Hernán de Goñi

Hernán de Goñi

Hay bastantes elementos que explican el parate que está sufriendo la economía, pero lo que no debería hacer el Gobierno es trasladar su responsabilidad a una situación ajena.

 

Hace trece meses que los recursos vienen creciendo por encima del gasto, y es por esa razón que varios analistas estiman que el Gobierno estaría en condiciones de sobrecumplir la meta fiscal que se comprometió ante el FMI.

 

La investigación judicial sobre el pago de sobornos que registró el ex chofer de Roberto Baratta, hombre de confianza de Julio De Vido, todavía promete varias semanas de actividad intensa.

 

El Gobierno no se acuerda del círculo rojo con la misma frecuencia que antes.

 

El atraso cambiario que se generó a lo largo de 2017 fue uno de los factores que encendió las señales de alerta de los analistas, preocupados por el aumento del déficit del sector externo, que en 2017 alcanzó un inusitado 5%.

 

La dinámica de los precios intranquiliza a los funcionarios de Cambiemos. Es que todos los esfuerzos de los últimos treinta días estuvieron puestos en lo financiero, donde el objetivo central fue estabilizar el dólar.

 

Que hayan sido los técnicos del FMI los que respalden el freno a la baja de retenciones como una de las políticas fiscales que podría adoptar el gobierno argentino para bajar el déficit, fue un factor que ayudó y complicó en simultáneo a Mauricio Macri.

 

Si hay una cualidad que debe exhibir sí o sí cualquier rumbo económico que se adopte, es la consistencia.

 

La cadena de desaciertos que acumuló la política energética en la gestión anterior le quitó al sector la posibilidad de acoplarse a un futuro de cambios que en el mundo asomaban cada vez con más fuerza.

 

Poco a poco, la autocrítica que el Presidente asumió en público está empezando a decantar en decisiones.

 

Ayer el problema no fue el clima global. El terremoto que provocó en los países emergentes la suba de la tasa de EE.UU. se apaciguó.

Por el momento, la discusión sobre la adecuación tarifaria que aceptó hacer la Casa Rosada está en el plano financiero, no económico.

 

Hace varias semanas que el Gobierno está haciendo un esfuerzo evidente por explicar sus acciones de política económica a través de interlocutores menos habituales.

 

El Gobierno sabe que la conducción de la Unión Industrial Argentina hará un poco de catarsis en la reunión agendada para hoy en la Casa de Gobierno.

 

A los dirigentes gremiales nunca les causó demasiada gracia la estrategia que históricamente desplegó Hugo Moyano para sumar poder.

 

Después de toda la polémica que dejó abierta el cambio de la meta de inflación para 2018, ayer fue la primera vez en la que el titular del Banco Central, Federico Sturzenegger, tuvo la oportunidad de mostrar al mercado sus puntos de vista sobre cómo se llegó a ese escenario y dar una visión sobre el comportamiento que debe esperarse de la entidad.

 

En ninguna parte de la reforma tributaria o del Consenso Fiscal que se procura firmar con las provincias se habla de la palabra déficit.

 

En el momento en el que el contexto político y económico invita a pensar más en el largo plazo, el dato de inflación de septiembre forzó un aterrizaje inmediato en la coyuntura.

 

La profundidad que adquiera la gestión de gobierno después del 22 de octubre dependerá de la cantidad de diputados y senadores que logre sumar Cambiemos.

 

Si hay un indicio de normalización de la economía que no puede ser discutido, es el que provee la recaudación impositiva.

 

Una pregunta que se hacen empresarios e inversores a tres semanas de las elecciones de octubre, es de qué forma el Gobierno utilizará el poder que recolectará a partir de octubre, por la confluencia de dos corrientes positivas: la sensación de que el resultado electoral será mejor que el esperado por el oficialismo y la posibilidad de que la actividad económica complete el año con una mejora que la acerque al 3% o más, factor que incluso gatillaría el pago del cupón PBI.

 

El planteo que ayer expuso la Unión Industrial Argentina, preocupada por el efecto que pueda tener en la recuperación de la actividad industrial el alto flujo de importaciones provenientes de Brasil, tiene razones para atender y argumentos para discutir.

 

Las señales que emite la economía son favorables, pero no llegan por igual a todos los sectores. Está claro que la recuperación muestra un ritmo cada vez más alto, aunque está lejos de producir abundancia.

 

Con la media sanción del proyecto de ley que permitirá sancionar a empresas por actos de corrupción, la Argentina adquiere una herramienta legal que debería haber sumado hace tiempo, y que si no la tuvo antes es por el simple hecho de que quienes ejercieron la conducción del Estado nunca lo consideraron prioritario.

 

La noticia económica del día generó reacciones dispares y al mismo tiempo mostró un costado oculto del atraso cambiario que todavía no había entrado en el radar de los analistas.

 

El Gobierno celebró en las redes sociales el fuerte descenso que registró la inflación en mayo.

 

La reaparición pública de Carlos Melconian disparó, como siempre, debates sobre las formas y también sobre el fondo de sus dichos.

 

La industria no tiene un camino fácil por delante. De todos los sectores productivos, es claramente el que está más rezagado.

 

El presidente Mauricio Macri todavía siente que su gestión está más condicionada por los lobbys sectoriales que por la opinión que entregan los votantes a través de encuentros personales, las encuestas o las redes sociales.

 

En el Gobierno nadie se animó a sugerir seriamente la posibilidad de desvirtuar el esquema de flotación del tipo de cambio para generar una devaluación, por mínima que sea, para balancear la suba de costos en dólares que arrastró la Argentina en los últimos meses.

