Miércoles, 20 Marzo 2019 00:00

Trump se inclina por dar a Brasil privilegios similares a sus aliados los de la OTAN

Escrito por  David Alandete
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Al recibir a Bolsonaro en la Casa Blanca para el primer encuentro entre ambos, el presidente de EE.UU. dijo que Brasil y Estados Unidos «nunca han estado más cerca»

La gran sintonía política que existe entre Donald Trump y Jair Bolsonaro se tradujo el martes, durante el primer encuentro entre ambos en la Casa Blanca, en el firme apoyo de Estados Unidos a que Brasil se convierta en uno de sus aliados militares preferentes y la promesa de este de que participará en una coalición armada si finalmente esa es la opción elegida para forzar la salida del régimen de Nicolás Maduro de Venezuela. «Soy el primer presidente brasileño en mucho tiempo que no es antiamericano», proclamó Bolsonaro, quien dijo que no tiene ninguna duda de que Trump será reelegido en las elecciones de 2020.

«Como le he dicho al presidente Bolsonaro, tengo la intención de designar a Brasil como aliado preferente no perteneciente a la OTAN, o posiblemente incluirlo como aliado de la OTAN», dijo ayer Trump durante una conferencia de prensa conjunta. Cualquiera de los dos escenarios es un gran logro para Bolsonaro, que con esa designación tiene trato preferente en la compra de armamento militar fabricado en EE.UU. Hay ya 17 países que tienen relación preferente con el Pentágono aunque no están en la OTAN, y entre ellos destacan Japón, Israel, Egipto y -el único latinoamericano hasta el momento- Argentina.

Las cadenas de televisión norteamericanas destacaban ayer la gran sintonía entre los dos políticos populistas y se referían a Bolsonaro como «el Trump del trópico». Ambos escenificaron la creación de un nuevo eje entre Washington y Brasilia, abiertamente opuesto al expansionismo comunista de Cuba a través Venezuela y Nicaragua.

Bolsonaro quiso visitar en su primer día en Washington el cuartel general de la CIA, de la que dijo que es «una de las agencias de inteligencia más respetadas del mundo». Varios documentos desclasificados en años recientes han revelado el apoyo del Gobierno de EE.UU., a través de la misma CIA, a un golpe de estado de las fuerzas armadas contra el presidente Joao Goulart en 1964. Celso Amorín, que fue ministro de Exteriores con Luiz Inacio Lula da Silva, criticó ayer «la sumisión» de Bolsonaro ante la CIA. «No he visto nunca algo así», dijo.

La noche antes de verse con Trump, Bolsonaro organizó una cena en la embajada brasileña a la que invitó a Steve Bannon, estratega político de la nueva derecha populista y considerado por muchos artífice de la victoria de Trump. Uno de los hijos del presidente brasileño, el diputado Eduardo Bolsonaro, se ha unido al grupo político fundado por Bannon para exportar sus ideas fuera de EE.UU., una causa a la que quiere sumar a Vox en España.

Durante la rueda de prensa conjunta de ayer en la Casa Blanca, Bolsonaro detalló las razones que le unen a Trump: «Brasil y EE.UU. avanzan juntos en sus esfuerzos a favor de la libertad y el respeto al modelo de familia tradicional, el respeto a Dios nuestro creador y contra las ideologías de género, lo políticamente correcto y las noticias falsas». Trump, a su lado, asintió y le dio luego las gracias. «Estoy muy orgulloso de usted», le respondió.

En febrero, el presidente brasileño permitió la entrada en el país de la ayuda humanitaria de EE.UU. para llevarla hasta la frontera de Venezuela, de donde no pasó. Preguntado sobre si sumaría al ejército de Brasil, el mejor dotado de Sudamérica, a una coalición armada para deponer a Maduro, Bolsonaro no dudó: «Estoy más que dispuesto a hacer lo que sea necesario para avanzar la causa de la libertad y la democracia en un país que hasta hace poco era uno de los más ricos del continente». Trump reiteró, como suele hacer, que «todas las opciones están sobre la mesa», incluida la militar.

Más sanciones

De todos modos, Trump quiso despejar las dudas sobre una intervención inmediata: «Preveo que las cosas cambien, pero déjenme que les diga que aún no hemos aplicado las sanciones más duras. Podemos aplicarlas, y estamos considerando todas las opciones, pero recuerden que aún no hemos impuesto esas sanciones más duras». Aparte de haber congelado fondos y activos de casi un centenar de altos mandos del régimen de Maduro, Trump ha impuesto un embargo del crudo venezolano en EE.UU. Y ayer, la Casa Blanca sancionó a la empresa estatal de extracción de oro, Minerven, y a su presidente, Adrián Antonio Perdomo.

Bolsonaro concedió además una entrevista al canal de televisión preferido por Trump, Fox News, donde apoyó expresamente las políticas migratorias de su aliado: «La gran mayoría de posibles inmigrantes no tienen buenas intenciones. No quieren hacer el bien o lo que es mejor para la ciudadanía de EE.UU.». El día anterior, su hijo Eduardo, que le acompañó durante la visita, dijo en un evento con Bannon en el hotel Trump de Washington que los inmigrantes ilegales de Brasil en EE.UU. son «una vergüenza nacional».

Vive en EE.UU. más de medio millón de brasileños, una buena parte de ellos en situación irregular. Estos necesitan obtener un visado para entrar en el país, bien sea por motivos personales, académicos o profesionales. Hasta esta semana, Brasil también requería visado a los norteamericanos, sobre todo por reciprocidad diplomática. Bolsonaro anunció antes de su visita a Trump que levantará la exigencia de visado a los norteamericanos, para facilitar las visitas por turismo y negocios.

A petición de Bolsonaro, Trump apoyó ayer públicamente el ingreso de Brasil en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), una institución de cooperación internacional compuesta por 36 estados desarrollados y cuyo objetivo es coordinar políticas sociales y económicas. El ingreso en la OTAN lo tiene mucho más complicado Brasil, pues en realidad esa alianza la integran EE.UU. y Canadá con sus socios europeos y Turquía. Además, Brasil apenas invierte un 1,3% de su PIB en defensa, lejos del 2% que la Casa Blanca exige a sus socios de la OTAN.

Como regalo, Bolsonaro le dio al presidente estadounidense una camiseta de la selección de fútbol de Brasil, con los icónicos colores amarillo y verde, en cuya espalda se leía «Trump» y el número 10, el de Pelé. Trump, por su parte, le regaló a Bolsonaro una camiseta de la selección norteamericana con el número 19 bajo el apellido del presidente brasileño. «Tienen grandes jugadores, aún me acuerdo de Pelé y de muchos otros», dijo Trump en el Despacho Oval. «Aunque yo soy más joven que usted, también me acuerdo de Pelé», bromeó Bolsonaro, que tiene 63 años, nueve menos que Trump.

David Alandete

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