Martes, 22 Noviembre 2016 08:45

Hace un año, el voto popular recuperaba la República ultrajada

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Parece muy poco pero resulta demasiado contado en minutos de un pueblo adolescente…

 

 

El 22 de noviembre de 2015 el pueblo argentino elegía –por primera vez en la historia en segunda vuelta- a Mauricio Macri – en representación de Cambiemos – como Presidente de la República Argentina, tras 12 años 6 meses y 15 días de kirchnerato, sumados a los 17 meses del golpismo duhaldista, sólo 740 días de presidencia constitucional de Fernando de la Rúa y 10 años y medio de menemato.

 

Junto a la Unión Cívica Radical y a la Coalición Cívica, el líder del PRO se convertía en el primer presidente ingeniero electo de la Argentina.

 

De aquel joven egresado del Cardenal Newman y la Universidad Católica Argentina, heredero de un inmigrante calabrés hacedor de fortunas, la vida lo llevó a soportar catorce días de un oscuro sótano encarcelado por "la banda de los comisarios” y a padecer la bajeza humana del secuestro extorsivo.

 

Pudiera haber elegido la comodidad del heredero multimillonario pero no lo hizo. La sangre caliente superó sus alfombras y sillones apoltronados.

 

Primero fue Boca Juniors y sus dos exitosas presidencias que hicieron historia en el club de la ribera sur.

 

Luego de ser derrotado por el personero progresoide de Aníbal Ibarra en 2003 –apadrinado por Néstor Kirchner- en 2005 acuñó una pálida y aburrida diputación nacional.

 

Pero ya había parido a “Compromiso para el Cambio” que tenía a sus pilares en la ciudad a Federico Pinedo, Gabriela Michetti y María Eugenia Vidal.

 

El “bicho político” ya le había picado y 2007 estaba cerca…

 

Ese fue el año en el que lograría su primera Jefatura de Gobierno, paradojalmente cuando Cristina Fernández lograba su primera presidencia junto a Boudou, Massa, Bossio y otros personeros.

 

Históricamente, la Provincia de Buenos Aires había sido gobernada 28 años de los 32 por capitostes peronistas de variada gama y color.

 

Habíamos vivido un año saturado electoralmente. Los argentinos votamos 32 domingos para lograr sacarnos de encima la asociación ilícita que nos agobiara desde La Quiaca a Tierra del Fuego.

 

Quienes creían en la “política del milagro” seguramente hoy estarán desencantados.

 

Poco les servirán que hayamos honrado nuestras deudas con los bonistas internacionales; reingresado al mundo civilizado; reabierto nuestra economía ante un cepo cuasi venezolano; cumplido los contratos internos de obras públicas del ladriprogresismo kirchnerista; comenzado a reencauzar el cuadro tarifario congelado durante doce años; reabierto inversiones a largo plazo en un país altamente inconfiable; comenzado a reencauzar el crédito hipotecario a 20 años de plazo al 4,9% (Banco Provincia y Ciudad) a través de la U.V.A. (Unidad de Valor) que se actualiza por el índice de la construcción y lo más importante a nuestro criterio, haber atendido a los más débiles que nadie puede defenderlos: la pre-natalidad y la primera infancia y la tercera edad a través de la revolucionaria “Reparación Histórica” que ningún gobierno se preció en cumplir.

 

Ciertamente mucho es lo que resta.

 

Hoy sólo se cumplen 348 días de gobierno libertario.

 

El año 2016 cerrará con una inflación punta a punta del orden del 40%; las LEBACS cotizan cada martes al 25% anual y ese déficit cuasi fiscal ya supera la base monetaria y los títulos emitidos en pesos (15% anual) resultan usurarios.

 

La respuesta para los agoreros opositores es cuál hubiera sido la solución contrapuesta: ¿dólar a $30 pesos o un millón de empleados públicos en la calle?

 

¿Alguien en función de gobierno se hubiera animado a aplicarlo, o sólo sonreiría falsamente para la tribuna?

 

Que nadie espere de Mauricio Macri un líder carismático que llene plazas con micros con gente llevada por planes sociales. Él sólo reconstruye ferrovías, potabiliza aguas, facilita cloacas, brinda Metrobuses, pavimenta e ilumina calles, facilita exportaciones de economías regionales, aumenta planes sociales, construye  escuelas y un nuevo Hospital de Clínicas con residencia universitaria…pero no sabe explicarlo.

 

O lo que es peor, cree que no hace falta explicarlo…

 

Es un ingeniero que sabe hacer pero no sabe decir.

 

El “Teorema de Baglini” recobra eficacia en los apóstatas pseudodemócratas que dicen apoyar al gobierno con sus proyectos legislativos incumplibles para tratar de ahogarlo en las elecciones legislativas de 2017 que definirán la salida definitiva del populismo y la apertura de la Argentina ante un difícil mundo que nace o el debilitamiento del gobierno de “Cambiemos” que abra la puerta para el renacimiento del neopopulismo peronismo con cara de Massa.

 

Sólo deseamos, como hace un año, que nuestro pueblo vote en defensa propia.

 

Humberto Bonanata

www.humbertobonanata.com.ar  

www.sancernigimenez.com.ar  

Twitter: @hbonanata 

Buenos Aires, Noviembre 22 de 2016

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