Lunes, 12 Octubre 2015 12:52

¿Hasta cuándo podrá soportar Scioli su doble estándar?

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"Las elecciones del 25 de octubre son definitivas para todos nosotros. Si los que deseamos un cambio nos presentamos con un voto dividido esperando tomar decisiones posteriores en un ballotage, nos arriesgamos a que el oficialismo gane y se perpetúe en el poder"  
-Mauricio Macri (Carta en su cuenta de Facebook)

 

No lo dejaron debatir. No podía hablar de continuidad porque “el modelo” explota en sus manos. No podía hablar de “cambiar” porque nadie le hubiera creído.

“¿Scioli el Alvear K? Diferencias: austero y codicioso; generoso y mezquino; ejecutivo y pusilánime; lúcido y mediocre; valiente y cobarde.”

“Scioli: la mediocridad se presenta como prudencia; la incompetencia como discreción; la abulia como sabiduría; la codicia como racionalidad.” 

Rogelio Alaniz, columnista  del Diario El Litoral, definió en su cuenta de Twitter, con absoluto realismo –cuasi mágico y sociológico- al candidato de la profundización del kirchnerismo hacia una Argentina con destino vacuo e incierto. 

Para quienes creemos que la historia es cíclica, hace cuarenta años el peronismo en armas se enfrentaba en sus extremos ideológicos. También sabemos cómo fue el final cuando el 24 de marzo a la madrugada desembarcaron “paracaidistas polacos” con el apoyo de la amplia mayoría silenciosa de la sociedad argentina.

Lamentablemente Perón ya no estaba y Balbín solo no podía. López Rega dominaba la escena política de entonces.

Los montoneros del ayer hoy son burócratas de escritorio con cuentas personales en el exterior. Serían incapaces de tomar un arma para defender el “proyecto narc&pop” porque en la práctica ha sido un fracaso.

Los argentinos hoy somos más pobres que en 2003 cuando Néstor tuvo su propio 25 de mayo bajo la falacia de cambiar la historia y el devenir de nuestros tiempos.

Tras el mayor “viento de cola” de nuestros 205 años de historia el kirchnerismo ha vaciado literalmente todos los factores de productividad y estabilidad económica que presagiaba “crecimientos chinos”.

El próximo presidente recibirá en país peores condiciones a las que el proceso militar le dejó a Alfonsín y Menem a De la Rúa.

“Massa es el típico político que cuando llega al poder no vacila en decir que "si hubiera dicho la verdad no me votaban", nos recuerda Alaniz.

Sin ir más lejos, ayer Almorzando con Mirtha Legrand fue crucificado por la monja Martha Pelloni, quien supo liberar a Catamarca del feudo de los Saadi tras el asesinato de María Soledad Morales.

Sus frases “tituladas” de forma efectista cayeron ante la naturalidad y transparencia de una mujer que dedicó su vida a la fe cristiana e hizo de ella una práctica constante.

“Cuando alguien al hablar no mira a los ojos, te está traicionando” decía mi padre. Y Massa nunca pudo mirar de frente y difícilmente podrá hacerlo.

Ni como administrador de la ANSES, ni cuando Jefe de Gabinete justificó el veto de CFK al 82% móvil, ni al apadrinar a Boudou en su ingreso al reinado kirchnerista, Sergio Massa pudo sostener sus mentiras doblegadas por la realidad.

Por el lado de la oposición verdadera que sostiene “Cambiemos” en cabeza de Mauricio Macri y avalado “in totum” por Ernesto Sanz y Elisa Carrió, hecho que muchos “pensadores” no imaginaban tras las P.A.S.O. del 9 de agosto, el llamado a la unidad nacional de Macri resume la expectativa de una sociedad que ya no piensa en sí misma sino en sus hijos y nietos.

"Las circunstancias demostraron en las PASO que Cambiemos es el único frente competitivo que puede ganarle al oficialismo. Si el 25 de octubre esa mayoría, de más de 60% de los argentinos, que votó por una opción distinta al oficialismo vuelve a dividir su voto pensando que después se unirán, eso podría no suceder. Lo digo más claro: si dividimos nuestro voto, podríamos continuar como estamos", añadió.

Más que una carta política es un llamado a la conciencia colectiva.

Sólo faltan trece días para que juntos definamos el destino de nuestra Argentina.

Todos seremos responsables si la democracia –execrada en estos doce años- logra revivir del coma 4 y salir de un túnel divisorio que sólo puede ser traspolado a la dictadura de Rosas o a las dos primeras presidencias de Juan Perón.

El 26 de octubre puede ser tarde para lágrimas.

La eventual victoria de Aníbal Fernández en la provincia de Buenos Aires puede ser la mecha que encienda la disgregación social.

Convencer a cinco indecisos es nuestro deber y consigna.

¡Necesitamos tan poco para evitar la anarquía pre-tiránica!

 

Humberto Bonanata
www.humbertobonanata.com.ar  
www.facebook.com/humbertobonanataII  
Twitter: @hbonanata

Buenos Aires, Octubre 12 de 2015 (Día de la Raza)


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