Viernes, 01 Marzo 2019 00:00

Trump y Kim se acusan mutuamente del fracaso del acuerdo sobre desarme nuclear

Escrito por  Pablo M. Díez
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El norcoreano afirma que pidió el levantamiento parcial y no total de las sanciones, como dijo el líder estadounidense.

Rompiendo una vez más todas las normas de la diplomacia, Donald Trump hizo saltar ayer por los aires su segunda cumbre con Kim Jong-un en el último minuto. Aunque la Casa Blanca había anunciado el día anterior la firma de una declaración final tras las reuniones de la mañana y un almuerzo conjunto de trabajo, el magnate dejó plantado al joven dictador cuando la mesa estaba ya puesta. De improviso, su delegación se marchaba del hotel Metropole de Hanói, donde se estaba celebrando su encuentro con Kim Jong-un, rumbo al JW Marriott, donde Trump se ha alojado estos días. Junto al secretario de Estado,

Mike Pompeo, allí explicó su versión de lo sucedido en una rueda de prensa a la que asistió ABC, seleccionado entre los medios que cubrían la cumbre. «Ha sido por las sanciones.

Básicamente, querían que fueran levantadas por completo y no podíamos hacer eso. Estaban dispuestos a desnuclearizar una gran parte de las zonas que queríamos, pero no podíamos renunciar a todas las sanciones por eso. Así que seguiremos trabajando y ya veremos», contó el presidente de EE.UU.

Según Trump, el desacuerdo radicó en que el régimen comunista de Corea del Norte estaba dispuesto a desmantelar su reactor nuclear de Yongbyon, que es su principal centro de producción de bombas atómicas, pero no otras instalaciones militares ni una planta de enriquecimiento de uranio. «Nos hemos marchado porque el secretario de Estado, Mike Pompeo, y yo hemos pensado que no era bueno firmar lo que había. Han sido dos días muy productivos, pero a veces hay que marcharse» sentenció.

Pasada la medianoche, el ministro de Exteriores norcoreano, Ri Yong-ho, desmintió a Trump. En una comparecencia en el hotel Meliá, donde está alojada la delegación norcoreana, leyó un comunicado en el que aseguró que Kim Jong-un no había pedido el levantamiento de las once resoluciones de sanciones de la ONU que pesan sobre el régimen, sino de las cinco que afectan a la economía civil.

A cambio, ofreció desmantelar el complejo nuclear de Yongbyon, incluyendo sus instalaciones de plutonio y uranio, bajo la supervisión de inspectores estadounidenses. «Cuando EE.UU. nos pidió dar un paso más, quedó claro que no iba a aceptar nuestra propuesta. Es difícil saber si habrá una oferta mejor, pero nuestra propuesta no cambiará incluso aunque EE.UU. proponga negociaciones otra vez en el futuro», prometió en su alocución, emitida en directo en internet por la televisión surcoreana YTN.

Aunque Trump había insistido horas antes en que seguiría negociando con Corea del Norte por su buena relación con Kim Jong-un, estas acusaciones mutuas pueden hacer descarrilar el acercamiento que habían iniciado ambos países. Lo peor de todo es que, según informa la agencia Yonhap citando a un funcionario norcoreano, «Kim Jong-un puede haber perdido el apetito por seguir negociando con EE.UU.».

«Ha habido un choque de trenes porque las demandas de cada uno eran muy altas», analiza para ABC Paik Hak-soon, presidente del Instituto Sejong de Corea del Sur. A su juicio, «Kim Jong-un conoce los problemas de Trump en Washington (en referencia a los trapos sucios que está aireando su ex abogado personal, Michael Cohen) y pensaba que necesitaba un éxito.

Por su parte, el presidente estadounidense cree que Pyongyang ha cambiado su estrategia militar por el desarrollo económico y tiene que hacer concesiones en el asunto nuclear y militar si quiere conseguir su ayuda». A pesar del estrepitoso fracaso de la cumbre, solo ve «una guerra de nervios entre ambos dirigentes» y destaca que «ha habido una mejora de las comunicaciones» y seguirán negociando.

El inesperado fiasco de la cumbre cayó como un jarro de agua fría en Corea del Sur, donde su presidente, Moon Jae-in, preparaba un plan de cooperación económica para relanzar los proyectos conjuntos con el Norte que permanecen cerrados: el polígono industrial de Kaesong en la frontera del Paralelo 38 y el complejo turístico del monte Kumgang.

«Es lamentable que el presidente Trump y el presidente Kim Jong-un no hayan alcanzado un acuerdo completo», valoró en un comunicado la Oficina Presidencial surcoreana, que prometió seguir impulsando el diálogo. Desde el Air Force One, Trump llamó a Moon Jae-in para informarle de los pormenores de la cumbre y pedirle que siga mediando con el régimen de Pyongyang.

Para presionar a Kim Jong-un, Trump canceló el año pasado la cumbre de Singapur a unos días de que tuviera lugar y luego se acabó celebrando. La cuestión ahora es saber cómo afectará este revés a la confianza mutua que ambos estaban empezando a darse.

Pablo M. Díez

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