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Domingo, 24 Marzo 2019 00:00

El corresponsal de ABC en La Habana relata su detención

Escrito por  Jorge E. Rodríguez
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Fue apresado e interrogado cuando se dirigía a cubrir una información cerca de la base de Guantánamo.

Cuando el embajador de Cuba comisionado en España, Gustavo Machín Gómez, remitió recientemente una carta al director de ABC donde cuestionaba mis informaciones críticas contra el régimen cubano, también dejó en evidencia su torpeza diplomática.

Síntomas de un régimen desesperado que no ha logrado reinventarse dentro de un escenario político cambiante, y está obligado en su aislamiento al uso de la represión y de métodos coercitivos contra la sociedad civil, los sectores opositores y la prensa independiente.

Sin embargo, es justo afirmar que la torpeza de Machín Gómez no es privativa de su gestión diplomática, sino que es extensiva a toda la estructura de poder gubernamental definida y controlada desde el Partido Comunista (PCC), único partido político legal en la isla.

La posibilidad de un éxodo masivo en Cuba, a partir de los rumores de que la Base Naval de Guantánamo estaría recibiendo a todo ciudadano cubano que llegara a esta instalación militar de los Estados Unidos, obligó al régimen a la militarización del municipio de Caimanera con efectivos de Tropas Especiales, incremento de Tropas Guardafronteras y controles policiales para impedir el acceso a este territorio.

Según criterios de Machín Gómez expresados en su carta, «Cuba es un país que avanza, a pesar de las dificultades y de la guerra económica a la que es sometida. Cuba es un país que confía en su futuro, construido por el pueblo cubano. No es un país cercano a un ‘éxodo masivo’».

Una visión que contradice, totalmente, lo que realmente acontece dentro de la isla, donde un número indeterminado de ciudadanos, no residentes en Caimanera, fueron obligados a abandonar este municipio, mientras que otros han sido encarcelados por intentar llegar a esta zona desde distintos lugares del país.

Controles en la línea del tren, carreteras con barricadas y lanchas rápidas custodiando la bahía impidiendo a sus residentes bañarse en el mar o salir de pesca, es el panorama actual de este municipio guantanamero, y que se ha extendido a toda la provincia: está restringido el acceso a todo ciudadano que no resida en ella, salvo visitas a familiares verificadas, de trabajo «autorizados por el régimen» o viajes de turismo.

Interesado en realizar un segundo reportaje, in situ, sobre esta situación, decidí embarcarme hacia el oriente del país. En la tarde del jueves 21 de marzo, apenas una hora después de abordar, en el punto de control que limita a las provincias de La Habana y Mayabeque, el autobús fue detenido para una presunta requisa por dos oficiales de policía y el agente de la Seguridad del Estado identificado como Camilo, que durante los últimos cinco años se encarga de los operativos contra los periodistas independientes radicados en La Habana.

Este hecho me alertó, permitiendo escribir un mensaje a mi colega de trabajo con quien previamente había coordinado el relato de mi viaje, en caso de que la Seguridad del Estado me interceptara en el camino. Después de ser identificado, requisado y conminado a bajar del autobús me exigieron apagar el celular. Cinco minutos más tarde un coche policial me condujo hacia la unidad policial donde fui encerrado en un calabozo sin que se registrara formalmente mi detención.

Durante el interrogatorio al que sería sometido, horas más tarde, el agente de la Seguridad del Estado, Camilo, me dejó entrever que mi detención era una medida que estarían aplicando a todos los periodistas independientes que intentasen llegar al oriente del país, fundamentalmente a Guantánamo y Holguín.

Informaciones obtenidas sobre Holguín también habrían revelado la militarización y restricción de acceso en dos de sus municipios costeros, Banes y Holguín, cercanas a Dos Bahías, la unidad naval más importante del ejército cubano en la costa norte.

La vigilancia sobre mi persona, según me informó este agente durante el interrogatorio, se había establecido a raíz de que Machín Gómez remitiese su carta a ABC. Aseguró además que existía un listado de todos los periodistas independientes, y que en cada provincia se había tomado la medida de ser interceptados en caso de dirigirse hacia zonas orientales.

Que el trabajo de un periodista independiente haya movilizado a elementos de la policía política, y que un diplomático cubano interrumpa sus menesteres para cuestionar la libertad de prensa de un país extranjero, son síntomas evidentes de que el régimen cubano vive al borde, no solo de un probable éxodo masivo, sino además del colapso de su falsa democracia.

Gajes del oficio

Me liberaron sobre las cuatro y treinta de la tarde del viernes, con la advertencia de no intentar salir de La Habana hacia el centro o el oriente del país. Pregunté por cuál período de tiempo, pero no me contestó a esa pregunta. Quieren evitar que los periodistas independientes reportemos sobre el panorama que sucede en Caimanera, Banes y Gibara, y además desmentir que tienen un operativo específico contra los periodistas que intenten ocuparse o cubrir el tema.

Como represalia, me confiscaron mi cámara y alrededor de 260 cuc, solo me devolvieron el móvil. Estos decomisos arbitrarios e ilegales (pues nunca constan en acta) son habituales con los periodistas independientes.

Jorge E. Rodríguez

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