Domingo, 13 Enero 2019 00:00

Nuevos indicios de la supuesta coima que cobraron Kirchner y Chávez por la compra de bonos argentinos - Por Daniel Santoro

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Las fechas que dio el ex funcionario K sobre el pago coinciden con planes de viajes y un chavista que participó de la maniobra quedó preso en EE.UU.

 

Documentos oficiales y testimonios confirman parcialmente la confesión de Claudio Uberti sobre el supuesto pago de una coima de 25 millones de dólares al ex presidente Néstor Kirchner por la venta a Venezuela de títulos de la deuda externa argentina entre el 2006 y el 2007. Por un lado, efectivamente como Uberti declaró ante el juez federal Claudio Bonadio y el fiscal Carlos Stornelli, el entonces secretario de Finanzas, Alfredo Mac Laughlin, viajó a Caracas en las fechas señaladas como primer paso de la negociación y, además, firmó 10 de las resoluciones emitidas para vender los títulos llamados Bonar a la Venezuela de Hugo Chávez. Mientras que uno de los funcionarios chavistas participantes de esta compra de bonos argentinos esta semana cayó preso en EE.UU. por corrupción.

Uberti, entonces representante especial de Julio De Vido ante el gobierno chavista afirmó ante la Justicia que por orden de Néstor Kirchner en julio de 2006, tras reunirse en Buenos Aires con el presidente del Banco Central de Venezuela, Nelson Merentes, para pactar la entrega de la coima por la operación se le ordenó viajar a Caracas con Mac Laughlin.

Efectivamente, Mac Laughlin -como dijo Uberti- viajó a Caracas en esas fechas. Según una respuesta oficial de la secretaria de Finanzas ante un pedido de acceso a la información de Clarín, Mac Laughlin estuvo en la capital venezolana entre el 27 y 29 de marzo, entre el 3 y 6 de julio y entre el 11 y el 13 de este último mes de 2006. Para cada viaje se le dio 1700 dólares para el pasaje y viáticos. Clarín llamó por teléfono y mandó un mail al estudio de Mac Laughlin para preguntarle por la versión de Uberti sobre los motivos de esos viajes y hasta el cierre de esta edición no tuvo respuesta.

De todos modos, el fiscal Stornelli ya dispuso una serie de medidas para tratar de verificar la confesión de Uberti y pidió ayuda a la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos, (PROCELAC), especializada en maniobras financieras.

De acuerdo a la respuesta al pedido de acceso de este diario, la compra total de títulos de la deuda argentina llamados Boden 2012 o Boden 2015 por parte de Venezuela fue por "6.128 millones de dólares" a precio nominal. De ese total, unos 2.600 millones de dólares fueron emitidos durante la gestión de Mac Laughlin como secretario de Finanzas de la entonces ministra de Economía, Felisa Micheli en la presidencia de Néstor Kirchner.

Durante la presidencia de Néstor Kirchner se vendieron a Venezuela unos 1.300 millones y en la de Cristina Kirchner, otros 4.800 millones de ese total. En el período de Néstor, Mac Laughlin firmó 10 resoluciones ampliando las ventas de Boden que dicen se realizaron a “precio de mercado por suscripción directa de la República Bolivariana de Venezuela, a través de las entidades que ésta designe”. Las suscripciones se realizaron a través del Banco de la Nación y el Banco de Desarrollo Económico y Social de Venezuela (Bandes), “sin pagarse ningún tipo de comisiones”, dice el documento oficial.

La misma operatoria hizo Chávez con bonos de Cuba, Brasil, Ecuador y y otros países para armar un porfolio de los llamados bonos del sur y lanzar una "geopolítica financiera" chavista frente a los EE.UU. Según el ex director del diario Ultimas Noticias, Elezar Díaz Rangel, los bancos intermediarios para la venta de ese portfolio fueron 15. “La lista que se ofrece va de más a menos, es decir, según la cantidad manejada: “Barclays Bank PLC (más de 2.000 millones), Lehman Brothers, Calyon, Welstb AG, AB Svensk Expotkredit Sek, HSBC Bank USA, Credit Suisse, Deustche Bank AG FLR, Dresdner Bank AG, ING Bank NV, Morgan Stanley, BNP Paribas y JP Morgan”, agregó Díaz Rangel.

