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Martes, 23 Abril 2019 00:00

España: Sánchez rechaza pactos con Rivera; lucha abierta entre PP y Ciudadanos

Escrito por  Enric Juliana
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Iglesias logra aparecer como el candidato más sereno en un debate dinámico.

Un debate es como trabajar en una mina. Da igual lo que digas o lo que hagas. Lo importante es que no se te caiga encima”. Esta brillante imagen del periodista Guillem Martínez (diario digital CTXT) nos explica los debates televisados que han dado cuerpo a la campaña electoral más corta de la historia de España.

Lo importante es que el debate no se te caiga encima. A lo largo de cuarenta y ocho horas, los candidatos de los cuatro partidos principales han trabajado con ahínco para salir vivos de las galerías de Televisión Española y Atresmedia. Al cierre de esta edición, los equipos de rescate no habían hallado víctimas mortales entre los desprendimientos de la mina. Las bajas se van a producir el próximo domingo por la noche.

Dos debates seguidos en horario de máxima audiencia. Nunca se había experimentado tal secuencia en España. Los cuatro candidatos intentaron anoche mejorar las prestaciones mostradas el día anterior, en un debate muy dinámico en el que se interrumpieron con mucha facilidad y en el que hubo frecuentes acusaciones de mentira. Fake, el gran tema de nuestra época.

Con la lección del día anterior bien aprendida, Pedro Sánchez entró en la mina y lo primero que hizo fue rechazar futuros pactos con Ciudadanos –bien, seamos más precisos: dejar casi cerrada esa posibilidad– y acusar a Pablo Casado y Albert Rivera de mentirosos.

El candidato socialista buscó especialmente el cuerpo a cuerpo con Rivera para dejar en un rincón a Casado. El líder de Ciudadanos, que anoche no pudo afianzar la posición protagonista conquistada en el debate anterior, acusó de mentirosos a todos, incluido al candidato del Partido Popular, que no se quedó callado.

Esta vez hubo choque entre los dos partidos de la derecha. Varios choques. Alguno de ellos, de notable acritud. Casado llegó al segundo debate dispuesto a no salir de la mina en calidad de perdedor como le ocurrió en el plató de TVE. Más incisivo, más agresivo en algunos momentos, sin perder el tono institucional que sus asesores le han aconsejado para estos últimos días de campaña, Casado remontó. El Casado del lunes era de tonos pastel si lo contrastamos con Cayetana Álvarez de Toledo, su candidata por Barcelona. Ayer no dudó en enfrentarse al correoso líder de Ciudadanos.

Cada vez que habla el señor Sánchez sube el pan, el diésel y la luz (...) Tenemos que llegar al gobierno porque si no habrá una crisis brutal”

Choque de las dos derechas parlamentarias, con Vox ausente y a la vez muy presente en el debate. (A la misma hora el partido ultra estaba celebrando un mitin en la plaza de toros del municipio madrileño de Las Rozas, totalmente abarrotada de público). Casado y Rivera se interrumpieron en numerosas ocasiones. Sánchez en medio, esbozando una sonrisa. En el fragor de la batalla, Pablo Iglesias, con un acentuado tono profesoral, parecía en ocasiones el exponente del Partido Moderado.

El lunes, Iglesias exhibió y leyó la Constitución. Ayer, llegó a pedir calma a los contendientes. La política española, siempre tan previsible, en ocasiones da sorpresas.

Resumen del campo de batalla, ayer por la noche. Una izquierda notablemente sincronizada e instalada en el marco gubernamental. Pugna abierta por el liderazgo de la derecha, condicionado por la emergencia de un tercer actor extramuros. La cuestión Catalunya volvió a acentuar el voltaje sin los registros icónicos del debate anterior. En esta ocasión, Rivera no colocó una fotografía de Joaquim Torra en el atril. El líder de Ciudadanos adornó su intervención con una fotografía de Arnaldo Otegi.

Creo que podemos dar encajes a la realidad compleja de nuestro país a través del diálogo. Nosotros defendemos que haya una consulta (en Catalunya)”

Pedro Sánchez. Más enérgico que el lunes. Mucho más correoso. Buscó reiteradamente el cuerpo a cuerpo con Rivera para orillar a Casado. Demoledor al dar a conocer una carta de la Consejería de Justicia de la Junta de Andalucía (gestionada por Ciudadanos) que sugiere la confección de listas negras. Rompió amarras con Ciudadanos y les acusó de complicidad con la extrema derecha.

Pablo Casado. Quiso levantar cabeza y lo logró en varios momentos del debate, sin abandonar un registro más moderado que el de sus actos electorales. Malestar manifiesto con Rivera.

Albert Rivera. Esta vez no pudo tomar la iniciativa con el mismo brío que el lunes. Sánchez, por un lado, y Casado, por el otro, le bloquearon. Muy acelerado, se perdió en algunas de sus numerosas interrupciones.

Pablo Iglesias. Profesoral, atenuado, contenido, constitucional, pidiendo mesura a los demás candidatos. Fue el orador más sólido y habrá bastante consenso en considerarlo ganador del segundo debate. Un Iglesias desconocido defendiendo Podemos como fuerza de gobierno.

Enric Juliana

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