Jorge Vasconcelos

Jorge Vasconcelos

Antes que replicar meses previos, diciembre será un adelanto de algunas de las características que tendrá 2019.

 

El freno en la huida de capitales es una condición necesaria, pero no suficiente, para la salida de la recesión. Es posible que el destape del Lava Jato argentino permita separar la “paja del trigo” en las negociaciones entre la Nación y las provincias.

 

Inclinará la balanza la dinámica de las inversiones, hoy frenadas por las turbulencias, pero con capacidad de reaccionar.

 

En 2011, el año en que la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner lograra su reelección con el 54% de los votos, las reservas del Banco Central cayeron en 5.800 millones de dólares.

 

La decisión del Banco Central de ampliar la brecha entre el piso y el techo del corredor de pases, ahora a 33 % y 47 % para siete días, habrá de inaugurar una nueva época, en la que la tasa de interés en el mercado financiero pasará a ser mucho más sensible a las señales de liquidez o iliquidez que se producen cuando el BCRA compra o vende dólares, respectivamente.

 

Es probable que Hércules, de poder elegir, hubiera preferido enfrentarse a la Hidra de Lerna, una monstruosa serpiente acuática a la que la mitología le atribuyó siete cabezas, antes que acometer con el "costo argentino", una tarea tan difícil como relevante para el país.

 

En esta fase, más relevante que dar en el blanco en materia de inflación, es cumplir con la baja del déficit fiscal.

 

Con la recuperación ya enraizada en la franja del consumo, el nivel de actividad parece entrar en un círculo virtuoso que podría ir hacia 2018.

 

Hay un movimiento perceptible que parece responder al “milagro” de constatar que existe vida económica después de 2017.

 

Una clase media fuerte en el agro (Argentina) y una justicia independiente (Brasil) ayudan a alejar el populismo.

 

Los inversores fijan plazos mucho más cortos de recupero de  los montos en la Argentina que en Chile, Alemania o Australia.

 

Hay muchas medidas que resultan más digeribles cuando la economía está creciendo que cuando está en recesión.

 

En el microclima de los sectores que consideran al Gobierno su enemigo, lo ocurrido en los momentos más tensos de las últimas semanas puede haber sido visto como el preludio de cambios profundos en lo político y en lo económico.

 

La actual política económica se aplica en el contexto de una red de contención social de alcance inédito.

 

La salida de la recesión está en marcha y sólo podría ser frenada por hechos más contundentes.

 

Es muy probable que el dato de agosto de los despachos de cemento sea un buen augurio para esta primavera.

 

Aunque el déficit fiscal baje en forma lenta, el cambio más rápido es en la manera de financiarlo, por las metas de inflación.

 

El Gobierno dispone de una segunda oportunidad para ajustar las tarifas de un modo más cuidadoso y mejor distribuido.

La inversión extranjera directa aportó 2.200 millones de dólares en lo que va del año, lo que refleja el cambio de escenario.

 

Una curiosa combinación de factores externos e internos ha derivado en una coyuntura llena de paradojas para un país como Argentina, con fenómenos que provocan preocupaciones de cara al futuro, pero alivio en lo inmediato. El Brexit, la desaceleración de la inflación de junio, la reparación a jubilados y la reapertura de acceso al crédito internacional forman parte de ese combo.

A medida que la desinflación se consolide, las apoyaturas de la política económica se harán más firmes.

 

El primer test es el jueves 23, con el referéndum en el que Gran Bretaña decide si permanece como socio en la UE.

Este año, el plus en capacidad de consumo e inversión agroindustrial equivale a 1,3 puntos del PIB.

Según las señales más recientes, los funcionarios han pasado a preocuparse más por el nivel de actividad que por la inflación.

La demora en los efectos del ordenamiento llevó al Gobierno a tratar de estimular el consumo con el derrame de los jubilados. Con poca inversión habría grandes resultados.

La coordinación de las políticas monetaria y fiscal es crucial para evitar efectos negativos.

La ley antidespidos no tiene explicación económica y debe ser ubicada en otro plano.

El tremendo avance de la pobreza ocurrió pese a un notable aumento del gasto público en las distintas jurisdicciones.

 

Mantener el crédito de los inversores requerirá de economías más sólidas en lo productivo y social, y más predecibles.

 

La corrección del atraso con el que llegaron las tarifas y el dólar oficial a diciembre de 2015 fue la principal causa de la recesión.

 

Para poder navegar esta fase de la globalización, la primera limitación que enfrenta el país es financiar su nivel de gasto público.

 

La Argentina necesita empresas más competitivas y mejor gestión en los recursos del estado.

 

Fundado el 4 de agosto de 2003

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