Viernes, 12 Abril 2019 00:00

Benedicto XVI cree que el origen de los abusos sexuales está en la revolución del 68

Escrito por  Anna Buj
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El Papa emérito rompe su silencio con un documento en que culpa al colapso moral de la sociedad.

Desde que renunció al trono de San Pedro, las apariciones del papa emérito, Benedicto XVI, han aparecido con cuentagotas. Nunca antes se había pronunciado sobre la grave crisis de abusos sexuales que ha empañado la Iglesia este último año.

Lo ha hecho por primera vez escribiendo un largo documento que tiene que ser publicado por una revista mensual eclesial alemana, pero que se ha filtrado este jueves en otros medios de comunicación. En el texto, de más de 5.000 palabras, Benedicto describe los efectos de la revolución del 68 y argumenta que la crisis de la pedofilia clerical tiene su origen en el “colapso” mora l de la sociedad en los años sesenta.

“En los 20 años entre 1960 y 1980, los estándares vinculantes hasta entonces respecto a la sexualidad colapsaron completamente, y surgió una nueva normalidad que hasta ahora ha sido sujeta de varios laboriosos intentos de disrupción”, puntualiza Joseph Ratzinger al inicio de sus reflexiones.

Benedicto XVI, de 91 años, considera que el clima de “libertad sexual total” que surgió en esa época está relacionada con los abusos porque “parte de la fisionomía de la revolución del 68 fue que la pedofilia también se diagnosticó como permitida y apropiada”.

Ratzinger ha decidido romper su silencio sobre la crisis de abusos sexuales tras la cumbre celebrada a finales de febrero en el Vaticano, porque cree que aunque ya no es un responsable directo de la Iglesia, como la lideró durante varios años él también tiene que contribuir. Asegura que antes de lanzar estas palabras ha contactado con el secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, y también con el papa Francisco. El texto tiene que ser publicado por Klerusblatt, el boletín mensual para los sacerdotes de Baviera, su tierra natal.

“Parte de la fisionomía de la revolución del 68 fue que la pedofilia también se diagnosticó como permitida y apropiada”, escribe Ratzinger

El documento, que seguro que será muy polémico y que ya ha suscitado las opiniones contrarias de varios teólogos, comienza explicando los cambios culturales en Alemania y Austria después del 68, describiendo la introducción de materiales sexualmente explícitos por primera vez en las escuelas y en la sociedad que, a su juicio, promovían la violencia.

Después de una serie de reflexiones, llega a la conclusión que los cambios culturales llevaron a un colapso en la moralidad de la Iglesia católica, hasta el punto que quedó “indefensa ante estos cambios en la sociedad”.

Benedicto incluso habla de algunos seminarios católicos que tenían una cultura homosexual más o menos abierta, por lo que justifica que no consiguieron su misión de preparar correctamente a los curas. Cita un seminario en el sur de Alemania, en el que los candidatos al sacerdocio y para el ministerio laico de especialistas pastorales vivían juntos.

“En las comidas cotidianas, los seminaristas y los especialistas pastorales estaban juntos. Los casados a veces estaban con sus esposas e hijos; y en ocasiones con sus novias. El clima en este seminario no proporcionaba el apoyo requerido para la preparación de la vocación sacerdotal”, destaca.

También menciona el caso de un obispo que forzaba a los seminaristas a ver películas pornográficas con la intención de que les hicieran resistentes a las conductas contrarias a la fe, y asegura que sus libros fueron prohibidos en varios seminarios porque eran demasiado tradicionalistas.

La última carta de Ratzinger también generó un fuerte vendaval en la Santa Sede. El ex responsable de la comunicación tuvo que dimitir en marzo del año pasado después de ocultar algunos párrafos de una misiva del papa emérito a Francisco por su quinto aniversario como Pontífice.

En los párrafos no difundidos, Benedicto escribía que había declinado participar en La teología del papa Francisco, once libros escritos por varios autores y editados por la Librería Vaticana. Según Ratzinger, sus fuerzas físicas no le permitían leer al resto de autores y tenía otros compromisos.

También manifestaba su sorpresa por el hecho de que hubiese colaborado el teólogo Peter Hunerman, quien durante su etapa en la Santa Sede y con Juan Pablo II “se distinguió por liderar iniciativas antipapales”.

Anna Buj

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