Una fuente judicial explicó a Clarín como se supone fue la maniobra. Los bancos “amigos” del chavismo compraron los bonos argentinos al dólar oficial en Venezuela, que es muy bajo. Luego, las “entidades financieras compradoras los habrían vendido a inversores de ese país con un recargo del 20 % / 25%”, especulando con la diferencia entre el dólar oficial y el paralelo en Venezuela.

En su ampliación de indagatoria como arrepentido, Uberti reveló cómo Chávez aceptó el pedido de Kirchner de mandarle "11 de los 25 millones de dólares" de la "ganancia" en un vuelo privado . El acuerdo eran US$ 25 millones para Kirchner y US$ 25 millones para Chávez, mientras que los bancos intermediarios se llevaron otros US$ 50 millones.

Mclaughlin era un viejo conocido de Néstor. Había asesorado, como presidente del Deustch Banck, a Kirchner sobre cómo invertir en el exterior los US$ 630 millones de los fondos de Santa Cruz. En el 2003, Kirchner tenía una cuenta con US$ 1,7 millón en el Deustch Bank de Nueva York. Luego fue nombrado secretario de Finanzas de la Nación.

En su declaración, a la que accedió Clarín de fuentes judiciales, Uberti recordó que en agosto de 2005 escuchó a Kirchner que le dijo al entonces ministro de Economía Roberto Lavagna: “Explicale a Chávez cómo es el tema de la ayuda financiera que necesitamos”. Entonces, Lavagna le respondió: “Necesitamos que compre unos 500 millones de dólares de bonos argentinos”.

Consultado por Clarín, ex el secretario de Finanzas de Lavagna, Guillermo Nielsen, confirmó esa parte de la versión de Uberti. “El origen de los bonos fue una oferta de Chávez a Néstor Kirchner en la cumbre de Las Américas de Mar del Plata en que participaba George Bush (hijo), y había incluso una Contracumbre en simultáneo”. Lavagna “vuelve de esa reunión y nos dice a mí y a mi equipo que nos darían un crédito por U$S 500 millones. Yo sugerí por qué, en cambio, no les vendemos bonos por U$S 500 millones”, dijo Nielsen. "Un préstamo se presta para negociaciones y renegociaciones y da lugar a que se pidan cosas por fuera de lo financiero. Los bonos se los damos y cuando no los quieran más van y los venden en el mercado", contó. A Lavagna le gustó la idea, se la llevó a Kirchner y luego Nielsen partió a Caracas para armar el sistema que, en principio, era solo una necesidad financiera del estado argentino.

“Era muy sencillo, se los vendíamos a la cotización promedio entre las pantallas de Bloomberg y de Reuters durante unos minutos de la rueda en New York después del mediodía. Otra ventaja es que el mercado estaba cotizando los bonos más altos, con lo cual la tasa implícita (que es el valor inverso del bono) nos estaba bajando”, explicó Nielsen.

Al preguntársele si sabía que bancos habían hecho de intermediarios, contestó que “fue una operación Gobierno-Gobierno, no hubo entidades financieras que operasen como intermediarias. En Caracas los bonos los recibía el Banco de Desarrollo de Venezuela, y que hacía después no lo sabíamos ni nos interesaba. Nos interesaba que no salieran a reventar los bonos en el mercado, y eso lo conversé con ellos. Eran bancos venezolanos amigos del régimen, pero para nosotros eran entidades desconocidas”.

