Martin Tetaz

Martin Tetaz

Hasta hace un año atrás, nuestro país ostentaba la extraña contradicción de ofrecer la posibilidad de comprar un electrodoméstico en cómodas cuotas, al mismo tiempo que para acceder al sueño de la casa propia había que pagarla al contado, “taca taca”, peso sobre peso, o peor aún; dólar sobre dólar.

 

Contrariamente a lo que muchos creen, hubo momentos en la historia económica argentina en los que se cumplió el famoso vaticinio de Lorenzo Sigaut; “El que apuesta al dólar pierde”. Concretamente, quien compró billetes verdes en julio del 2002 perdió un 25% de su capital en pocos meses porque la divisa se desplomó desde los $3,96 por unidad que cotizara a mediados de ese año, a $2,90 para mayo del 2003.

 

El domingo 24 de abril del año pasado, en este mismo espacio, expliqué bajo qué condiciones podía ser una muy buena idea sancionar una norma que impusiera una doble indemnización, como mecanismo para frenar una posible ola de despidos.

El cuento tiene diversas formas, pero en la versión que recuerdo una importante empresa multinacional importaba una máquina de última tecnología, en la que había invertido doscientos millones de dólares.

 

El recuerdo se me antoja un poco difuso. Alcanzo a recuperar el gusto medio amargo de la chocolatada que preparaba mi viejo, la pelea por un remanente de galletitas dulces con mis tres hermanos, la caminata por calle 45, el timbrazo a mi amigo Maxi, la remontada del diagonal 74 hasta 9 y los 100 metros que restaban hasta la puerta de la escuela 2.

 

Esta semana, por la falta de cintura política del Gobierno, una noticia que debería haber sido muy buena para la economía, terminó pidiendo la hora y colgada del travesaño.

 

Aunque aparentemente inconexas, la audiencia pública que empezó el viernes para discutir las tarifas del gas y el proyecto de Presupuesto defendido por el ministro de Hacienda, son las dos caras de una misma moneda.

 

Paul Samuelson fue un economista brillante. El “Keynes” norteamericano, como algunas veces se lo llama, es en realidad uno de los padres intelectuales de la síntesis neoclásica-keynesiana; una familia de modelos económicos que partiendo de los postulados generales de los neoclásicos, incorporan las nociones macroeconómicas de los keynesianos.

 

El dato se conoció esta semana y disparó análisis de todo tipo en los medios de comunicación. Según el flamante INDEC, el desempleo del segundo trimestre de este año fue del 9,3%

Esta semana, el premio Nobel de Economía que no fue, la ex Presidenta, “dio cátedra” en el programa radial de Roberto Navarro. Por supuesto, no tiene sentido debatir con rigor académico cada una de sus afirmaciones porque Fernández no tiene formación en esta ciencia social y no se le puede pedir que domine conceptos teóricos que no ha estudiado.

 

El local de una conocida marca internacional es similar al que esa multinacional tiene en un shopping de la ciudad de Buenos Aires, pero éste está en pleno centro de Madrid, en una calle que, saliendo desde la Puerta del Sol, apunta al corazón del barrio de Chueca, la meca del orgullo gay.

 

En 1974 un famoso economista descubrió que los países que tenían un PBI per cápita más alto no eran los más felices y que el crecimiento de la actividad tampoco aumentaba la satisfacción de la población.

 

Según las distintas mediciones de inflación, el promedio de los precios de la economía aumentó entre un 20,5% (San Luis) y un 29,2 (CABA) en los primeros seis meses del año.

 

El propio fenómeno de la independencia latinoamericana es en cierto sentido un fenómeno económico. Todos sabemos la historia de los libertadores que olieron la debilidad española, asediada por Napoleón, y se aprovecharon de la oportunidad.

Jorge es un laburante; le pone 10 horas arriba de un colectivo de línea para ganar 22.000 pesos por mes. No es manteca para tirar al techo, pero hasta ahora le alcanzaba para vivir sin grandes lujos. Quince días atrás le llegaron 3.200 pesos de gas y casi le da un ataque, porque en los peores meses del año pasado había pagado 200.

 

El resultado sorprendió primero a los propios mercados, que habían apostado por la permanencia del Reino Unido dentro de la Unión Europea. Un día después el estupor dominó a los mismos ingleses que habían votado la salida haciendo que “Bregret”, un juego de palabras cuya traducción sería algo así como “los británicos lo lamentan”, se convirtiera en trending topic de Twitter.

 

Bajé del avión a las 5 de la mañana y quedé impresionado. Un transfer gratuito nos llevó a la terminal 4 de Barajas, en un recorrido que permitía confirmar la enormidad del aeropuerto, donde un hermoso techo ondulado elaborado en madera te da la bienvenida.

 

En lo peor de la crisis económica de 1995, pleno “efecto tequila”, Alfredo se había quedado sin trabajo y estaba discutiendo con María cómo harían para pagar las cuentas de la casa. A poca distancia, Graciana, que recién había cumplido cinco años, escuchó la preocupación de sus padres e interrumpió la conversación de los adultos con una propuesta que por su experiencia resultaba muy razonable: “Ya se Papá, si falta plata ¿por qué no vas al cajero y sacás?”.

Prácticamente desde el primer día de Gobierno, tanto los economistas de Cambiemos, como el propio presidente Mauricio Macri insisten con que a partir del segundo semestre despegará la economía.

El tipo llegó en una discreta Meriva, estacionó junto al portón, abrió el baúl y empezó a bajar bolsos con una mercadería muy pesada. En total eran 90 kilos de billetes, pero por culpa de la humedad es probable que estuvieran incluso más pesados.

