Viernes, 10 Agosto 2018 00:00

Trump acorrala a Erdogan y acelera el desplome de la lira

Escrito por  Juan Carlos Sanz
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El presidente de EE UU anuncia severos aranceles a las importaciones de acero y aluminio de Turquía.

El poder absoluto plebiscitado hace apenas seis semanas en las urnas por el presidente Recep Tayyip Erdogan amenaza con tambalearse con la rampante inestabilidad económica de Turquía.

En caída libre, la lira ha perdido un 35% de su valor frente al dólar en lo que va año. El desplome de la moneda nacional se intensificó este viernes —llegando a perder hasta un 20% en el momento más crítico— pese a la promesa del nuevo ministro de Finanzas, Berat Albayrak, yerno del jefe del Estado, de devolver a Turquía a la senda de la ortodoxia financiara. Un tuit de Donald Trump acabó de apuntillar a la divisa con el anuncio de una severa subida de aranceles a las importaciones de acero y aluminio turco, impuesta como sanción por el presidente de Estados Unidos en medio del deterioro de las relaciones bilaterales.

Cuando se encontraba en la cima de su carrera política tas ser reelegido en junio, ungido por vastas atribuciones constitucionales después de tres lustros de victorias electorales encadenadas, el presidente de Turquía asiste a una crisis económica sin precedentes desde la convulsión bancaria de 2001, que propició la llegada al poder del islamista Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP, en sus siglas turcas), fundado por el propio Erdogan. El mandatario apeló este viernes a sus conciudadanos a “cambiar los dólares y el oro que tengan bajo el colchón en una batalla nacional” para frenar el desplome desbocado de la lira, que había llegado a depreciarse durante la jornada en un casi un 20% frente a la moneda estadounidense.

Las tensiones diplomáticas con Washington han agravado el declive financiero, frente al que Erdogan ha llegado a apelar a los turcos. “Si ellos tienen sus dólares, nosotros tenemos a nuestro pueblo y a nuestro Dios”, enfatizó en la noche del jueves. De poco parece haber servido la presentación del plan de reestructuración económica presentado por el ministro Albayrak en el palacio otomano de Dolmabahçe, a orillas del Bósforo.

El flamante ministro de Finanzas, cuya designación desencadenó hace dos semanas el desplome de la Bolsa de Estambul, garantizó la independencia del Banco Central y la disciplina presupuestaria y su voluntad de contar con “inversores y fondos internacionales en los proyectos de infraestructuras”. La ausencia de medidas concretas en su programa de reformas fue recibida por los mercados con una nueva caída de la lira.

A pesar de que el producto interior bruto (PIB) registró un crecimiento del 7,4% el año pasado, la debilidad de la moneda, la elevada inflación (11% en 2017) que golpea a productos básicos y, sobre todo, la fuga masiva de capital extranjero, han desestabilizado de la economía turca, aquejada además de un alto endeudamiento privado. Erdogan, que ha sustentado en la bonanza económica y las grandes inversiones públicas en infraestructuras y equipamiento público su imbatible popularidad electoral, ve peligrar ahora un modelo de desarrollo basado en los bajos tipos de interés. Tras haber revalidado el 24 de junio su mayoría absoluta presidencial y la de su partido en el Parlamento, el líder turco afronta un impredecible cambio de paradigma económico.

El único efecto beneficioso de la progresiva devaluación de la lira turca, que ya ha superado el listón de las seis unidades por dólar en las casas de cambio, ha sido la recuperación del turismo, atraído por los actuales precios de saldo frente a las divisas extranjeras.

En pleno desmoronamiento de la economía turca, la Casa Blanca redobló su pulso con Ankara al anunciar que duplicará, en un plazo por determinar, el tipo arancelario al acero (hasta el 50%) y el aluminio (20%) procedente de ese país. El presidente Trump no tuvo reparos en jactarse en Twitter del desplome de la lira turca ante el “muy fuerte dólar”, que se acentuó todavía más con la represalia de Washington. “Nuestras relaciones con Turquía no son buenas en este momento”, remachó el mandatario republicano.

La tensión entre ambos países aliados en la OTAN se disparó la semana pasada cuando Washington decidió imponer sanciones a Ankara en protesta por la detención del pastor protestante norteamericano Andrew Brunson. El Departamento del Tesoro castigó a los ministros de Justicia, Abdulhamit Gül, y de Interior, Suleyman Solu, con sanciones como la congelación de sus activos en EE UU y la prohibición de llevar a cabo transacciones con ciudadanos de EE UU.

Branson, que lleva 23 años viviendo en Turquía, fue detenido en 2016. Las autoridades turcas le acusan de estar detrás del fallido golpe de Estado de ese año y ha sido imputado por cargos de espionaje y vínculos con organizaciones terroristas. EE UU sostiene que el clérigo es inocente y debería ser liberado. Branson se encuentra ahora en régimen de arresto domiciliario y se enfrenta a una pena de 35 años de cárcel. Delegaciones de ambos países trataron, sin éxito, el miércoles en Washington de hallar una salida del contencioso.

“Estados Unidos está preparado para afrontar la crisis. Turquía ha ido demasiado lejos y ahora la Administración quiere imponer correctivos para lograr lo que quiere”, dice Aaron Stein, experto del Atlantic Council, un laboratorio de ideas en Washington. Sin embargo, sostiene que es incierto el impacto que tendrá la disputa en la relación bilateral y hasta dónde pueden llegar sus repercusiones.