Cuando se le contó que Uberti dijo que el presidente del Banco Central de Venezuela, Nelson Merentes le explicó a Mc Laughlin supuestamente cómo traer la "ganancia", Nielsen contestó:” Mi impresión es que cuando hicimos la primera operación los chavistas no se habían avivado del rulo que después empezaron a hacer. Les cedían los bonos al cambio oficial, y estos bancos los revendían al dólar paralelo de Caracas". Al preguntársele si había alguna forma de saber qué bancos venezolanos intervinieron, además del Banco de Desarrollo (Bandes), respondió: “No es fácil porque era algo interno en Caracas. Era la runfla de ellos, nosotros les colocábamos los bonos y nos llevábamos la plata. Te confieso que lo que leí de Uberti me llenó de asombro, pero es algo posterior a la primer colocación”. Recordó que el Bandes era estatal, y “su presidente en ese momento era un paracaidista que se había sublevado junto con Chávez, y habían estado presos juntos. Me contó él cuando armamos la colocación”, agregó Nielsen, en alusión a Alejandro Andrade Cedeño.

Precisamente, en la primera semana de enero de 2019, la justicia de Estados Unidos impuso 10 años de prisión por lavado de activos a Andrade Cedeño, quien, por haber colaborado con la investigación, se benefició con la reducción de la condena y no irá a la cárcel. Andrade Cedeño hace unos años se había radicado en EE.UU.

La sentencia fue dictada por el juez federal Robin Rosenberg, del Distrito Sur del estado Florida. Andrade -teniente retirado del Ejército que fue guardaespaldas de Chávez, ex presidente del Bandes y tesorero de Venezuela entre 2007 y 2010- había admitido hace un año que recibió "sobornos por 1.000 millones de dólares" y lavó ese dinero con inversiones en Florida que van desde suntuosas casas a caballos de raza.

Además, de los registros de audiencias de la Casa Rosada de la época, se comprueba que Merentes se reunió con Kirchner y de Vido el 8 de febrero del 2006 por “el tema gasoducto” del sur y que del encuentro participó Uberti. Seis meses después, De Vido recibió al ministro de Energía de Venezuela, Rafael Ramírez Carreño para hablar de “la relación bilateral”, entre otros encuentros que coinciden con las fechas dadas por Uberti al juez.

En su confesión, Uberti dio más detalles de cómo habría sido el supuesto pago de la coima. Luego del ok de Lavagna, Uberti, en diciembre de 2005, viajó a Caracas con el subsecretario de Combustibles, Cristian Folgar. Sorpresivamente, Chávez los invitó al palacio Miraflores -sede del gobierno- y durante una charla de tres horas les preguntó si aún la Argentina necesitaba los 500 millones. Uberti, entonces, le pidió permiso a Chávez para salir y llamar a Kirchner. Finalmente, lo ubicó, a través del secretario privado Daniel Muñoz y al trasladarle la pregunta, el presidente le contestó: “Pedazo de pelotudo, decile a ese que los mande inmediatamente”. Volvió a la reunión y le comunicó a Chávez el mensaje sobre los denominados bonos Boden 2012. Cuando regresó a Buenos Aires, la operación ya se había realizado, contó en un escrito que tuvo el patriciono legal de Alejandro Higa.

En julio de 2006, varios meses después de la renuncia de Lavagna y su equipo a Economía, Uberti estaba en una reunión con el entonces gobernador de Córdoba, Juan Manuel de la Sota, y su equipo, en la capital cordobesa, cuando recibió una llamada urgente de Ana Carelli, secretaria privada del entonces ministro de Planificación, Julio De Vido, quien le ordenó “volver urgente a Buenos Aires porque estaba el ministro de Economía de Venezuela, Nelson Merentes”. Pidió disculpas y regresó ese mismo día a Buenos Aires.

Apenas arribó, secundó a Merentes y lo acompañó en un auto oficial hacia el aeropuerto de Ezeiza, donde le dio explicaciones técnicas -que no entendió- sobre “lo bien que les estaba yendo con los bonos argentinos”. Sacó una tira de impresión de una cuenta bancaria y le señaló que “acá están las ganancias, pregúntale a tus superiores cómo les hacemos llegar su parte”.

Uberti recordó que Merentes le mostró “muchísimas cuentas y por montos elevados” y le explicó cómo era la maniobra. “Ellos buscaban bancos de inversión 'amigos' y le entregaban los bonos argentinos; con esos bonos los bancos iban al mercado financiero venezolano y conseguían, gracias a las gestiones del gobierno chavista, dijo, dólares al cambio oficial. Luego esos dólares los vendían en el mercado informal. La diferencia, según me explicó, se la quedaban mitad los bancos y mitad los gobiernos”.

