Néstor Scibona

Néstor Scibona

A esta altura resulta bastante claro que la economía no será el eje principal del oficialismo en la campaña para las elecciones legislativas de octubre, por más que se prevea para los próximos meses cierta desaceleración de la inflación, junto con una modesta recuperación del consumo y la actividad económica.

 

En vísperas del cierre del plazo para la presentación de alianzas en las PASO, con una campaña electoral polarizada y una sociedad dividida, es habitual que los diagnósticos políticos sobre la marcha de la economía sean binarios: todo bien o todo mal.

 

Bajar el déficit fiscal es más complicado de lo que parece, pero tampoco contribuye la actitud de quienes deciden el manejo del gasto público

 

El gobierno de Mauricio Macri y, en especial el Banco Central, se aprestan a celebrar mañana que el índice de precios al consumidor haya vuelto a ubicarse en mayo por debajo de 2% mensual, pese a lo cual la inflación ya acumula una suba cercana al 11% en lo que va del año.

 

Sólo los economistas que siguen de cerca las cuentas del sector público advierten algunas tendencias preocupantes en la evolución del déficit fiscal, que muchos funcionarios suelen disimular con declaraciones ambiguas o tecnicismos y, por lo tanto, rara vez se convierten en tema de debate fuera de los ámbitos especializados.

 

En varias ciudades de la Argentina, y no sólo en barrios de mayor poder adquisitivo, se está tornando bastante frecuente que restaurantes, casas de comidas o pizzerías cuenten con sitios web propios, desde los cuales ofrecen sus menús habituales con servicio de delivery a domicilio y, además, la posibilidad de que sus clientes puedan quedar registrados con sus datos personales (domicilio, celular y hasta datos de tarjetas de crédito, débito o de descuento) y hasta sus platos favoritos, para agilizar futuras compras por la misma vía.

 

Muchos no deben recordarlo o ni habían nacido, pero una de las claves del éxito inicial del Plan Austral, lanzado a mediados de 1985 por el gobierno de Raúl Alfonsín para bajar drásticamente la altísima inflación de aquella época, fue la denominada “tabla de desagio”.

 

Hasta los más experimentados analistas encuentran dificultades a la hora de explicar en pocas palabras los principales contrastes que exhibe la economía argentina al cabo de los primeros 17 meses de gobierno de Mauricio Macri.

 

Las comparaciones resultan odiosas, afirma el refrán, que no puede ser refutado en la Argentina cuando de precios se trata. Los ejemplos se multiplican hasta el infinito.

 

El Banco Central subió la apuesta para bajar la inflación, a riesgo de debilitar una reactivación heterogénea y que tarda en hacerse sentir

 

A esta altura del año los indicadores de la economía se prestan a interpretaciones que, en apariencia, parecen contradictorias, aunque no necesariamente estén equivocadas, según cómo se analicen los números absolutos y relativos.

 

El estribillo de un clásico melódico de los 60 parece haber sido adoptado por el gobierno de Mauricio Macri como leit motiv para estos meses. No tanto para que madure y se haga sentir la lenta recuperación de la actividad y del consumo, sino para que no haya que pasar el inverno –ni las PASO– sin un cambio de expectativas económicas.

 

El gobierno de Mauricio Macri se apresta a utilizar a la banca oficial como punta de lanza para ofrecer antes de fin de mes nuevas líneas de créditos hipotecarios a largo plazo para la compra o construcción de vivienda única, con el atractivo de cuotas iniciales similares o aún inferiores a las de un alquiler.

 

Con otra escala, el gobierno de Mauricio Macri corre el riesgo de reeditar en el segundo trimestre de este año los mismos problemas económicos que debió enfrentar en la misma época del 2016: anuncia una reactivación que tarda en hacerse sentir por el deterioro del poder adquisitivo de la población y promete una fuerte desaceleración inflacionaria, justo cuando los índices vuelven a apuntar hacia arriba.

 

El mensaje ante la Asamblea Legislativa con el que el presidente Mauricio Macri inaugura hoy el segundo período de sesiones ordinarias de su mandato viene precedido por una serie de pistas sobre cómo buscará revertir las expectativas políticas y económicas, que se deterioraron en febrero y ya se ven afectadas en marzo por conflictos gremiales de incierto desenlace -como los de docentes y futbolistas agremiados-, más la marcha a Plaza de Mayo convocada para el martes 7 por la CGT y organizaciones sociales con el apoyo de las distintas fracciones de la oposición peronista e incluso la propia Cristina Kirchner en coincidencia con su nueva citación judicial.

 

La asimetría del Gobierno en la explicación de beneficios y costos de sus políticas hace difícil lograr consensos en una sociedad dividida

 

Una política fiscal coherente debería abordar problemas estructurales del sector público, que agregan costos y complican la vida cotidiana

 

El presidente Mauricio Macri encabeza actualmente en Madrid la misión económica más relevante en los 14 meses que lleva de gestión, con el propósito de atraer nuevas inversiones a la Argentina, como lo demuestra la participación de una comitiva integrada por 200 empresarios que mantendrán 400 rondas paralelas de negocios con sus pares españoles de distintos sectores.

