Alejandra Gallo

Alejandra Gallo

Mientras se van armando las candidaturas político-partidarias para las próximas elecciones de octubre, las cámaras empresarias ya están en temporada alta de comicios. La Unión Industrial (UIA), la Cámara de Comercio (CAC) y los bancos de ABA y ADEBA votaron a sus conductores o están en pleno “cierre de listas”.

 

El Gobierno vivió exultante la marcha del sábado pasado, aunque no se había decidido a apoyarla antes de la foto ya consumada.

 

Por estos días, los empresarios parecen tan silenciosos como los gobernadores con las paritarias docentes de la provincia de Buenos Aires. Aunque hay señales de cierto alivio en el Gobierno en materia de empleo y de exportaciones y no tanto en actividad económica y consumo a juzgar por las estadísticas oficiales; en la danza oficial de anunciar y corregir quedaron atrapadas decisiones empresarias troncales y el primer cuatrimestre ya parece jugado en materia de estadísticas.

 

El presidente Mauricio Macri inició esta semana tal vez una de sus compromisos externos más importantes de este año: la visita oficial a España, con 140 empresarios locales subidos al avión y una ronda de negocios (mañana) que involucrará a 800 hombres de negocios de ambos países, promete agilizar las inversiones que el año pasado estuvieron esquivas y que el Gobierno necesita para motorizar la actividad económica y la generación de empleo.

 

Con la primavera, los CEOs comenzaron su temporada alta. El “mini Davos” fue sólo el primero de una seguidilla de encuentros que aglutinarán, en los próximos 40 días, a los principales referentes del empresariado local y que también seguirá atrayendo a personalidades del exterior.

 

El Gobierno celebra que habrá una versión argento del G-20 en 2018. Sin duda, la realización de este encuentro que agrupa a los países que generan el 85% del PBI mundial y el 80% del intercambio comercial global es una vidriera de lujo para la gestión de Mauricio Macri.

 

Justo cuando al campo le tocó tragar bronca con la postergación de la baja en las retenciones a las exportaciones de soja, un sector industrial coqueteó con una nueva devaluación.

 

La dirigencia empresaria buscará que la mesa que inaugura hoy el Gobierno para sentarse junto al sector privado y la CGT a discutir el bono de fin de año funcione en dos direcciones en simultáneo: cómo mejorar el bolsillo a fin de año y el debate sobre lo que vendrá. Un sector del Gobierno parece querer lo mismo pero, por ahora, lo que predomina es el tironeo de un partido de truco de coyuntura.

 

Los datos del primer tramo del blanqueo fueron una oportuna bocanada de aire fresco para el Gobierno en medio de otros indicadores.

 

Aunque falten casi 45 días para terminar 2016, este año ya está jugadísimo.

 

“El Gobierno necesita un ministro de Economía, yo soy sólo el titular de Hacienda". Con esa frase, un matrimonio perfecto de ironía y sobreestimación, Alfonso Prat-Gay sorprendió a un selecto puñado de dirigentes de la Unión Industrial (UIA), quienes le habían pedido audiencia para hablar del comercio con China, justo un puñado de días antes de que abandonara el gabinete de Mauricio Macri.

 

Fundado el 4 de agosto de 2003

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