Entonces, Merentes le indicó que “le avisara a mis superiores que tenían la plata que les correspondía a ellos, que me dijo queeran algo así como 25 millones de dólares y que necesitaba instrucciones de qué hacer con ella”.

Inmediatamente, se comunicó con De Vido para transmitirle el mensaje de Merentes y éste le contestó: “Hablá con el malo”, en alusión al presidente Kirchner.

Al día siguiente, Uberti le trasladó la pregunta de Merentes al propio Kirchner, quien lo instruyó así: “Te vas con Alfredo urgente a Venezuela y que Merentes le explique bien a él cómo es la operación”.

A los dos días, viajó con el secretario de Finanzas y ex banquero Mc Laughlin a Caracas “en un avión chico contratado por el gobierno”. En la capital venezolana los recibió Merentes. “Yo era la cara 'conocida' pero no tenía ningún tipo de injerencia en la conversación (y la verdad, no entendía mucho). Merentes le explicó a Mclaughlin qué hacían con los Boden 2012”.

“No tengo conocimiento si el presidente Kirchner y Mc Laughlin se reunieron, pero lo que puedo afirmar es que a los dos o tres días de regresar de aquella visita me llamó Néstor Kirchner y me dijo: 'Decile a tus amigos venezolanos que quiero la mitad de lo recaudado en billetes físicos en Buenos Aires'”, agregó Uberti en su ampliación de indagatoria.

A fines de julio del 2006, Chávez arribó al aeroparque metropolitano y Uberti le transmitió cara a cara el pedido de Kirchner. Con naturalidad, el presidente venezolano, entre una multitud de funcionarios, llamó a Merentes y le dijo que se reuniera con Uberti para arreglar “el asunto”. Se encontraron en el Sheraton y le solicitó enviar los “billetes a Buenos Aires”. Sorprendido, Merentes contestó que le parecía “imposible” y que él no sabía cómo instrumentar una operación de este tipo.

Al transmitirle a Kirchner esa respuesta, recibió como contestación un insulto: “Pedazo de pelotudo, yo me encargo”.

Días después, Kirchner le ordenó que volviera a Caracas, donde se reunió con el ministro de Energía y titular de PDVSA, Ramírez Carreño, quien le dijo que tenía instrucciones de instrumentar el “envío de 25 millones de dólares al sur”, a través de la petrolera estatal. Ramírez Carreño precisó que la gestión la iba a realizar Diego Uzcategui -presidente de la sucursal argentina de PDVSA- y que por teléfono iban a hablar de la coima como "la refinería”. Días después el titular de PDVSA lo llamó para avisarle que iba un avión de su empresa con “11 técnicos de la refinería”, en alusión a la coima.

Junto con el secretario privado de De Vido, José María Olazagasti, fue al sector militar del aeroparque metropolitano a recibir a los funcionarios venezolanos que venían en el avión. Olazagasti “se encargó de los trámites y el control”. En el hall, Uzcategui “separa tres o cuatro valijas” del resto y le dijo a Uberti: “Estas son tuyas, confirmando que tenían 25 millones de dólares”. Desde el aeroparque se trasladó hasta el departamento de los Kirchner de Juncal y Uruguay donde le entregó las valijas con el dinero al secretario privado, Daniel Muñoz.

En abril de 2007 durante una reunión cumbre de presidentes sudamericanos realizada en la Isla Margarita, Kirchner lo llamó a su habitación y le ordenó que les exigiera a los venezolanos que “carguen en el avión presidencial el resto del dinero por la operación”.

Le trasladó el pedido a Ramírez Carreño y éste le contestó que “era imposible, puesto que había en la isla más de 15 presidentes con sus delegaciones y su correspondiente personal de seguridad”.

Ante esta situación, Kirchner le ordenó que transmita a los venezolanos un mensaje sin vueltas: “Si no me cargan la guita en el avión, mañana no voy a la ceremonia de cierre de la cumbre”. Sin embargo, Ramírez Carrero insistió en que era “imposible”.