Imaginemos que los salarios de un país suben en pesos, más o menos lo mismo que la inflación, de modo que la capacidad de compra del sueldo permanece sin grandes cambios.

Desde que asumió la Presidencia, Mauricio Macri anunció muchas medidas que había comprometido en campaña y otras que salieron de la galera de su equipo de trabajo, pero que también cumplían con expectativas que, de un modo u otro, el electorado había depositado en el flamante primer mandatario.

De acuerdo con el último relevamiento de la CAME, los consumidores pagamos en las góndolas casi seis veces lo que recibió el productor agrícola a la salida de la tranquera.

La demanda agregada de la economía, que en el corto plazo es la que determina el nivel de ocupación, depende de cuatro locomotoras; el consumo, la inversión, el gasto público y el sector externo.

Al fin lo que todos sabíamos tiene ahora un numero con decimales. Los datos del flamante INDEC confirmaron lo que los ojos captaron antes.

 

De espaldas al jardín de las palmeras, en un salón más previsto para baile que para reunión de trabajo, un grupo de economistas, académicos y profesionales escuchaban con atención la postal que les pintaba el Jefe de Gabinete.

 

El aviso sonaba hecho a medida; buscaban un contador para auditar las máquinas tragamonedas de un casino del sur. Había que mudarse a Neuquén, pero prometían que la paga sería “muy atractiva”.

 

En la Constitución de 1957 el artículo 14 bis consagró buena parte de los derechos sociales vinculados al trabajo, cuando estableció que “El trabajo en sus diversas formas gozará de la protección de las leyes, las que asegurarán al trabajador: condiciones dignas y equitativas de labor, jornada limitada; descanso y vacaciones pagados; retribución justa; salario mínimo vital móvil; igual remuneración por igual tarea; participación en las ganancias de las empresas, con control de la producción y colaboración en la dirección; protección contra el despido arbitrario; estabilidad del empleado público; organización sindical libre y democrática…”

 

Esta semana el Presidente volvió a recurrir al mismo truco. En un acto en la residencia de Olivos y mientras criticaba a uno de los sindicatos de Aerolíneas Argentinas, por un paro que complicó todos los vuelos desde Aeroparque, dijo que la empresa estatal tenía que cerrar su déficit en un par de años porque “…hoy Aerolíneas Argentinas nos cuesta a los argentinos dos jardines de infantes por semana”.

 

Jorge es un típico laburante de clase media. El primer día hábil la empresa le deposita los $25.000 pesos de su sueldo, que rápidamente se reducen a $15.000 porque tiene la cuota del auto y el colegio de los chicos en débito automático. A duras penas achica los días para que alcancen al salario y con alguna que otra changa adicional llega estoicamente al 28.

 

El Periodista Hernan Goñi tituló esta semana que “El Teorema de Baglini ahora será puesto a prueba en la Casa Blanca”. Para los que nunca oyeron hablar del asunto, no se trata de una pieza de algebra ni de una sofisticada demostración matemática; lo que había dicho el ex Senador radical Raúl Baglini es que por lo general las declaraciones de los candidatos eran mucho más extremistas, cuanto más alejados estaban del poder y que en la medida que aumentaban sus chances de llegar al gobierno, los políticos sistemáticamente moderaban sus posiciones.

 

La confusión del ex Ministro tenía sabor de propaganda. No se trata de un improvisado en esto de dar entrevistas, que pueda argüir que fue sorprendido en su buena fe y sacado de contexto.

 

De acuerdo al último reporte del Instituto de Gobernanza y Análisis de Políticas (NATSEM por su sigla en inglés), sólo el 20% de los trabajadores australianos no pagaron impuestos a las ganancias en el último ejercicio.

 

Una de las consultas más reiterativas que la gente me hace por las redes sociales es si conviene renovar el plazo fijo o comprar dólares.

 

Esta semana, en la difícil tarea de tener que defender el mamarracho de proyecto de Ley que acababa de obtener media sanción en Diputados, Sergio Massa sorprendió a los periodistas que lo entrevistaban al afirmar que la intención de ponerle impuesto a las ganancias de los plazos fijos mayores a 1,5 millones de pesos, era “generar incentivos para que la gente vuelque sus ahorros a producir y no a especular”.

 

El martes pasado, en medio de una entrevista televisiva y cuando se esperaba la publicación del índice del mes de noviembre, el periodista me preguntó en cuánto iba a cerrar la inflación en el año

 

El operativo fue meticulosamente planeado por Graciana. Mi mujer compró la primera bici de Agustín mucho antes de las grandes colas de esta semana, buscando además esquivar la especulación de los comerciantes que aprovechando la cercanía de las fiestas tienen “precios especiales” ajustados según la cara de desesperación de los padres.

 

El martes pasado, mientras hacíamos Lanata sin filtro, por Radio Mitre, el periodista Pablo de León me señaló uno de los monitores del estudio donde se podía ver la conferencia de prensa en la que el gabinete y los gremialistas anunciaban el acuerdo de ganancias.

 

La fecha no se puede evitar, no se le puede dar la vuelta, ni pasarla por arriba; con el 31 encima el balance se impone. Probablemente la mejor manera de definir el año que se va es pensarlo como uno de transición, en el que la economía tuvo que corregir distorsiones, establecer nuevas reglas de juego y acomodar decisiones de producción y de consumo a las nuevas circunstancias.

 

El 18 de mayo del 2009 una productora del Reino Unido puso en el aire un típico programa de preguntas y respuestas que tenía la particularidad de que en la ronda final los participantes debían ponerse de acuerdo en cómo repartir el dinero que habían logrado acumular en función de los aciertos conseguidos durante los interrogantes planteados por su conductora, la actriz inglesa Charlotte Hudson.

 

Fundado el 4 de agosto de 2003

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