Alejandra Gallo

Alejandra Gallo

Los empresarios que participaron en el CCK de los anuncios del presidente Mauricio Macri el 30 de octubre sienten una brecha entre el espíritu de aquellos lineamientos y la letra chica que muestran en las reuniones técnicas los ministros que afilan el lápiz en torno a las reformas tributaria y laboral. Las caras largas especialmente se suman en torno a las modificaciones tributarias.

 

Fue el propio ministro de Trabajo, Jorge Triaca, quien les dijo que no sería necesario pagar el costo político de una reforma laboral por ley.

 

La economía que viene tiene luces y sombras, aunque por en estos días cercanos a las elecciones priman los brillos de algunas estadísticas oficiales que hoy son creíbles para todos (y todas). Por ejemplo, la recaudación que creció por encima de la inflación en septiembre y de la mano de los tributos atados al nivel de actividad.

 

Aunque el Gobierno no quiere cantar victoria, todo parece indicar que saldrá airoso en las elecciones legislativas de octubre en todo el país y también en la compleja provincia de Buenos Aires. No hay ninguna encuesta que proyecte lo contrario. Si fuera así, dentro del macrismo comienzan a testear la posible reelección de Mauricio Macri.

 

Ahora sí hay datos económicos que muestran recuperación. Sin embargo, en la Argentina del vértigo político electoral parece que nada alcanza. El nivel de violencia de los últimos veinte días, la desaparición de Santiago Maldonado, la ausencia de datos sobre esa investigación pero sobre todo el manoseo político del tema licuó rápidamente las buenas nuevas de la economía.

 

Cambió la mano en la industria. Desde junio la actividad fabril quebró la mala racha y empezó a crecer, según el propio Indec. Mañana se conocerá el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) que si bien dará neutro en el primer semestre promete un crecimiento, aunque leve, en el segundo trimestre de este año.

 

Ya que fueron tacaños con las inversiones compensen difundiendo la reactivación. A lo mejor hubo palabras menos glamorosas en el mensaje; pero lo concreto es que el Gobierno les pidió a los principales jugadores privados que salgan a la cancha a decir que les va mejor y que generarán más empleo. Esto ocurre a minutos del primer test electoral, el de pre-calentamiento para el partido de fondo, en octubre.

 

Con el campo, se sabe, el gobierno de Mauricio Macri se siente como en casa. Hay cuestiones económicas que irritan a los productores, como la carga tributaria que en 20 años pasó del 17% del PBI a 34%, la distorsión de precios entre lo que recibe un productor y lo que paga un consumidor por productos regionales o la leche, el aumento del gas oil que implicará unos $ 3600 millones para el sector.

 

Hay bronca en la Casa Rosada con algunos gurúes y empresarios que reclaman ir a fondo con la guadaña fiscal y siguen remolones con las inversiones privadas.

 

Como pasa con el dólar que es un serrucho, así pasará hasta las elecciones con las noticias económicas: una buena y otra mala, todo dosificado por la tibieza del inevitable gradualismo.

 

Cuando el Gobierno estaba festejando una buena de economía (el IPC de mayo finalmente se incrementó sólo 1,3% de acuerdo al INDEC y desaceleró la suba) rápidamente se le empañó la fiesta con el inédito conflicto gremial (y político) de los choferes cordobeses.

 

Como los chicos que se ponen ansiosos por llegar a destino y, entonces, sentados en el asiento de atrás en medio de la ruta empiezan a repiquetear la bendita pregunta: “¿cuándo llegamos?”, así se preguntan hoy varios funcionarios del Gobierno y les preguntan a ellos, a su vez, varios empresarios cuando los visitan respecto de la reactivación fuerte, robusta y estable que no asoma con fuerza.

 

Entre los CEO’s de las empresas que más facturan y emplean en la Argentina hay convicción de que la economía ya arrancó en la mayoría de los sectores.

 

El presidente Mauricio Macri parece resignado a que la batalla legislativa de este año se gana más en el terreno de la política que en el de la economía, al menos así parecen interpretarlo algunos de los principales encuestadores del país. No por eso desoye que la economía debe dar “buenas noticias” en 2018; en especial en la generación de empleo.

 

Mientras se van armando las candidaturas político-partidarias para las próximas elecciones de octubre, las cámaras empresarias ya están en temporada alta de comicios. La Unión Industrial (UIA), la Cámara de Comercio (CAC) y los bancos de ABA y ADEBA votaron a sus conductores o están en pleno “cierre de listas”.

 

El Gobierno vivió exultante la marcha del sábado pasado, aunque no se había decidido a apoyarla antes de la foto ya consumada.

 

Por estos días, los empresarios parecen tan silenciosos como los gobernadores con las paritarias docentes de la provincia de Buenos Aires. Aunque hay señales de cierto alivio en el Gobierno en materia de empleo y de exportaciones y no tanto en actividad económica y consumo a juzgar por las estadísticas oficiales; en la danza oficial de anunciar y corregir quedaron atrapadas decisiones empresarias troncales y el primer cuatrimestre ya parece jugado en materia de estadísticas.

 

El presidente Mauricio Macri inició esta semana tal vez una de sus compromisos externos más importantes de este año: la visita oficial a España, con 140 empresarios locales subidos al avión y una ronda de negocios (mañana) que involucrará a 800 hombres de negocios de ambos países, promete agilizar las inversiones que el año pasado estuvieron esquivas y que el Gobierno necesita para motorizar la actividad económica y la generación de empleo.

 

Con la primavera, los CEOs comenzaron su temporada alta. El “mini Davos” fue sólo el primero de una seguidilla de encuentros que aglutinarán, en los próximos 40 días, a los principales referentes del empresariado local y que también seguirá atrayendo a personalidades del exterior.

 

El Gobierno celebra que habrá una versión argento del G-20 en 2018. Sin duda, la realización de este encuentro que agrupa a los países que generan el 85% del PBI mundial y el 80% del intercambio comercial global es una vidriera de lujo para la gestión de Mauricio Macri.

 

Justo cuando al campo le tocó tragar bronca con la postergación de la baja en las retenciones a las exportaciones de soja, un sector industrial coqueteó con una nueva devaluación.

 

La dirigencia empresaria buscará que la mesa que inaugura hoy el Gobierno para sentarse junto al sector privado y la CGT a discutir el bono de fin de año funcione en dos direcciones en simultáneo: cómo mejorar el bolsillo a fin de año y el debate sobre lo que vendrá. Un sector del Gobierno parece querer lo mismo pero, por ahora, lo que predomina es el tironeo de un partido de truco de coyuntura.

 

Los datos del primer tramo del blanqueo fueron una oportuna bocanada de aire fresco para el Gobierno en medio de otros indicadores.

 

Aunque falten casi 45 días para terminar 2016, este año ya está jugadísimo.

 

“El Gobierno necesita un ministro de Economía, yo soy sólo el titular de Hacienda". Con esa frase, un matrimonio perfecto de ironía y sobreestimación, Alfonso Prat-Gay sorprendió a un selecto puñado de dirigentes de la Unión Industrial (UIA), quienes le habían pedido audiencia para hablar del comercio con China, justo un puñado de días antes de que abandonara el gabinete de Mauricio Macri.

 

Fundado el 4 de agosto de 2003

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