Domingo, 03 Enero 2016 11:22

Narcogolpe contra la República

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La Morsa es Aníbal

-Declaración testimonial -en juicio- de Solange Bellone, ex pareja de Sebastián Forza

 

Hace sólo cinco días escribíamos en este espacio editorial avalando una de las principales hipótesis sobre la fuga de los sicarios Cristian y Martín Lanatta y Víctor Schillaci: que habían sido sacados y secuestrados del penal de mínima seguridad de Gral. Alvear con apoyo del Servicio Penitenciario Bonaerense y que el futuro de estos secuaces estaba marcado con la muerte como destino final.

 

Era la perspectiva más sólida que transitaba los pasillos oficiales.

 

Como no tenemos mentalidad delincuencial ni contactos con la Agencia federal de Inteligencia, caímos en el mismo error de la dirigencia política gobernante.

 

No los habían secuestrado. Habían huido “a la mexicana”: con complicidad interior y dinero para mantenerse prófugos.

 

El robo de los discos duros de la Oficina de Operaciones Judiciales con sede en la Avda. de los Incas -a cargo de Alejandra Gils Carbó- en el momento en que Mauricio Macri asumía el mando presidencial el 10 de diciembre pasado a las 11.00 hs., como el de seis camionetas misilísticas pertenecientes al Ejército Argentino en los días posteriores, nos marcaba -sin saberlo- que las palabras que me dijera el Vice Gobernador bonaerense Daniel Salvador hace dos domingos presagiaban la dura realidad que a los argentinos de bien, sin importar a quién votaran como presidente, nos agobian.

 

Los primeros seis meses serán muy duros. Debemos amalgamarnos más que nunca porque el problema no será sólo la economía. Nos plantarán miguelitos cada cinco metros para hacernos imposible la gobernabilidad en todos los órdenes.

 

Sin desconocer la experiencia política de cuatro décadas de mi correligionario, debo confesar que, en su momento, lo consideré tremendista.

 

Pero Daniel, lo difícil será aprobar el presupuesto, aunque al final entenderán y acompañarán la nueva gestión de Cambiemos, recuerdo haberle dicho.

 

Y él, con su experiencia, bohonomía, humildad y ubicación no sólo me aseguró que harían lo imposible para que la “ley de leyes bonaerense” no saliera -como ocurrió- sino que aparecerían casi diariamente hechos desestabilizadores en contra del gobierno nacional y provincial de nuestra Argentina.

 

Los hechos le dieron la razón.

 

Los sicarios escaparían de la cárcel -con apoyo interno y externo- y estarían a la deriva causando estragos donde y contra quien fuera necesario.

 

Hasta ahora no hemos visto en los medios televisivos una convocatoria de búsqueda con una recompensa acorde a los personajes de terror con sus rostros actuales. La comunicación social aún no ha demostrado, cada media hora si fuera necesario, la necesidad de capturarlos vivos a estas lacras para una posterior indagatoria respecto su fuga.

 

La inorganicidad en materia de seguridad nacional parece dominar la escena.

 

Justamente en un punto que el pueblo votó con mayor virulencia y desesperación: sentirse protegidos por un Estado presente que no caiga en la rampa de la delincuencia organizada al decir que les “tenían la manzana rodeada en Ranchos” mientras los sicarios visitaban Florencio Varela.

 

Martín Lanatta, sentenciado como el instigador del triple crimen de General Rodríguez en el marco de una operación de tráfico de efedrina, formó una empresa de seguridad con el ex jefe de Asuntos Internos de la Policía Federal, tenía nexos directos con un poderoso comisario mayor de la Policía Bonaerense, cruzó la Triple Frontera en un auto de la Secretaría de Inteligencia y trabajaba para un organismo que controlaba Aníbal Fernández, entonces ministro de Justicia y Seguridad, jefe político de la Federal. Era gestor vip en los registros oficiales de armas de la provincia de Buenos Aires y de la Nación. denuncia hoy en Perfil su subdirectora Emilia Delfino.

 

El periodismo parece demostrar mayor información que los organismos oficiales.

 

En la sentencia por el triple crimen, la Justicia dejó en claro que la banda no habría podido llevar adelante sus empresas ilícitas sin la complicidad, protección y apoyo de la Policía Bonaerense en Quilmes y Berazategui. Es la misma fuerza que los busca desde hace seis días y no puede dar con ellos. sigue diciendo Delfino.

 

El silencio oficial parece darle la razón.

 

Esperamos que en nuestro próximo encuentro semanal los secuaces del narcotráfico organizado en la Argentina, ya se encuentren detenidos bajo orden de Juez competente.

 

No deseamos que se cumpla la profecía de Luís Barrionuevo sobre que “solo el peronismo nos puede gobernar”.

 

Quienes no comulgamos ese ideario populista también merecemos ser parte de nuestro presente e historia.

 

Apoyar el difícil tránsito diario del gobierno republicano encabezado por Mauricio Macri – y tratar de corregir sanamente sus errores- es nuestra obligación en todos los ámbitos libertarios.

 

Humberto  Bonanata
www.humbertobonanata.com.ar
www.facebook.com/humbertobonanataII
Twitter: @hbonanata

 

Buenos Aires, Enero 3 de 2016

 

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