatro años, dijo) a la vez que remarcó la intención de llegar a un acuerdo negociado.

En el juego de la gallina, Kicillof puso su auto en la pista y avanzó diciendo que no está en condiciones de pagar de acuerdo a las disponibilidades de la Provincia y que tampoco la Nación le podría brindar auxilio.

Dos días antes, había sido el ministro de Hacienda el encargado de recargar la tensión en el inicio de las conversaciones cuando le dijo a Clarín (en respuesta a una afirmación de otro medio) que el Tesoro Nacional no tenía previsto pasarle los dólares a Kicillof para que haga frente a los vencimientos de este mes que llegan a US$ 725 millones.

La estrategia de negociación es clara: Martín Guzmán, con la anuencia del presidente Alberto Fernández​, se niega a auxiliar a Buenos Aires porque sabe que si lo hace, se sumarán el resto de las provincias al reclamo.

Pero, además, porque hacer lo contrario sería dar la señal, en el inicio de las negociaciones, de que el deudor tiene capacidad de pago.

La creencia de que el estado tenía capacidad de pago fue la que permitió un fuerte repunte de los bonos bonaerense hasta el comienzo de esta semana en la que cayeron a pique. ¿Quién será el primero que se desviará del camino entre Kicillof y los acreedores? No se sabe, pero un jugador clave será el Gobierno Nacional que no podrá desentenderse totalmente de problema.

Los vencimientos de deuda por capital e intereses del primer trimestre de 2020 llegan a US$8.100 millones (US$2.300 millones en dólares y US$5.800 millones en pesos). Y a eso hay que sumarte obligaciones de Provincias y empresas por alrededor de US$4.300 millones. El Tesoro Nacional no puede mirar para otro lado.

Kicillof tiró la moneda al aire y ahora habrá que esperar hasta que caiga para saber el resultado. Mientras tanto, el Banco Central avanza con su política de incentivar la expansión de la cantidad de pesos y los créditos al sector público y privado.

Sólo un dato: al revaluar la letras intransferibles que tiene el cartera (son las que le da el Tesoro a cambio de dólares) las utilidades del BCRA pasaron de $664.226 millones a $1,8 trillón. Eso lo habilita a transferir utilidades y, por tanto, la posibilidad de emitir una gran cantidad de pesos.

Parece claro que el cepo al dólar recargado que implementó el Gobierno, con el impuesto del 30% al turismo y a las compras de divisas por motivos atesoramiento, le brinda un amplio margen para manejar los pesos. Jugar a expandir la cantidad de pesos mientras el dólar duerme podría ser un título del momento.

La otra novedad del mercado fue que el Banco Central empezó a mover el dólar oficial para sacarlo de la larga estabilidad de los $63 en que ronda desde los días posteriores a las PASO de agosto del año pasado.

El cambio fue muy moderado y demostraría la decisión del presidente del Central, Miguel Pesce, de no agitar las aguas del dólar.

Después de semanas en las que el BCRA abría la jornada cambiaria ofertando US$50 millones a $59,99 en el mercado mayorista, ayer la oferta la realizó a $60,07 moviendo el piso de las cotizaciones y, en apariencia, abriendo una nueva etapa cambiaria.

¿Moverán el dólar oficial a razón de 7 u 8 centavos por día para terminar con un aumento de 2,5% mensual? No se sabe y, probablemente, nunca se sabrá con anticipación. La regla de la incertidumbre suele ser buena compañera para los presidentes del Central en tiempos de actualización cambiaria.

Habrá que esperar para comprobar cómo sigue el camino del dólar oficial en un contexto de alta incertidumbre caracterizado por el inicio de renegociación de la deuda en el que el Gobierno Nacional adelantó que planea pagar los intereses de los bonos en la medida que vayan venciendo durante todo el primer trimestre.

Al pago de intereses también se comprometió el gobernador Kicillof, pero en el juego de la gallina el que se desvía del camino también puede salvarse aunque después tenga que soportar las burlas. Ahora le toca avanzar a los acreedores.

Daniel Fernández Canedo

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