Jueves, 04 Abril 2019 00:00

«Le Monde» rastrea la relación de Putin con movimientos ultras

Escrito por  Juan Pedro Quiñonero
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El líder ruso se ha convertido en padrino de partidos en Francia, Austria e Italia.

Vladímir Putin comenzó prestando dinero y apoyo político a Jean-Marie Le Pen y ha terminado convirtiéndose en el padrino de los partidos más influyentes de las extremas derechas europeas, Agrupación Nacional (AN) de la familia Le Pen, Liga Norte (LN), de Matteo Salvini, el Partido de la Libertad de Austria (PLA / FPÖ) de Heinz-Christian Strache, Alternativa para Alemania (ApA / AfD), entre otros.

El vespertino «Le Monde» ha comenzado a publicar un serial contando su versión de tales relaciones, presentadas con este título: «Vladímir Putin, padrino de las extremas derechas europeas». Se trata de un tema que ha sido objeto de muchos estudios dispersos, en Alemania, Italia y Francia.

Putin no aspira a federar o unificar las distintas extremas derechas europeas. Se limita a apoyar económica y políticamente a sus diversas componentes, ofreciéndoles una cobertura diplomática e informativa de alcance mundial.

Putin apoya financiera y políticamente a la familia Le Pen, en Francia, desde hace muchos años. Un miembro del ex-KGB, amigo personal de Putin, comenzó haciendo préstamos «amistosos» a Jean-Marie Le Pen. Sin interés. Los bancos de Putin hicieron a Marine Le Pen préstamos a muy bajo interés para financiar las campañas presidenciales de 2012 y 2017, cuando el dirigente ruso llegó a pedir el voto para Marine contra Emmanuel Macron.

Un «think thank» próximo a Putin invitó días pasados a Marion Marechal (le Pen), nieta del patriarca, sobrina de la presidenta de AN, a dar una conferencia sobre su «visión del mundo». Visión evidentemente muy favorable a los puntos de vista de Putin, denunciando el «capitalismo salvaje» y la «decadencia» de las democracias liberales. Los medios informativos próximos al Kremlin consagran a Marine Le Pen el tratamiento de una «gran dirigente política internacional», llamada a jugar «un papel creciente, no solo en Francia».

En Italia, las relaciones de Putin con Matteo Salvini comenzaron siendo una cuestión de simpatía mutua. Para el dirigente ruso, Salvini era el sucesor de Silvio Berlusconi, su gran amigo. Con motivo de la campaña de las elecciones europeas del próximo mes de mayo, comienza a descubrirse que Salvini fue uno de los principales muñidores de acuerdos económicos entre empresas italianas y rusas, que tendrían un posible «dividendo»: la financiación parcial de su campaña europea.

Más injerencias

Un colaborador de Salvini resume de este modo las relaciones de su partido con la Rusia de Putin: «La nueva Europa, la Europa de Marine Le Pen y de Heinz-Christian Strache, debe estar con la Rusia de Putin». En su día causó cierto revuelo un mensaje difundido por Salvini a través de las redes sociales, diciendo «Estoy con él», al pie de una foto de Putin.

A finales de enero causó sensación, en Austria, la presencia de Putin en el matrimonio de Karin Kneissl, ministra de Asuntos Exteriores, personaje con mucho color y salidas de todo muy próximas a la retórica ultra del PLA / FPÖ.

Con miembros o personajes de la ApA / AfD alemana, o varios grupúsculos ultra nacionalistas, anti europeos, en el Reino Unido, Putin sigue tácticas muy semejantes. Mensajes de simpatía, préstamos bancarios, acuerdos «comerciales» entre empresas próximas a Putin y a los grupúsculos europeos. Y una cobertura, diplomática y audiovisual de alcance internacional, muy visible en el tratamiento de los medios rusos pro Putin, de la crisis francesa de la franquicia de los chalecos amarillos, donde han llegado a estar presentes militantes que no han dudado en desplegar banderas prorrusas.

El candidato Emmanuel Macron denunció las injerencias de Moscú en la campaña presidencial de 2017, cuando fueron espiados los ordenadores del partido del futuro presidente. Hace días, los portavoces de «La República» En Marcha han vuelto a denunciar las injerencias rusas en la crisis amarilla.

Injerencia indirecta. Varias cadenas de radio y tv controladas por los hombres de Putin hacen campaña a favor de las franquicias ultra nacionalistas de los chalecos amarillos, en dos frentes: dando la palabra a personajes insignificantes pero de un verbo truculento, en campaña permanente contra la Unión Europea (UE), insistiendo en la «decadencia» de Francia,

Juan Pedro Quiñonero

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