El Banco Central solo se había animado a presentar como estrategia la fórmula creada para evitar que la ola de dólares financieros (empujada por las emisiones de deuda del sector público) hundiera aún más el peso. Desde el momento en el que la Nación y las provincias salieron masivamente al mercado a buscar financiamiento para el gradualismo, el BCRA había decidido comprar esas divisas en forma directa para que no alteraran la cotización en el mercado cambiario.

La misma acción fue presentada como un objetivo de acumulación de reservas, y logró cambiar la tendencia. Lo que nadie había contemplado en el escenario de corto plazo era que iba a desatarse el efecto Temer, y que todas las proyecciones financieras e incluso de actividad económica, podían demandar una reescritura completa.

Todavía no hay certezas sobre cómo va a terminar la crisis institucional de Brasil. La oposición impulsa un llamado a elecciones, pero en el peor de los casos, si el mandatario brasileño resigna su puesto su sucesor deberá ser elegido por el Congreso.

El sacudón interrumpió el flujo de divisas a la región. La apuesta a la tasa de interés dejó de ser atractiva y los exportadores decidieron abrir una pausa en las liquidaciones. El dólar se recuperó y el tipo de cambio flotante, destacan los funcionarios, permitió absorber parte de la devaluación del real y darle algo de competitividad a las empresas que miran al mundo. Sin embargo, es difícil estimar si este giro se va a sostener. Al Gobierno le da una mejor ecuación para los planes de inversión que ya están en marcha, y tiempo para que las reformas estructurales sean algo más que una promesa.  

Hernán de Goñi
Director periodístico

El ex ministro Alfonso Prat-Gay es un agudo observador de los fenómenos globales.

 

Toda la gestión de Cristina Kirchner se basó en el supuesto de que el gasto público no tenía restricciones de financiamiento. Era una regla política, no económica.

 

A la administración de María Eugenia Vidal no le resultará fácil sacar la sortija en la calesita docente. Ayer acercó a los sindicatos una propuesta ambiciosa, con la que busca no solo resolver el conflicto actual sino despejar también el inicio de clases de los años que le restan hasta el final de su mandato.

 

La decisión del Banco Central de subir 150 puntos básicos la tasa de referencia de política monetaria dejó abierto un segundo debate, que todavía no tomó demasiado cuerpo.

 

El Indec deberá informar mañana el dato oficial de inflación de marzo. Los augurios no son buenos. Los consultores privados registraron aumentos de entre 2,3% y 2,8% para los precios de Capital Federal. Aunque la ponderación del ente estadístico permita llegar a una cifra unas décimas menores, lo más probable es que quede encima de 2%.

 

La foto que mostró ayer el Indec no es para celebrar. El gobierno de Mauricio Macri se enfrentó a la misma situación que tuvo que pasar el kirchnerismo durante el período de estancamiento económico que sobrevino a partir de 2011.

 

La estimación de gastos y recursos que presentó el Gobierno para 2017 no tiene muchas sorpresas.

 

El Gobierno cumplió en las últimas 72 horas el requisito que le fijó la Corte Suprema de Justicia para poder instrumentar un nuevo cuadro tarifario para el gas: realizó una audiencia pública en la que la mayoría de las presentaciones contrarias a la propuesta del Poder Ejecutivo hizo hincapié en el salto de precios que dispuso el Ministerio de Energía, pero sin abordar dos cuestiones esenciales: que la Argentina no produce todo el gas que se consume, lo que obliga a su importación a precios internacionales, y que en este año los clientes conectados a la red utilizaron 8% más de gas que en el 2015, aun sabiendo que estaba vigente un aumento multiplicaba por tres o cuatro el valor de la factura promedio.

 

Si hay una tarea a la que el Gobierno le puso especial dedicación en los nueve meses que lleva de gestión, es la reinserción de la Argentina en el mundo.

 

En la Argentina, el debate económico puede revelar disensos tan extremos como la rivalidad que tienen los hinchas de River y Boca.

 

El Gobierno consiguió un dato que puede potenciar las expectativas sobre el blanqueo de capitales.

 

La pregunta que se hacen hoy analistas y empresarios es si el tiempo que falta para que la economía muestre signos de mayor vitalidad alcanzará o no para aplacar las tensiones sectoriales.

La unificación de la CGT hizo temer al Gobierno, en un primer momento, que la necesidad sindical de debutar con algún gesto de dureza pusiera en riesgo el sendero descendente de la inflación y agitara el humor social con una ola de reclamos que incluyera la reapertura de las paritarias.

 

Cada vez que la economía entra en un ciclo de recesión, se agudizan los reclamos de protección de parte del sector empresario.

 

Diez días antes de sentarse en la audiencia pública que le exigió la Corte Suprema como paso previo para validar el aumento de la tarifa del gas, el Gobierno mostrará una nueva propuesta, con un sendero de actualización mucho más gradual.

 

El dato que aporta un banquero queda expuesto dentro del interminable debate sobre los costos argentinos: en Tucumán, la tasa de Ingresos Brutos que paga la actividad financiera es de 6%.

 

El derrotero de la tarifa del gas está en manos de la Justicia. El caso frenado en la Cámara Federal La Plata llegará en breve a la Corte Suprema, pese a la feria judicial.

 

El lanzamiento del plan de reparación histórica de los jubilados sumó un elemento que no estaba en los análisis del corto plazo.

Hay una brecha entre realidad y percepción que al Gobierno le cuesta cerrar.

En las empresas hoy se preguntan si la administración de Mauricio Macri estará en condiciones de sostener la mejora en la competitividad que logró con la devaluación de diciembre.

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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