En el vuelo de regreso a Buenos Aires, Muñoz le advirtió que no se durmiera que Kirchner iba a llamarlo en cualquier momento. Viajaban en un Jumbo alquilado a Aerolíneas Argentinas. A mitad del viaje, el presidente lo convocó y le lanzó todo tipo de insultos por su “inoperancia”.

“Pedazo de pelotudo, inútil, nos volvemos con las manos vacías. Al final sos más empleado de los venezolanos que mío. Los venezolanos te agarraron de forro”, le lanzó. Y lo mandó a la parte de abajo del avión, como escarmiento. Al llegar a Buenos Aires, renunció a su cargo en medio del escándalo por la valija de Antonini Wilson de la que afirmó no haber conocido su contenido.

Antes de la confesión de Uberti había otros indicios de la llegada de dólares desde la Venezuela chavista. La valija de Antonini Wilson fue descubierta el 4 de agosto del 2007 por María Luján Telpuk, agente de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA). La causa de la valija de Antonini se había cerrado y la reabrió el mes pasado el juez en lo penal económico Pablo Yadarola, quien procesó a Uberti y otros.

Antes en el 2010, luego de la denuncia pública del ex embajador argentino Eduardo Sadous, el banco suizo UBS le pidió datos al Bandes para investigar si había habido operaciones de lavado de dinero, tal como reveló Clarín en el 2013.

Como consecuencia de la negativa del Bandes a dar “información detallada” de las operaciones, el UBS cerró la cuenta del fideicomiso. Según las fuentes, el banco suizo pedía datos sobre los movimientos financieros de las cuentas de la venezolana Compañía de Mecanizado Agrícola y Transporte Pedro Camejo S.A., y la argentina Madero del Plata S.A. (ex Madero Trading) para investigar si hubo lavado de dinero. Este aspecto de la relación con Venezuela lo investiga el juez federal Julián Ercolini.

En un cable secreto enviado por el entonces embajador argentino en Venezuela, Eduardo Sadous, a la Cancillería, y fechado el 28 de mayo del 2004, saltó la punta de la turbia relación financiera de los Kirchner con Chávez.

El informe relata que ese 3 de junio iba a llegar a Caracas una delegación oficial presidida por el secretario de Minería, Jorge Mayoral, e integrada por el presidente del OCCOVI, Claudio Uberti; el presidente del INTA, Carlos Cheppi; el jefe de ceremonial de Planificación Federal, José María Olazagasti; y la asistente de ese ministerio, la rubia Victoria Bereziuk.

Agrega, en potencial, que el objetivo de esa comitiva sería tomar contacto con la petrolera PDVSA, el Bancoex, y el Ministerio de Energía y Minas; y el Ministerio de Agricultura.

Sadous cerró su cable secreto con un ruego diplomático: “Por lo expuesto, y debido al total desconocimiento de esta sede sobre ese particular, se agradecerá poder recibir confirmación de la misma, así como programa de actividades y vuelos respectivos”. Era el primer indicio de la “embajada paralela” que manejaba De Vido, a través de Uberti.

Como otro antecedente de las maniobras con los acuerdos bilaterales con la Venezuela chavista, Sadous informó además a la Cancillería que habían desaparecido “90 millones de dólares de la cuenta del fideicomiso que estaba en un banco en Nueva York (una sucursal del UBS) cuando lo trajeron a Caracas, lo vendieron en el mercado negro de dólares y luego pusieron esa plata en el mercado oficial, donde se hicieron de una diferencia de 14 millones de dólares. Esto fue en enero de 2005 y fue lo que motivó mi reemplazo por Nilda Garré”. Esa diferencia, al igual que con los bonos, había sido la misma maniobra especualtiva con el dólar paralelo en Venezuela.

Sadous fue embajador en Caracas entre2002 y 2005 cuando fue removido por Kirchner y luego en el 2010, cuando la diputada del ARI Elisa Carrió hizo trascender su cable secreto, De Vido le hizo un juicio y logró procesarlo por falso testimonio con el apoyo de jueces adictos a los K.

Daniel Santoro

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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