Miércoles, 25 Marzo 2020 00:00

24 de marzo, el presidente y el virus de la mentira - Por Luis Gasulla

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El Presidente Fernández subió a las redes sociales un video en el que, una vez más, reinventan la historia sobre la política de derechos humanos.

 

Alberto Fernández es el Presidente de 44 millones de argentinos. De los que lo votaron y de los que no. Por momentos, cumple su rol. En otros, tristemente, no. Sólo se comporta como un ocasional líder de una porción de la población: el kirchnerismo. Fue ese espacio político el que se adueñó de la noble bandera de los derechos humanos. Sus seguidores repiten como si fuesen una secta que la gesta la inventó y creo Néstor Kirchner el 25 de mayo del 2003 pero no fue así.

En un nuevo aniversario del golpe militar más sangriento de la historia argentina, el Presidente de todos los argentinos subió un video a las redes sociales en las que aparecen tres símbolos de los derechos humanos -los de siempre, los que recibieron fabulosos contratos y subsidios durante los gobiernos de Néstor y Cristina, un par de artistas cercanos al kirchnerismo y algunos nuevos afines al albertismo como Lito Nebbia. Así no se construye ciudadanía. Muchos menos, se cierra la grieta.

  • El Presidente, como su vicepresidenta, se empeñan en revivir ese abismo social y lo único que parecen querer cerrar es la historia.
  • La historia señala que hubo un partido político que quiso condenar los crímenes cometidos por la Junta Militar y otro que no.
  • La historia indica que el Juicio a las Juntas provocó un cimbronazo en la justicia y la conformación de la Conadep marcó un antes y un después del país.
  • Que a esa Conadep no quiso integrarse Hebe de Bonafini que, en su intransigencia con el primer gobierno democrático tras siete largos años de oscuridad, dividió a las Madres de Plaza de Mayo.
  • Que fue a Alfonsín a quien un sector de las Fuerzas Armadas quiso voltear mientras, en el frío sur argentino, ningún Kirchner levantaba la voz. Más aún, ni siquiera recibía a Hebe de Bonafini, su futura aliada política y de negocios.
  • La historia enseña que, durante un gobierno peronista, se firmaron los indultos.
  • Que los abogados exitosos no presentaron ni un sólo hábeas corpus.
  • Tampoco nuestro actual Presidente.
  • Que el menemismo los sedujo y no los denunciaban, a esos gobernantes liderados por el riojano patilludo, como “neoliberales”. Eso vino mucho después.
  • La historia recordará a Julio Strassera, un prócer con mayúsculas que se la jugó cuando muchos se escondían.

Es fácil repetir como loros “Memoria, verdad y justicia” 44 años después.

Es sencillo reinventar la historia con Zamba y equiparar a Néstor con San Martín por bajar unos cuadros de unos genocidas que en el 2004 estaban más cerca del arpa que del fusil.

El virus de la mentira provoca un enorme daño al país.

Se esparce en los colegios, universidades, sindicatos y medios de comunicación. Provoca que un símbolo como Estela de Carlotto se alegre de que gobierno Fernández porque si no con Macri se hubiesen muerto muchos más por el coronavirus. Sus dichos confirman que hicieron un gran negocio con los derechos humanos durante el kirchnerismo y que persiste. Simbólico y económico.

El virus de la mentira genera el disparate que un 24 de marzo, Hebe de Bonafini, el otro símbolo, le pida al Presidente argentino que decrete un indulto para los “presos políticos”.

No contestar estos agravios sería sumarse al coro de alcahuetes y fanáticos del poder que vienen reinventando la historia, adueñándose de las causas nobles y propagando ese mortal virus que es la mentira.

Luis Gasulla

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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