Lunes, 10 Febrero 2020 00:00

La negociación de la deuda está llena de misterios - Por Rodolfo Cavagnaro

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Mientras se negocia la deuda, los acreedores se mantienen cautos esperando ver cómo reaccionará la economía para saber si podrán cobrar.

 

Según el cronograma que el ministro Guzmán publicó en forma detallada, el 30 de marzo debería quedar concluida la renegociación de la deuda con los acreedores privados para pasar, luego, a encarar la misma tarea con el FMI. Lo de los privados es prioridad por los vencimientos previstos este año. En cambio, las obligaciones con el organismo comienzan en 2021.

Hasta ahora las condiciones de la negociación se mantienen en estricto secreto y el ministro prefiere que nada trascienda porque, al ser una negociación, se supone que habrá ofertas y contraofertas y ni el ministro ni los bonistas quieren que trasciendan los detalles. Algunos acreedores han dejado saber una preocupación y es la sustentabilidad del plan, es decir, cómo hará Argentina para crecer y poder pagar sus obligaciones.

Éste es uno de los mayores interrogantes porque el ministro ha dicho que se conocerá el plan económico una vez que se cierre la negociación de la deuda mientras otros plantean que será difícil la negociación si no se conoce el plan económico que muestre un camino de crecimiento que permita pagar las obligaciones.

El camino no es fácil y la falta de datos hace que los acreedores se preparen para una gran batalla. Por ahora, el gobierno tomó unos u$s 4.500 millones del Banco Central para hacer frente a los compromisos que vencen hasta el 31 de marzo, pero si la negociación no es positiva, caería Argentina en default y los acreedores también los saben. Por eso es probable que peleen hasta el último momento evitando un corte que los perjudicaría mucho más.

Un anticipo de la dureza de los acreedores la vivieron el propio Guzmán y el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof. El gobernador bonaerense tenía un vencimiento de u$s 250 millones de un bono emitido en 2011 por el ex gobernador Scioli. El actual mandatario dijo que no lo pagaría y llamó a una postergación hasta mayo cambiando condiciones en una posición un poco prepotente, como es su estilo.

Finalmente, Kicillof no consiguió la cantidad de acreedores que aceptaran el canje (que era voluntario) y después de culpar a un tenedor de hacer fracasar la operación, informó que pagará la totalidad de las obligaciones con recursos de la provincia, confirmando que los recursos existían. No obstante, informó que comenzaría un proceso de renegociación del total de la deuda, a la par de la Nación.

El ministro Guzmán, mientras viajaba por el exterior buscando apoyos para negociar con el FMI, lanzó un canje por un bono dual que vencía el 12 de febrero, pero tuvo una magra aceptación, una que sólo el 10% de los bonistas aceptaron el canje. En este caso, los acreedores saben que hay recursos, al menos hasta marzo, y se preparan para una propuesta muy dura en materia de quitas.

La deuda y el crecimiento

La Argentina tiene tres tipos de deudores. Los que tienen bonos nominados en dólares, y tienen jurisdicción en Nueva York son los más complejos y aquellos con los que actualmente se está negociando y cuyo resultado debería estar terminado para el 31 de marzo. Luego los acreedores de bonos en pesos, y tienen jurisdicción en Buenos Aires y no serán reestructurados.

Esto significa que el gobierno deberá refinanciar esta deuda, que por ahora es de corto y mediano plazo e implica tener que afrontar obligaciones por $ 500.000 millones. El riesgo es que, si el mercado no le responde, como ocurrió con el bono de esta semana, tendría que inyectar esa suma de dinero entre febrero y abril, lo que implicaría una expansión del 30% de la base monetaria, con lo que pondría presión sobre los precios y el dólar.

En realidad, es un doble juego en simultáneo. Guzmán tiene que transmitir confianza para renegociar la deuda en dólares pero también para refinanciar la deuda en pesos. Si se ve obligado a emitir moneda se generará un problema grave de presión sobre inflación en la economía.

Algunos especialistas ya veían como muy apresurada la decisión del Banco Central de bajar en forma acelerada la tasa que hoy genera rendimientos negativos y expulsa a los ahorristas hacia la compra de dólares, aunque estén caros. Pero vuelven a surgir dudas acerca de las decisiones que podría tomar el gobierno para reactivar la actividad económica.

La renegociación exitosa de la deuda es una condición necesaria para la reactivación, pero no es suficiente. Porque la reactivación sólo vendrá de un crecimiento del ahorro y la inversión. Hoy se desestimula el ahorro buscando tasas negativas respecto de la inflación y, aunque hayan lanzado algunas medidas para los más pobres, la realidad es que los salarios y jubilaciones medias estarán planchados y perderán contra la suba de precios.

La negociación de la deuda requiere de medidas fiscales y monetarias que impulsen la inversión para permitir aumentar las exportaciones y comenzar a empujar el mercado interno. Por ahora, seguimos llenos de misterios, con aumentos de precios que siguen firmes mientras se mantiene el deterioro del poder adquisitivo de los salarios. Mientras no se despeje el panorama de la deuda, serán más las dudas que las certezas.


Rodolfo Cavagnaro

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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