Jueves, 31 Mayo 2018 00:00

Victoria pírrica: perdimos todos

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Luego de consumarse el show parlamentario de diputados y senadores justicialista –de linaje variado e irreconciliable- el Senado de la Nación sancionó una ley de involución tarifaria en violación a los preceptos constitucionales que circunscriben tal facultad a la exclusiva órbita del Poder Ejecutivo Nacional.

 

Los dimes y diretes de tal procedimiento falaz tuvieron la inmediata respuesta del Presidente Macri al vetar esa norma inconstitucional.

El oscurantismo de Sergio Massa se encontró en los hemiciclos de ambas cámaras legislativas. El “cuanto peor mejor” fue la bandera de esta norma viciada de nulidad ab initio. Ellos los sabían pero debían cumplir el objetivo de esmerilar al gobierno de Cambiemos con una propuesta irrealizable a todas luces.

Más aún, presagiando que la “marcha federal” que suelen realizar los “movimientos sociales” mañana sumará un aditamento perverso para la conflictividad social. Ya no sólo el enemigo será el Fondo Monetario Internacional sino el propio Macri al poner en su lugar tal actitud demagógica en estado degradante.

Mucho se ha escrito sobre los genes del peronismo: movimiento de raíz fascista que no sabe soportar la abstinencia del poder y que cuando lo ejerce sabe caminar sobre cadáveres.

Sucede que tampoco logró amalgamar –para superar su genética- los acuerdos que le propuso el gobierno para asimilar los cuadros tarifarios descontando de las facturas de todo el país el impuesto al valor agregado, hecho que hubiera comprometido seriamente las arcas provinciales.

Lamentable el protagonismo diletante de Miguel Ángel Pichetto, el senador más escuchado por todos los miembros del oficialismo quien luego de variadas vueltas elípticas, tal como nos tiene acostumbrado en toda su carrera política, terminó siendo dominado por su raíz corporativa por encima del interés nacional.

A pesar de los agoreros y filogolpistas, el efecto primitivamente negativo de la pseudo-norma se les ha convertido en un boomerang.

La inmediata respuesta de Macri les quitó importancia a su despropósito.

El variado peronismo juntado para la ocasión ha demostrado otra vez el porqué de los cíclicos fracasos de la sociedad argentina desde el 6 de septiembre de 1930 cuando Perón acompañó a “paso vivo” el dictador Uriburu a deponer el gobierno constitucional de Hipólito Yrigoyen.

Al igual que Augusto Timoteo Vandor presenció en el Salón Blanco la asunción del dictador Onganía tras el golpe de 1966 contra Arturo Illia.

Al igual que Eduardo Duhalde, Leopoldo Moreau y otros sátrapas movilizaron a su aluvión zoológico bonaerense para terminar abruptamente los 740 días del gobierno de Fernando de la Rúa para hundirnos en la historia democrática como sociedad impredecible.

Como broche de oro eligió a Kirchner como candidato.

La historia reciente todos la hemos padecido.

Como dice el maestro y expresidente uruguayo Julio María Sanguinetti: “La historia nunca se repite pero se parece”.

Humberto Bonanata  
www.humbertobonanata.com.ar  
www.sancernigimenez.com.ar  
Twitter: @hbonanata  
Buenos Aires, Mayo 31 de 2018

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