A ojos de Turquía, la relación entre Trump y Erdogan empezó con muy buen pie. En abril de 2017, el estadounidense felicitó a su homólogo de Ankara por su victoria en el referéndum de reforma constitucional pese a las acusaciones de posibles irregularidades por parte de la comunidad internacional. Un mes después, le recibió en la Casa Blanca, simbolizando un cambio de era tras el enorme distanciamiento de su predecesor, Barack Obama, con el mandatario turco en sus últimos años en el Despacho Oval.

Pronto, sin embargo, afloraron las tensiones. Trump autorizó la entrega de armas a milicias kurdas aliadas de EE UU en Siria, desoyendo las quejas turcas. Ankara considera las milicias Unidades de Protección de Pueblo son extensión del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), alzado en armas en el sureste de Turquía desde los años ochenta y ha sido declarado grupo terrorista por EE UU.

El pasado octubre, Washington suspendió la concesión de visados en Turquía tras de la detención de un empleado de su Consulado en Estambul, al que se acusa de participar en el golpe de Estado y tener lazos con Fethulá Gülen, clérigo musulmán turco que reside en EE UU y al que Erdogan acusa de orquestar la fallida sublevación militar de julio de 2016.Acuarelas porteñas. El tango es indisociable de nuestro país y por el interés que despierta entre los extranjeros la realización de este encuentro, se ha convertido en un motivo de atracción turístico, destacado en la agenda de iniciativas culturales de la ciudad.

Voy a correr el albur, aunque salió más temprano y me lleva ventaja. El Festival Mundial de Tango que comenzó en Buenos Aires es, quizá, una de las citas que nos identifican en el mundo con mayor claridad.

Sólo nuestra ciudad puede mostrar tal nivel de sincretismo cultural en la materia. No se trata sólo de danza, "ese sentimiento triste que se baila", como solía decir Enrique Santos Discépolo. Debe existir un contorno, donde además de la música y esos movimientos, a veces sensuales, a veces disruptivos, encajan con los modos, las cadencias, las miradas de aquellos que habitan en la urbe caótica y extendida. Inescrutable para el extraño, indescifrable para el neófito.

Buenos Aires es, ciertamente, mucho más que el tango; pero no sería sin el tango. Así como cada paisaje tiene sus sonidos, el nuestro nace con aquellas milongas bravas de antaño, hasta la música cotidiana que nos habita para tener certificado de porteños.

Baile que sucesivamente ha sido reprobado, ensalzado, satirizado y analizado, como afirma Ernesto Sábato en su obra Discusión y clave, retorna cada año al meridiano del lucimiento, en busca de mostrar la vitalidad incondicional de sus cultores. Porque no se trata sólo de saber bailar. Hay que saber mirar, y sobre todo, escuchar. Cuestiones sobre las que hay mucho que aprender.

ETAPA INTENSA

La máxima expresión musical de la identidad y sensibilidad rioplatense atraviesa una etapa intensa, como ha de quedar en evidencia durante la nueva edición del festival, organizado por la el Gobierno de la Ciudad, desarrollado en sus actividades masivas y abiertas como en las veladas llevadas a cabo en la Usina del Arte y otros espacios cerrados. Hay miles de bailarines, con gran adhesión y jerarquía que concretan las distintas expresiones de la danza.

La mayoría de los declarados bares notables, han sido escenarios tangueros destacados, como es apropiado para una música y danza que desde el principio han estado vinculada a la nocturnidad.

El tango es indisociable de nuestro país y por el interés que despierta entre los extranjeros la realización de este encuentro, se ha convertido en un motivo de atracción turístico, destacado en la agenda de iniciativas culturales de la ciudad. Han sido muchos los visitantes llegados para asistir, tomar lecciones del baile y seguir las diversas actividades previstas.

Además, los recitales de toda una nueva generación de intérpretes permiten compartir experiencias innovadoras. Si nuestra música popular obtiene un notable éxito en las principales ciudades del mundo, en los últimos años se advierte, entre nosotros, la presencia de talentosos jóvenes músicos, un hecho que mantiene viva y renovada la estirpe tanguera.

Mientras los porteños mayores prosiguen unidos a esta música, los jóvenes han sido ganados por la sensibilidad pronunciada, melancólica y sensual de un ritmo consustanciado con la ciudad de Buenos Aires, lo cual ha ido conformando un nuevo circuito de milongas y lugares donde se enseña a bailar. Junto a la función de entretenimiento y al atractivo turístico que presenta, el Festival de Tango contribuye al cultivo intergeneracional de la música que, por excelencia, encarna la sensibilidad porteña. Pero, no alcanza con su pasaporte oficial festivalero.

INDOMABLES

El tango, de origen portuario y desarrollo suburbano, creció mezclado con las crisis, y conserva una esencia salvaje, insaciable e indomable, que sólo puede conocerse en el callejón de los deseos. Allí, donde junto al Troilo Pichuco bandoneón y Astor Piazzolla, todavía arde el espíritu del alba junto a una copa más, que si se bebe, ya no se puede dejar sin otro firulete.

Está muy bien la contienda tanguera oficial, pero también será oportuno que los funcionarios porteños estimen con más consideración a las milongas que se multiplican esforzadamente de barrio en barrio, y van más allá de la oferta exótica del tour de ocasión.

No hay ningún danzarín oficial que nos explique, que en este baile, el hombre es el jefe, quien lleva a su pareja. Pero es la mujer quien marca las fantasías. Casi una réplica de la vida misma en el remanso de una ciudad sin tregua. Será por eso, que la queremos tanto, parafraseando el poema borgeano.

Juan Carlos Sanz

 

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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