 

Poco a poco está comenzando a bajar la polvareda provocada por el régimen de “precios transparentes”, que desde este mes obliga a diferenciar los valores de contado de los financiados en cuotas fijas para las ventas de bienes durables y, con el tiempo, podría desembocar en otro paulatino cambio en los hábitos de consumo.

 

El proyecto de Presupuesto Nacional para 2017 que el ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay, presentó ayer en el Congreso resulta, en los papeles, mucho más creíble que los "dibujados" a lo largo de la era kirchnerista.

 

Sin necesidad de una ley, como la de “reparación histórica” para cancelar deudas judiciales con cientos de miles de jubilados y pensionados, el Estado acaba de saldar una deuda más pesada pero intangible con un amplio universo de habitantes de la Argentina: los que se encuentran por debajo de las líneas de pobreza y de indigencia por insuficiencia de ingresos.

 

Desde el último viernes el fútbol profesional volvió a las canchas y también a las pantallas de TV a través del Fútbol para Todos (FPT), con un dato que no debería pasarse por alto: de aquí a fin de año, la televisación en directo de los partidos de primera división y del ascenso tendrá un costo para el Estado de nada menos que 1.250 millones de pesos (unos 83 millones de dólares) por sólo cuatro meses.

En tandas de 100.000 personas por mes, con prioridad para los mayores de 80 años o que sufran enfermedades terminales, la Anses puso en marcha este mes el vasto operativo para acordar con un universo de 2,4 millones de jubilados y pensionados el pago de las deudas por juicios ganados o pendientes contra el Estado, junto con una mejora fija y diferenciada de sus haberes que abarcará incluso a quienes no entablaron demandas judiciales. En estos últimos casos, a cambio del compromiso expreso de desistir de proseguirlas o iniciarlas.

 

Directa o indirectamente, la cuestión de los subsidios reaparecerá el próximo viernes en la audiencia pública durante la cual el ministro de Energía, Juan José Aranguren, oficializará la propuesta de aplicar a partir de octubre una suba más moderada de los precios en boca de pozo del gas natural, que reducirá a un promedio de 203% (sin impuestos) el aumento de las tarifas residenciales de transporte y distribución, diferenciado por categorías y regiones.

 

La Exposición Rural de Palermo refleja el cambio de clima en el sector, más inversión y déficit de competitividad en los rubros más castigados

 

El título es pomposo, pero confuso. La nueva ley que aprueba el “Régimen Nacional de Reparación Histórica de Jubilados y Pensionados”, promulgada y publicada el viernes en el Boletín Oficial, consta de 14 títulos que podrían ser considerados como proyectos individuales.

 

Mauricio Macri pudo, finalmente, jugar de local el sábado en la inauguración oficial de la Exposición Rural de Palermo, donde cosechó previsibles elogios después de una semana políticamente complicada y que, en el arranque del mes de agosto, obliga a su gobierno a recuperar la iniciativa.

 

Si algo no esperaba el gobierno de Mauricio Macri es que la judicialización de la suba de tarifas de gas natural llegara al extremo de que quede suspendida en todo el país, como lo dispuso el fallo dictado el jueves último por la Cámara Federal de La Plata y que tiene alcance nacional, a diferencia de las numerosas medidas cautelares dictadas por distintos juzgados para frenarla en varias provincias y municipios.

El sinceramiento de las estadísticas del Indec acaba de aportarle una mala noticia al gobierno de Mauricio Macri, con el aumento de 3,1% registrado en el índice de precios al consumidor de junio que superó al de todas las estimaciones privadas, incluyendo a las que promedia el denominado IPC Congreso (2,9%).

 

Tantas veces el gobierno de Mauricio Macri insistió en que la segunda mitad del año marcará un antes y un después para la economía, que terminó por convertirla en una suerte emblema.

El “tsunami” de detenciones, procesamientos y allanamientos que ahora barre con encumbrados exfuncionarios del gobierno kirchnerista y empresarios que también multiplicaron sus patrimonios al amparo del poder K no sólo destapó súbitamente la matriz de corrupción que caracterizó a la “década ganada” (para ellos mismos).

 

El blanqueo es la mayor apuesta oficial para reanimar la economía en el segundo semestre y comenzar a mostrar resultados durante 2017

 

El meneado segundo semestre del año arrancó con una esperada novedad: la puesta en circulación de los nuevos billetes de 500 pesos, de color verde y con la imagen de un yaguareté. Una especie animal que, según los especialistas, está amenazada por el deterioro de su hábitat natural, principalmente en el norte del país. Algo similar a lo que podría ocurrir con el poder adquisitivo de este billete, si no se modifica cuanto antes el hábitat inflacionario en el que acaba de nacer.

