Martes, 30 Junio 2020 00:00

Los Médicos y el Código de Hammurabi - Por Omar López Mato

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El Código de Hammurabi es el primer conjunto de leyes de la historia. Fue escrito en 1750 aC por el rey babilónico del mismo nombre y hallado en Susa, en el sudoeste del actual Irán. En esta piedra están grabadas 252 leyes dictadas (supuestamente) por el dios Shamash.

 

La propuesta intentaba unificar los diferentes códigos para que las leyes sean aplicadas uniformemente y evitar que cada uno ejerciese la ley del Talión.

El código regulaba la vida cotidiana, el ejercicio del comercio, el trabajo de los asalariados, el divorcio y castigaba los delitos. Es también la primera referencia a la praxis médica. La mayor parte de las sanciones eran pecuniarias, hecha la excepción de algunas prácticas relacionadas con la salud. Entre ellas, se destacaba la cirugía de cataratas. El código establecía que, si la operación era exitosa, el cirujano cobraba 80 gramos de plata; en caso de no serla, el profesional perdía su mano. Es decir, si hacía su tarea correctamente ganaba el equivalente a 50 dólares (el gramo está a 0.56 dólares), en caso contrario estaría impedido de continuar el ejercicio de su profesión. Desconozco hasta qué punto se aplicó esta ley. Me imagino dos variables: o miles de ciegos por catarata (ya que nadie quería operarlos) o cientos de médicos mancos mendigando por las calles de Babilonia.

COMO ESCLAVOS

Desde entonces, los médicos han ocupado una posición infra dignitatem en muchas sociedades. El mismo código de Hammurabi los ponía en un plano de igualdad con los esclavos. Si la operación de catarata fallaba en un esclavo (la práctica que se hacía entonces era la reclinación del cristalino, cirugía que fracasaba en un alto porcentaje de los casos por la falta de asepsia), el médico debía restituir el valor del esclavo a su amo.

Política semejante reinó en Roma, donde muchos médicos griegos tenían el reconocimiento social de un esclavo o eran esclavos que servían en casa de sus patrones.

No podemos decir que dicha posición subsiste en la actualidad. En plena pandemia y en todo el mundo se ha homenajeado la labor de los profesionales con sonados aplausos... que solo quedaron resonando en la noche.

Después hubo amenazas a médicos por miedo a que pudiesen contagiar en los edificios donde moran, agresiones en la vía pública, recriminaciones y juicios por ser probable vía de contagio.

Los médicos también son víctimas del COVID-19: a la fecha, hay 19 profesionales de la salud muertos y 4.000 infectados. La Argentina está entre los países con mayor tasa de contagio del mundo entre el personal del ámbito sanitario por la precariedad de las condiciones de trabajo.

VARIABLE DE AJUSTE

A este peligro se le suma una nueva afrenta: muchos hospitales le han bajado el sueldo a los médicos o no les permitían trabajar. El 5 de mayo un artículo periodístico afirma que las prestaciones ambulatorias bajaron un 90% con la consiguiente reducción en los ingresos de los médicos.

La situación se hace más acuciante cuando la mayor parte de los profesionales reciben entre 1 y 4 dólares de honorarios por sus consultas (antes de impuestos), fruto del atraso en la actualización de los valores que rondan el 130%, valor que disminuye significativamente en un contexto inflacionario como el nuestro.

Bajo el pretexto de limitar la atención por la posibilidad de contagio, se han descuidado otras patologías. Se calcula que han muerto 6.000 personas por afecciones que en un contexto de normalidad no hubiesen fallecido. Entre ellas se destacan las afecciones cardiovasculares, pero el tema no se limita a las muertes, se reagravan trastornos psiquiátricos, problemas en la rehabilitación de discapacitados, tratamientos de afecciones crónicas, glaucoma, maculopatías, trastornos hematológicos, etc., etc., etc.

El panorama a futuro no es mejor, la crisis económica post pandemia, más toda la estructura de profilaxis que encarece la atención van a atentar contra el ejercicio de la profesión. Pasará mucho tiempo hasta que su médico amigo le estreche la mano, lo atienda sin vestirse de astronauta o lo pueda abrazar si usted necesita consuelo.

Como vemos, los médicos han sido y seguirán siendo una variable de ajuste, como lo han sido desde los tiempos en que Hammurabi hizo escribir en granito las leyes que llevan su nombre.

Omar López Mato

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