Domingo, 21 Diciembre 2014 10:19

Mientras los Castro se acercan a Obama, CFK revive a Apold

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“Una Nación está en peligro cuando su Presidente habla todos los días y se cree la persona más importante del país”

- Arturo Umberto Illia  -Ex Presidente de la Nación

 

 

El 21 de octubre de 1943 el dictador Pedro Pablo Ramírez creó la Subsecretaría de Informaciones y Prensa como dependencia del Ministerio del Interior, que puso a cargo de Oscar Lomuto; durante su gestión se aprobó el Estatuto del Periodista Profesional y se crearon la Agencia de Noticias del Estado (ANDES), el Archivo de la Palabra dependiente del Archivo Gráfico de la Nación y la agencia Telenoticiosa Americana (Télam).

 

En junio de 1946 el coronel Rafael Lascalea fue nombrado al frente de la Subsecretaría pero a poco lo reemplazó el periodista Emilio Cipolleti, que falleció en diciembre de 1947 y fue sustituido por Carlos Pereyra Rosas, que murió a los dos meses.

 

En enero de 1947 Raúl Alejandro Apold fue designado Director General de Difusión de la Subsecretaría, cargo que retuvo cuando al poco tiempo lo nombraron director del diario Democracia, el primer periódico que se incorporó a la cadena de medios oficialistas.

 

En marzo de 1949 Apold fue nombrado Subsecretario de Prensa y se desempeñó hasta que renunció el 4 de julio de 1955 para ser reemplazado por León Bouché. Su renuncia fue parte de la renovación que encaró Perón para refrescar su gabinete después de ocurrido el intento de golpe de estado del 16 de junio de ese año.

 

Silvia Mercado en su excelente libro “El inventor del peronismo” (Planeta), la primera biografía política de Raúl Alejandro Apold, el hombre que manejó la poderosa Secretaría de Prensa y Difusión en las primeras dos presidencias de Perón, del 46 al 55.

 

Un periodista con fluidos contactos en el mundo del espectáculo y las antesalas del poder, que se transformó en el principal asesor de comunicación y mucho ayudó a aquel hombre fuerte de una dictadura militar en retirada a proyectar su figura desde su papel como “coronel de los trabajadores” hasta convertirse en el líder laborista que conquistará a las masas en las plazas y las urnas. (Clarín 05/05/2013).

 

Cristina Fernández parece buscar en Aníbal Fernández, en su último intento de mantenimiento del duodécimo año de ejercicio de poder kirchnerista recientemente iniciado, la instauración diaria de un poder que languidece no sólo por su desgaste natural y por su fracaso socio-económico, sino lo que más les acompleja: la fría realidad de la justicia que, de acumular las pruebas suficientes ante la variedad de denuncias, traerá la condena que más temprano que tarde irá produciendo el “efecto dominó” sobre los personeros del régimen encabezados por ella y su familia.

 

Ante la noticia internacional que marcará 2014 como la “caída del muro caribeño” de la isla-cárcel cubana, la primera respuesta de Cristina de Kirchner fue que “los yankees tardaron cincuenta y tres años en reconocer las verdades de Fidel (Castro) durante una de sus secuencias “húbricas” semanales.

 

Nada dijo del logro diplomático del Papa Francisco, casi similar al de Juan Pablo II que lograra la caída del comunismo europeo junto al Muro de Berlín.

 

Esta misma semana que nombró a su mayordomo Oscar Parrilli a cargo de la S.I. (Secretaría de Inteligencia) para tratar de desenmarañar el sortilegio internista que supo armar su marido al heredar a su padrino político Eduardo Duhalde.

 

Más por desconfianza que por ineptitud de sus anteriores señores 5 y 8 (Larcher e Icazuriaga), viejos pingüinos amigos de Néstor Kirchner más nó de ella, comenzó a desbaratar la vieja Secretaría para afianzarla como comisariato exclusivo de ella para luchar contra la oposición que más le duele: la justicia y el periodismo.

 

Pero para tal cambio necesitaba a “su Corach”, aquel encantador de serpientes que su ex líder Carlos Menem imponía cada mañana como “bajada de línea” (nada que ver con Víctor Hugo Morales) del día que se iniciaba prediciendo qué iba a suceder.

 

Y quién mejor que Aníbal Domingo Fernández, uno de los personajes más variopintos de cualquiera de los peronismos que integró, justificador elocuente de lo injustificable, simpático caradura y negador mentiroso. Supo decir de él Eduardo Van der Kooy en “Código Político” que no se sabía si eligió el mejor o al último que le quedaba… (sic).

 

De buen manejo con el periodismo opositor y excelente manejo político-parlamentario, Aníbal ocupará todas las mañanas el lugar desacreditado por Jorge Capitanich quien, ante la conjunción de sandeces resultaba poco creíble hasta para él mismo.

 

De esta manera la presidente tratará de descomprimir  su oscura relación mediática a pesar que, conforme su deseo que esperamos no cumpla, violando explícitamente el artículo 41 de la ley de medios audiovisuales, resumirá en horario central mediante “condena oficial” sus principales frases de cada día “para comunicarse directamente con la gente” y “evitar que la saquen de contexto” según su desconocer e incomprender.

 

Pero la semana tampoco fue tranquila para una parte importante de la oposición. Mientras lo que queda de UNEN lanzaba la fórmula porteña de Martín Lousteau y Fernando Sánchez para la Jefatura de Gobierno, Macri postergaba la definición sobre la fórmula presidencial del PRO ante la tajante negativa de Gabriela Michetti a integrarla.

 

Bien es sabido que Michetti desea ocupar el sillón de Torcuato de Alvear, ya en su nueva sede de Parque Patricios, y que Macri desea para ese sitial que Horacio Rodríguez Larreta sea su sucesor.

 

De aquí a las primarias porteñas del 26 de abril pasará mucha agua bajo los puentes del macrismo y de la oposición.

 

Algunos miembros de UNEN festejaban por anticipado “la bajada” de Gabriela Michetti a sabiendas que era la única “invencible”. “Al pelado nos animamos y en el ballotage le podemos ganar” dijo un operador radical muy cercano a uno de los dos precandidatos a presidente de la Nación por el partido de Alem.

 

Si algo falta saber en este tema de trascendencia nacional es la reacción de Michetti quien ahora tiene el sabot entre sus manos.

 

Como también resta saber si el régimen en retirada reforzará su alocada embestida con todo y contra todos o de la mano de Aníbal tratará de diluir los diarios “incendios” que lo aquejarán en 2015.

 

Sólo resta esperar cómo se escribirá la historia de nuestros descendientes.

 

Que sea mejor que la nuestra…

 

Humberto Bonanata
www.humbertobonanata.com.ar
Facebook.com/humbertobonanataII

Twitter: @hbonanata 

Buenos Aires, Diciembre 21 de 2014

 

 

 

 

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