No solo el gobierno de Mauricio Macri acaba de presentar su prometido informe sobre la herencia recibida de Cristina Kirchner, en el revelador libro de tapas azules y casi 220 páginas (“El estado del Estado”). También el Indec viene aumentando la producción y difusión de estadísticas, que tendrán su punto culminante a mediados de este mes con el relanzamiento oficial del índice precios al consumidor (IPC-BA) y luego con el recálculo del producto bruto interno (PBI).

Si el blanqueo de dólares y bienes no declarados que esta semana tendrá media sanción de Diputados es parte de una ley “ómnibus” por la diversidad de capítulos incluidos (entre ellos, el pago de deudas con los jubilados), la que acaba de aprobar el Senado para aplicar el demorado reintegro parcial del IVA (hasta $ 300 mensuales) en las compras de productos básicos bien podría ser caracterizada como una “radiografía” socioeconómica y política de la Argentina.

El acuerdo celebrado en Córdoba entre el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, y los gobernadores de todas las provincias para la devolución gradual, en cinco tramos de 3% por año, del 15% de coparticipación de impuestos nacionales que se retienen con destino a la Anses cerró una negociación que se extendió durante casi cinco meses y promete más derivaciones políticas y económicas en lo que resta de este año.

Si hubiera que atenerse a la forma en que el presidente Mauricio Macri anunció el envío al Congreso del proyecto para saldar las deudas con los jubilados y pensionados que ganaron o tramitan juicios contra el Estado a través de los ingresos fiscales que produzca el blanqueo de dólares y activos no declarados en el país y el exterior, podría concluirse que el éxito de esta iniciativa estará atado a la adhesión que genere entre los evasores impositivos.

A punto de cumplir sus primeros cinco meses de gestión, el gobierno de Mauricio Macri comienza a sentir esa sensación agridulce que suele producirse cuando la luna de miel va llegando a su fin, hay que enfrentar la realidad y aparecen los primeros desencuentros a la hora de resolver problemas.

Cada fumador que compre un atado de cigarrillos de cualquier marca debería saber que en el quiosco estará pagando de impuestos nada menos que el 80% del precio final.

Hay demasiados problemas encadenados en la agenda política y económica del gobierno de Mauricio Macri para el próximo mes y medio, antes de ingresar al segundo semestre del año que sus principales funcionarios se empeñan en presentar como la “tierra prometida”, con inflación en descenso y aumento de la inversión pública y privada que, junto con el cierre de las paritarias pendientes, debería traducirse en cierto repunte de la actividad y el empleo.

Así como ningún médico debería operar a un paciente sin un diagnóstico basado en datos precisos sobre su estado de salud, ningún gobierno podría diseñar y aplicar políticas públicas eficaces para reducir la pobreza sin información estadística confiable sobre la situación socioeconómica del país.

 

El triunvirato que conduce la CGT reunificada recurrió a la clásica táctica de disponer un paro nacional sin fijar fecha que, en buen romance, equivale a presionar al gobierno de Mauricio Macri para negociar medidas, no sólo para los trabajadores sino para acrecentar el poder político y económico del gremialismo peronista.

 

La decisión no está tomada, pero se analiza desde hace varias semanas en distintos despachos oficiales: consiste en reducir mensual y muy gradualmente el precio sostén del petróleo crudo (más conocido como “barril criollo”), para que vaya convergiendo con las cotizaciones internacionales y permita descomprimir los precios de los combustibles líquidos y el costo de fletes en todo el país.

 

Quienes peinan canas (o ya no tienen qué peinarse) bien podrían encontrar similitudes entre el formato de la mesa de diálogo tripartito que la semana anterior inauguró el gobierno de Mauricio Macri con dirigentes de la CGT y de seis grandes entidades empresarias y el de la “gran paritaria nacional” que se ensayó sin éxito a mediados de 1975.

 

A tono con esta inusualmente destemplada primavera, los “brotes verdes” de la economía están tardando en aparecer, lo cual aumenta la ansiedad –y cierta desazón- en el gobierno de Mauricio Macri que hace tiempo había pronosticado la reactivación para el famoso segundo semestre de este año, al cual le quedan sólo dos meses.

 

En muchos sectores, la economía se asemeja a un mercado persa, con precios que varían; los especialistas prevén un cambio de tendencia

 

El triunfo de Trump cambia el escenario económico mundial y obliga a replantear puntos clave de la estrategia comercial y fiscal de la Argentina

 

La comunicación telefónica de 15 minutos que el pasado lunes puso en contacto directo a Donald Trump con Mauricio Macri seguramente debe haber sido un alivio para el presidente argentino, que se había jugado al frustrado triunfo de Hillary Clinton quizás con más énfasis que buena parte del arco político internacional. Pero difícilmente su contenido le haya permitido despejar las incógnitas que rodean a la futura gestión del mandatario electo de los Estados Unidos.

 

Una encuesta realizada por la consultora M&R Asociados y divulgada días atrás revela que el 37% de los argentinos que planean tomarse vacaciones en el próximo verano lo hará en el exterior.

 

Con cláusulas de productividad para bajar costos laborales se impulsarán inversiones en gas y petróleo; aún no se cerró el debate por precios

 

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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